jueves, 30 de julio de 2015

Vapor, de Max

1.
Max es el seudónimo de un catalán que estuvo rápido para ponerse el seudónimo, ¿no? Llegar y que esté "Max" disponible... Además se llama Fransesc, nada que ver.

2.
Vapor es una novela gráfica, editada en Argentina (muy bien editada) por Musaraña. Me la regalaron, no conocía al autor ni nada, y me parece que está muy bien. Un nueve le podemos poner. Nueve aleschonfelds.


3.
Nicodemo, el muchacho de la nariz que aquí arribita, se retira al desierto para encontrar el sentido último de las cosas. En el desierto hay un gato que se llama Moisés, una pájara que se llama Juanita, y está Vapor. "Vapor es el puto amo aquí", le dice Mosh (Moisés) a Nick (Nicodemo), "como Dios o algo así". Pero bueno, "ya lo entenderás cuando lo veas".

4.
Mosh es un gato de historietas (lo tienen en la viñeta de aquí arriba), no sé si referencia de algún gato de historietas en particular o de todos en general. Y se llama Moisés, como el tipo ese de las Tablas de la Ley (ah re), que cruzó el desierto. Hay también un ser peludo que asoma de un barril y te analiza los sueños. Se parece al Muppet que sale de un tacho de basura. No sabemos el nombre pero podría apostar por Diógenes. El nombre Nicodemo sale mismo del Nuevo Testamento, es un fariseo que habla con Jesús y se convierte. Es decir, Vapor está tanto atravesado por citas y referencias a la historia de la filosofía y la teología como a citas pop, con mucho énfasis en la historia del cómic. Un ejemplo más: en un capítulo (la novela gráfica está dividida en secuencias que comienzan con una nueva semana, y funcionan como capítulos), Nicodemo es atacado por un ladrillo cada vez que se distrae pensando pavadas (o canturreando "La isla bonita"). No se sabe quién lo arroja. Pero el ladrillo, al volar, hace "zip" y al chocar hace "pow". La referencia es explícita para el que conozca Krazy Kat. 

5.
El 9 es por no regalar un 10, y porque me resultó breve (podría durar el doble), pero es un hermoso libro, de esos que le podés regalar o prestar a cualquiera con satisfacción garantizada.


sábado, 25 de julio de 2015

La muerte de Iván Ilich, de León Tolstoi

1.
Este libro, el número 79 de la colección ochentera CLUB Bruguera, contiene tres cuentos: el del título, "El padre Sergio" y "Después del baile". El primero es el más conocido, y el resumen es así:

2.
Un juez, funcionario estatal de la Rusia zarista y engranaje de la burocracia, se muere. Sus conocidos sólo piensan en los movimientos jerárquicos que esta muerte pueda provocar. Su mujer sólo piensa en cómo engrosar la pensión por viudez. Acto seguido, nos trasladamos al comienzo de la vida del juez Iván Ilich: en lo que sigue de la novela corta, el relato remonta los hechos de la biografía de Iván Ilich, aparentemente felices, hasta el momento en el que empieza a ser consciente de que va a morir y de que quizás no era tan feliz. "La muerte de Ivan Ilich" es como un cuento new age decimonónico ruso.

3.
"El padre Sergio" está mucho mejor que "La muerte de Ivan Ilich". Stepán Kasatski es un joven oficial cercano al Zar que se entera de que su prometida es aún más cercana al monarca, y por el honor, deja la carrera militar y se hace monje. Ese es sólo el comienzo: capítulo a capítulo van pasando los años y de pronto el ahora padre Sergio es un tipo grande, vive en una eremita, y no saben lo que le pasa. Lo que le sucede al padre Sergio los dejará boquiabiertos (ah re video viral). Es como un cuento cristiano hippie gore decimonónico. Como con Bashevis Singer, me gusta que de pronto la lógica correcta pueda ser el pensamiento mágico.

4.
Por último: "Después del baile", un cuento mucho más breve, sobre un joven noble que en el baile de enamora perdidamente de una muchacha y más luego el recuerdo de ella se le mezcla para siempre con algo insoportable de recordar. Es como un cuento... no sé qué adjetivos ponerle, pero gore calza de nuevo en este. Capaz Tolstoi es re gore siempre. Es la primera vez que lo leo.

