1.
En 2016 fui a Brasil y me compré 7 (siete) libros de autores brasileros en su idioma original. Gobernaba Dilma. Como sabía que si no los leía entonces -con el idioma presente-, no los leía más, emprendí la Campaña de Conquista Brasilera (porque Resistirse es Fútil, todos serán absorbidos). Fracasé, como era previsible. El sprint me duró 3 (tres) libros. Leí el cuarto en 2018, gobierno de Temer (¿Se acuerdan de Temer? Está preso). En 2019, con el gobierno de Bolsonaro (¿se acuerdan de Bolsonaro? Está preso) volví a Brasil, y como Budapeste me había fascinado, me compré este otro, que por lo tanto es el libro 8 de 7 en la lenta Campaña de Conquista. Pasó tanto tiempo que no estoy seguro de cuáles son los libros 6 y 7: creo que uno de Clarice (A legião estrangeira) y uno de Jorge Amado (Dona Flor e seus dois maridos), casi seguro que son esos. El 5, en cambio, tengo en claro que es Diomedes, que terminé también y pronto verán reseñado. Cuestión: Tengo por delante un viaje a São Paulo y otro a Alemania (curiosamente, a visitar a mi hermano). Era el momento de leer O irmão alemão.
2.
En la vida real, Chico Buarque de Holanda descubrió a sus 22 años (a mediados de los '60) que su padre había tenido un hijo alemán en 1929 o 1930, del que se desconocía el paradero. Sus últimos rastros eran las cartas que el Ministerio de Juventudes nazi le había mandando al padre pidiéndole comprobantes de "arianidad", para poder dar en adopción al chico, que estaba en un hogar. Todos sabemos qué pasaba si esa arianidad no se comprobaba. Parece que muchas décadas después, gracias a unos historiadores que se pusieron a rastrearlo, Chico pudo conocer la historia de su irmão alemão. Todo esto es, de todos modos, accesorio, porque la novela O irmão alemão es una ficción, hecha y derecha, que se vale de los documentos históricos, las cartas que mencioné, para inventar una historia paralela: la de un adolescente que descubre el secreto de un hermano alemán perdido, un adolescente que siente que su padre nunca lo mira a los ojos, y que si logra dar con el paradero de su hermano mayor logrará la atención del padre. En la historia hay otro hermano, el hermano brasileño, y un montón de enredos, algunos divertidos y otros trágicos, vinculados a la dictadura, pero sobre todo divertidos. Es una novela vertiginosa, con capítulos que son párrafos enteros (como en una novela de Sebald que se cita en un momento, casualmente Sebald es mi próxima lectura); y acontecimientos que cubren una vida entera. No es nada modocito Chico Buarque para escribir. Qué hombre.
3.
Como este es mi blog y mi diario de lecturas, voy a anotar acá que me sorprendió mi capacidad de leer al día de hoy una novela de este tamaño íntegramente en portugués, casi sin chequear diccionario. Obvio que me habré comido palabras, pero el sentido lo entendí todo. También voy a anotar que fue muy curioso tener el libro justo para entrenarme de cara a mis dos viajes, con texto en portugués y en alemán. (las cartas). Qué curioso.
4.
El libro existe en castellano, editado por Random House.

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