martes, 2 de diciembre de 2025

Bonsái, de Alejandro Zambra, segunda lectura

 1.

Reordenando mi biblioteca (acción que como dice Borges es una forma de la crítica literaria) descubrí que tenía Bonsái, esta novelita ínfima de un debutante Zambra, así que la releí. Sobre todo porque desde que había leído por primera vez a Zambra -empezando por ésta, su primera novela- hasta el día de hoy, en que soy un fornido y rechoncho lector de 39 años, pasé de mirar a Zambra con sorna a leer a Zambra con asombro y sobre todo mucho gusto. A mis 20 yo era un lector insoportable, como el Julio protagonista de Bonsái, y me hice el que no me había gustado tanto. Hoy soy, además de fornido y rechoncho, un lector muy bien predispuesto, así que dije vamos a leer de nuevo Bonsái que seguro está mucho mejor que lo que la recordás, Alejandrito. 

2.

Tenía razón, está mucho mejor. Cuando la leí por primera vez en 2010 (seguramente en este mismo ejemplar de la colección Anagrama de Página/12) hice una reseña de mostra insoportable, donde la resumo de cierta forma. Hoy creo que el resumen sería otro: la historia de un mentiroso, que primero miente haber leído lo que no leyó y después miente estar transcribiendo lo que en realidad está escribiendo. Hay también una mujer muerta (algo de Bolaño efectivamente resuena en Bonsái) y unas historias cruzadas. El último capítulo es muy bueno. Yo hubiera terminado la novela con la lista de barrios, dos oraciones antes del final.

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