5.
Creo que era Casas, en La Supremacía Tolstoi, que decía algo así como que, como pasa con Bolaño, con Tolstoi hay que leer las novelas mastodónticas tipo La guerra y la paz o Anna Karenina antes que las novelas breves o los cuentos. Que frente a las mencionadas (como con Los detectives salvajes y 2666) todo lo breve cuenta como ejercicio. Yo creo que debe ser cierto, y me propongo leer alguno de los ladrillos estos, pero simplemente no los tenía y por algún lado hay que empezar. Me dice mi amigo librero que La guerra y la paz en castellano sólo se puede (o debe) leer en la edición de Mario Muchnik que sale como 70 euros (titulada Guerra y paz), porque las demás traducciones son del francés y no del ruso directo, y porque además Mario Muchnik descubrió que en ese traspaso del francés al castellano se habían perdido (lost in translation) tres capítulos enteros de la novela rusa y por lo tanto, no hay más discusión. Así que seguramente lea Anna Karenina que tiene una edición de Clarín re tobara. No la tengo, regálenmela.

miércoles, 22 de julio de 2015

La incertidumbre, de Ricardo Piglia y Eduardo Stupía

1.
Es un libro-disco (el disco es de jazz y corre a cargo de un tal Luis Nacht) en el que se cruzan música, pintura y literatura. Parece que hubo una muestra en el Bellas Artes en la que se exponía lo que está en el libro-disco, supongo que un poco más de collages de Stupía seguramente. A mí lo que me gustó mucho son los textos de Piglia. Son cuentos breves. Muy lindos. Muy bien escritos. Por algún motivo que no se deja traslucir en la obra, todo el asunto fue financiado por el Ministerio de Cultura, puntualmente la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional: la desconexión entre lo estratégico del pensamiento nacional y los cuentos de Piglia de este volumen (que transcurren en Estados Unidos y son como haikus carverianos) resalta una vez más lo bizarro del nombre de la secretaría de Forster o de su objetivo, una de dos.

2.
El disco todavía no lo escuché.

Una doble página del libro-disco con la obra de Stupía y Piglia.

lunes, 13 de julio de 2015

Pyongyang: a journey in North Korea, de Guy Delisle


1.
Resulta que Guy Delisle, en algún momento de su pasado, pasó unos meses en Pyongyang trabajando en una empresa de animación francesa que terceriza parte de su producción en esa ciudad de Corea del Norte, y entonces tuvo el privilegio o la desgracia de conocer de cerca uno de los países menos visitados por extranjeros, la última monarquía comunista del mundo. En base a su experiencia escribió y dibujó este libro, Pyongyang, que yo leí en una edición en inglés.

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2.
Como sus historietas (o novelas gráficas, si se prefiere el término a estos libros les calza justo) son autobiográficas, sabemos más o menos como viene su vida. Tiene una hija, con una mujer que pertenece a Médicos Sin Fronteras, con las que pasó un año en Israel y Palestina en base al cual escridibujó Jerusalén, alto libro. En Pyongyang Guy todavía no tenía hijos, ni esposa, novia o concubina, por lo que parece: fue antes. El protagonista es un dibujante joven, que se puede permitir pasar una temporada cuasi asilado del universo. La soledad es uno de los temas de Pyongyang. Y el aburrimiento. Algo que Guy resalta de su impresión de Corea es que no hay medios de esparcimiento. Una única disco, en un hotel, se llena de miembros extranjeros de organizaciones de ayuda internacional o empleados de multinacionales como él mismo, una vez a la semana, y no está permitido el acceso a los coreanos. Los restaurantes son pocos y también están en los hoteles. El único espectáculo coreano al que se puede acceder es una demostración de destrezas gimnásticas y musicales en honor al Líder, con chicos tocando sincronizados el acordeón, en el que Guy encuentra más despeseración que belleza. Parece todo bastante terrible en Corea del Norte, si le creemos a Guy. Y le creemos, porque leímos Jerusalén y vimos (vos y cuántos más, me pueden preguntar si quieren) como una de sus mejores características la búsqueda de "las dos (o más) campanas". Pero también puede ser que hace unos años Guy viera todo en colores más oscuros, que estuviera deprimido, no sabemos. 

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3.
Pyongyang es un libro interesantísimo para conocer algo acerca de una sociedad a la que no accedemos. A pesar de su tono de rechazo total al régimen de los Kim (y no digo que haya que estar a favor, pero ese tono le quita algo de la sensación de empatía), es mucho mejor este libro que cualquier noticiero para entender un poco más qué onda con Corea del Norte. Y narrativamente está buenísimo. Aguante Guy.
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miércoles, 8 de julio de 2015

Salomé de chacra, de Mauricio Kartun

1.
Dicho todo lo dicho en los posts de Ala de criados y de El Niño Argentino, agrego sólo un par de cosas sobre esta obra en particular, y seré breve. Salomé de chacra (juego de palabras entre Salomé, el personaje histórico y de la narración cristiana que dio lugar a varias obras de teatro, pinturas, óperas, etc.; y el salame de chacra) completa la que Kartun ha dado en llamar su "Trilogía Patronal". Situada un poco antes en el tiempo que las otras dos piezas de la trilogía, más bien fines del siglo XIX, transcurre en una estancia, en la que el patrón Hérodes, padre de la excitada Salomé, tiene encerrado en el fondo de un aljibe seco al ácrata Bautista, por intentar soliviantarle a la peonada. Salomé desea al Bautista, que la rechaza, y entonces pide su cabeza.

2.
De esta obra sí vi la puesta, con la gran Lorena Vega en el rol de Salomé, y la verdad es que el texto está mejor que lo que recordaba en base a mi experiencia como espectador. Vale la pena leerla, Kartun es muy capo como dramaturgo (mucho más que como director).

3.
La edición, también de Losada, es mucho más interesante que la de El Niño Argentino (de la cual me quejo en el post anterior). Aquí sí el prólogo, de Ernesto Schoo, refuerza la obra que se está por leer con un recorrido por las adaptaciones de la leyenda de Salomé a lo largo de la historia -de la cual, además, lo que es yo, no tenía idea-. Además se incluyen una entrevista con Osqui Guzmán, que actúa en esta obra también, y con el escenografo Norberto Laino, que si no viste la obra no tiene mucho goyete pero que está bien. Listo, chau, basta de Kartun por un tiempo.

jueves, 2 de julio de 2015

El Niño Argentino, de Mauricio Kartun

1.
Dicho todo lo dicho en el post de Ala de criados, agrego sólo un par de cosas sobre esta obra en particular. No la vi: cuando me enteré quién era Kartun (por haber leído accidentalmente Chau Misterix), ésta era la última obra suya que había estado en cartel, en el San Martín, y que todos habían visto y yo me había re perdido. Actuaba Mike Amigorena, antes de la fama televisiva y el descrédito chimentero, el siempre increíble Osqui Guzmán, y la vaca era María Inés Sancerni, que parece que estaba bárbara en el papel. Pero bueno, eso es lo que me dijeron, porque eso que tiene el teatro y que no tienen los libros ni las películas es que si ya pasó, ya pasó, viste, y no hay tu tía. En la edición que de esta obra publicó Losada junto con el Complejo Teatral de Buenos Aires hay fotos de la puesta. Se ve todo mucho más choto que lo que me imaginaba, pero eso también es lo que tiene el teatro: está buenísimo ahí, en el lugar y en el momento: todo registro es medio choto. Además las fotos están en blanco y negro. 

2.
Dicen que Mike Amigorena estaba fuerte en ese entonces. No sé qué pensar.

3.
El Niño Argentino tiene un argumento espectacular. Comienzos del XX: en un barco que atraviesa el Atlántico rumbo a las Europas, viaja una familia patricia, y como cuentan las leyendas, lleva en la bodega del barco una vaca atada, de modo de tener leche fresca durante todo el viaje. Junto a la vaca, la familia patricia se trajo un peón, pa' que la ordeñe. El peón no ve la luz del sol, viaja en la bodega como Ioná o Pinocho en el estómago de la ballena. Entonces, un día, ni bien el barco zarpa y sale del Río de la Plata, Tatita agarra al niño Argentino, su hijo mayor, el único varón, con las manos en la masa de la hija del ministro, y lo castiga con reclusión diaria en la bodega, "trabajando" junto al peón. El niño Argentino es un hijo de puta, así que no va a salir muy bien lo de la convivencia interclases en la bodega del barco. Ahora bien, eso no es todo: la obra está en verso. A lo poema gauchesco. He ahí la genialidad de la obra. Muy pero que muy bien.

4.
Ala de criados tiene una edición de Atuel, más pobre en cuanto a diseño, papel y esas cosas, pero muy rica en paratextos, con un "apéndice documental y analítico" coordinado por Jorge Dubatti, una entrevista de Dubatti a Kartun, otro texto de desmontaje de Kartun y tres "Lecturas críticas" de diferentes autores (Carlos Fos, Natacha Koss, y Dubatti de nuevo). En general, toda el tomo tiene un tono de izquierdas, acorde con el contenido de la obra. Hay una edición de Atuel de El Niño Argentino, pero ya no se consigue, y en cambio en el local de Losada se puede comprar esta edición sobrevalorada que conseguí yo. La diferencia de calidad es notable: la edición de Losada es re linda en diseño, papel, etc., pero tiene unos paratextos chorros de Roy Hora -historiador liberal que no dice nada sobre la obra-, un tal Guillermo Saavedra que tampoco suma mucho, y la consabida "cartografía de la obra" del propio Kartun, que está bien. La diferencia de calidad es ideológica: una edición de derecha de una obra de izquierda, que no se hace cargo además de dicha contradicción, resulta en este tomo insulso que sale mucho más de lo que debería.

Relato soñado, de Arthur Schnitzler y Jakob Hinrichs

1.
Arthur Schnitzler (Austria, 1862-1931) fue un médico, dramaturgo y escritor de la época en que Viena era la papa: Freud, Schiele, drogas, sexo, vals y torta de manzana. Se murió justo antes de que se pudriera todo mal. Relato soñado (Traumnovelle, 1926) es una novela corta de su última época -había empezado a publicar a fines del siglo XIX- y probablemente sea hoy en día su obra más conocida, aunque no muchos sepan que es suya, porque fue adaptada al cine hace no tanto tiempo por Estanislao Kubrick en su última película, Ojos bien cerrados (1999).


2.
Probablemente no la hubiera leído, de no ser porque la novela, en su versión original y en hermosa letra verde (la última novela que leí impresa en letra verde fue La historia sin fin), viene adjunta al fondo de la edición de la novela gráfica de Jakob Hinrichs que adapta a la susodicha. El cómic está buenísimo, por su forma de contar parece una obra más de diseño gráfico que de ilustración, y en este video publicitario sorprendentemente bien hecho pueden ver una suerte de trailer de lo que es la versión de Hinrichs. Pero me gustó mucho más la novela de Schnitzler.

3.
Después de acostar a su hija, el doctor Fridolin y su mujer Albertine se sientan a conversar al atardecer, y Albertine menciona a un hombre que conocieron el verano pasado en sus vacaciones en Dinamarca. Fridolin sale a atender una llamada urgente y desde entonces deambula por la calle, alucinando por los celos. En algún momento llegará al baile de máscaras que todos vimos en la película. En algún momento se verá envuelto en un asesinato, o no. La forma en que se mezclan lo onírico y lo real es lo mejor de la novela, así como la crudeza con la que trata asuntos sexuales que sorprenden en un libro de los años '20. Me hizo acordar un poco a El golem, de Meyrink. En el parque Centenario vi unos libros de Arthur por dos mangos: me los compraré.



Arturo en su juventud, toda la onda.

domingo, 28 de junio de 2015

Teatro 2: Como un puñal en las carnes. Rápido nocturno, aire de foxtrot. Desde la lona, de Mauricio Kartun

1.
Hice un trabajo sobre Ala de criados, en el que analicé cosas de la obra de Kartun in extenso, es el post anterior. De las tres obras que componen el presente libro, en ese trabajo sólo llegué a mencionar una, Desde la lona, porque el personaje del viejo anarquista Don Justo hace eco en otros personajes de la llamada Trilogía Patronal (El Niño Argentino, Ala de criados, Salomé de Chacra). Paso entonces a reseñar brevemente las tres obras de este tomo, porque hay cosas que me quedaron en el tintero.

2.
Kartun tiene obra desde los '70s, y la Trilogía Patronal es de la última época, los años 2000. El tomo este de la editorial Corregidor, Teatro 2, reúne obras de los '90. Un dato no menor es que hasta El niño argentino, Kartun no dirigía sino que se limitaba a escribir, por lo que estas obras no fueron dirigidas por él. De hecho, el unipersonal Como un puñal en las carnes no había sido estrenada al momento de la publicación; Rápido nocturno, aire de foxtrot se estrenó en 1998 en el San Martín, con dirección de Laura Yusem; y Desde la lona en 1997, dirigida por Roberto Castro.

3.
Yo, hace mucho tiempo atrás, leí Chau Misterix, que es de 1980. Estás obras se parecen un poco más a esa que al nuevo paradigma kartuniano del tercer milenio. En Como un puñal..., obra en tres actos, Monterito cuenta (al cuidador del baño en la parada en Dolores, a sus compañeros del banco en una postal, al mozo de un restaurant destrozado) el ascenso y caída de su relación amorosa con la empleada doméstica Sandrita: affaire en la pelopincho, fuga a Mar del Plata, descenso a la locura y regreso a la vida cotidiana. Aparece un Pumper Nic. El texto está buenísimo.

4.
Rápido nocturno, aire de foxtrot tiene unos conceptos dramatúrgicos muy limados: son los años '40; todo sucede en una casilla de guarda de tren, junto a una barrera; están el guarda, Cardone; su amante, Norma; y eventualmente, el ex-prometido de la amante, Chapita. Ahora bien, fuera de campo, están: el hijo de Norma, jugando en las vías; un boicoteador de barreras, perseguido por la cuadrilla del sindicato; un perro que era de Chapita; y una Orquesta Típica de Todos los Ritmos. Norma se contenta con Cardone, que es uno de esos peronistas de derecha (a mí me pareció por lo menos), machista y bailarín de tango; pero Chapita viene a proponerle El Porvenir. A todo esto, en cualquier momento pasa el nuevo Rápido de Rosario. Es hermosa la obra. Estaba leyendo el final y me dio un no se qué acá de la emoción.

5.
Desde la lona, rapidito: la mañana siguiente a un espectáculo de catch fallido, en un paraje desamparado de la provincia de Buenos Aires (Maquinista Pi). El organizador del show, sólo, con su colectivo de gira averiado, al que le habla para que arranque, sufre bajo el sol mientras espera que le paguen. Hay un opa que se le acerca, una mujer que en nombre del progreso está descuajando el pueblo y un viejo anarquista del que hablé en otra reseña. La obra habla de los '90, y la destrucción de la sociedad por parte del neoliberalismo. Es bastante explícita, sin dejar de ser poética, y me gustó también.

6.
Lo otro que está bueno de los libros de Kartun son los textos en los que él habla de su propia obra, y en este libro hay una reseña autobiográfica, además de una breve nota antes de algunas de las obras. LIKE.

lunes, 22 de junio de 2015

Ala de criados, de Mauricio Kartun

1.
Hice un trabajo sobre Ala de criados. Me quedó bastante digno. Por una semana fui fana de Kartun y en plan de estudio comparado me leí todas las obras suyas que habían en casa, y también me compré otras tantas, algunas de las cuales son mencionadas entonces en esto que sigue a continuación.

Una anécdota a modo de introducción

El viernes 27 de mayo asistí como espectador a la última función, a sala llena, de la puesta de Sacco y Vanzetti: dramaturgia sumaria de documentos sobre el caso, obra escrita por Mauricio Kartun en el año 1991 y que ahora dirigía Mariano Dossena en el Teatro Nacional Cervantes. Ya puesto a la tarea de realizar el presente trabajo sobre el programa político de Ala de criados, me había propuesto leer todo lo que del autor estuviera a mi alcance y en ese mismo afán me había parecido pertinente ver esta obra de Kartun sobre el histórico juicio a los dos anarquistas italianos, ocurrido en Estados Unidos en 1920, muy cercano en el tiempo con los sucesos de la Semana Trágica que contextúan a Ala de criados.
La pieza, construida (como su título lo indica) en base a documentos históricos relacionados con el juicio –cartas, coberturas periodísticas contemporáneas del juicio, además de estudios históricos sobre el tema que Kartun consultó en la biblioteca José Ingenieros y en la biblioteca de la FORA de la calle Brasil– cuenta promediando su extensión con cuatro monólogos, que son los alegatos finales del fiscal y la defensa y las palabras de los anarquistas tras ser declarados culpables de homicidio. Tras los monólogos de los personajes del fiscal, el abogado defensor, y Nicola Sacco, llega el turno del monólogo de Bartolomeo Vanzetti, interpretado en esta puesta por el actor Fabián Vena. Parado en el proscenio, llama a los espectadores “señores del jurado”, interpelándolos directamente. El suyo es el discurso más extenso, el más “ideológico”: Vanzetti dice que se lo condena por el crimen de haber luchado contra la explotación del hombre por el hombre. Se gana un cerrado aplauso del público presente, que atesta la sala hasta el cuarto piso. Ahora bien, y ésta es la anécdota: cuando el público finaliza su ovación, una voz anónima desde una de las plateas dice fuerte y claro, para que todos puedan oírlo: “Miren que después no hay McDonald’s”.
Debo aportar otro elemento, con el fin de llegar a la que será la hipótesis de este trabajo. En la entrevista-charla realizada por Eduardo Sartelli en 2012, Kartun afirma sobre el personaje de Juan el Bautista en su obra Salomé de Chacra que las expresiones ácratas que salen de la voz de este personaje desde el aljibe son “verdades de mi [su] encuadre”, para el cual el capitalismo es “un modelo destructor, represivo, altamente inteligente, profundamente seductor y tremendamente domesticante”. Lo que el espectador anónimo estaba resaltando con su chiste era la distancia entre aplaudir las palabras de Vanzetti y consumir en el paradigmático restaurante de comidas rápidas, al cual le calzan tan bien dos de los adjetivos que Kartun utiliza para referirse al capitalismo: seducción y domesticación.
En Ala de criados, el personaje que más tiene que ver con esta definición del capitalismo es Pedro Testa, el acomodaticio cuentapropista que vive su ascenso y caída a manos de los oligarcas Tatana, Pancho y Emilito. Pedro, un representante de lo que Kartun denomina prehistoria de la clase media, ha sido seducido y domesticado por el capitalismo, reprime por el capitalismo, destruye y será destruido por el capitalismo. El programa político de Ala de criados se encuentra en esa “alianza de clases” que conforman los “bichos” y el colombaire en la Brigada Linneo de la Liga Patriótica Argentina contra los anarquistas de la biblioteca Juventud Moderna; o más bien en el resultado final de esa alianza. Si ponemos el ojo en los roles sociales de los personajes de la obra, el mensaje político que representa la muerte de Pedro a manos de sus patrones, como único premio por su comportamiento servicial (o servil: “Cruzan para allá, uno cruza para allá. Cruzan para acá, uno cruza para acá. Hay que darle a los negros, uno le da a los negros. Hay que darle a los anarquistas, uno le da a los anarquistas”, dirá Pedro en su monólogo final) no deja dudas sobre el sentido del mismo: una alianza de clases entre explotadores y explotados sólo puede redundar a favor de los primeros y en prejuicio de los últimos.

Ala de criados y la Semana Trágica
“Yo no utilizo a la historia como fuente de material literal,
de sustancia palpable, sino como gran proveedora de mitos”
Mauricio Kartun[1]

El 7 de enero de 1919, durante el gobierno democrático del radical Hipólito Yrigoyen, comienza lo que en la historia argentina se ha dado en llamar Semana Trágica. El resumen de los hechos consta en estudios históricos sobre el tema: una huelga parcial, iniciada en diciembre de 1918 en los talleres metalúrgicos Vasena e Hijos Ltda., en lucha por una serie de reivindicaciones básicas del movimiento obrero (jornada laboral de 8 horas, aumentos de salarios, pago de horas extras, supresión del trabajo a destajo y reincorporación de los trabajadores cesanteados por actividades gremiales) deviene en una huelga general ante la represión policial que el 6 de enero cobra cuatro víctimas fatales y 40 heridos. [2]
A lo largo de la semana que va del 7 al 15 de enero, la violencia escala hasta límites insospechados. No sólo la represión policial y militar causa bajas en la clase obrera durante la represión a los piquetes, a las manifestaciones y a los cortejos fúnebres de los obreros caídos; además, la burguesía y la pequeña burguesía organizadas en la Liga Patriótica Argentina se anotan un número importante de víctimas en los ataques (pogromos) a barrios de inmigrantes, sobre todo de origen judío ruso, considerados por los reaccionarios como los causantes de la huelga y como instigadores de una revolución en ciernes. “Para el día 15 la huelga se ha extinguido; había durado una semana. (…) Cuatrocientos muertos y dos mil presos. Entre los presos hay miembros de un fantástico e inexistente ‘comité revolucionario’ que había planeado, según la policía, un ‘complot maximalista’”.[3]
Dice Edgardo Bilsky: “Todo indica que la reacción represiva del gobierno y de las fuerzas conservadoras no guarda ninguna proporción con el accionar obrero”.[4] Mientras la violencia obrera respondió a necesidades de auto-defensa, o bien estuvo dirigida contra bienes materiales como tranvías o las instalaciones de los talleres Vasena, la violencia desarrollada por la Liga Patriótica incluyó linchamientos y violaciones, especialmente a inmigrantes judíos.
Algunas de las características mencionadas por Bilsky sobre la Liga Patriótica tienen relación directa con los hechos de Ala de criados: por su composición, está fuertemente comprometida con la defensa del modelo agro-exportador, lo que la vuelve una fuerza de choque del gran capital; además de hijos de la oligarquía ganadera, cuenta entre sus miembros también con hijos de inmigrantes de la clase media, que forman una corriente pequeño burguesa destacable al interior de la organización.
Eduardo Sartelli plantea que “toda la acción de la Liga Patriótica hubiera carecido de verosimilitud de no ser por la Ley Sáenz Peña” que había consagrado la democracia burguesa en la Argentina tres años antes de la Semana Trágica.[5] Esto es así porque la Liga tenía como finalidad “eliminar todo posible desborde del marco institucional constituido por la democracia burguesa”, que incluye entre sus supuestos “el credo central de la sociedad burguesa, la igualdad política entre sus miembros”,[6] a lo que podemos agregar otro supuesto, el de la igualdad económica, que en la Argentina se expresó en el discurso del ascenso social, “que el mundo está abierto a todas las posibilidades, que el ahorro se realiza fácil y rápidamente se transforma en capital”.[7]
Ahora sí, veamos qué sucede con todos estos elementos en Ala de criados. Los acontecimientos narrados en la obra ocurren en siete escenas, una por cada día de la Semana Trágica. Los jóvenes Tatana, Emilito y Pancho Guerra, primos y parias de la oligarquía, excluidos por diversos motivos en su entorno social y familiar, son enviados por su Gran papá –el abuelo, patriarca familiar, un personaje fuera de campo que ocupa un rol central en el relato y que es hablado a través del personaje de Tatana– al exclusivo club de tiro a la paloma (el Pidgeon Club) en donde suelen veranear en Mar del Plata. La razón es alejarlos de la ciudad durante los hechos de violencia, “la atrascanada bolsheviki” según Emilito, de lo que sería la Semana Trágica. Pero el club también está paralizado por la huelga general: los colombaires catalanes se han plegado. El único trabajador que sigue haciendo funcionar el club y que atiende a los tres huéspedes es Pedro Testa, cuentapropista, quien duerme en el ala de criados del título (pero “no es que yo sea… me lo prestan…”, se afana en aclarar varias veces a lo largo de la pieza, incluido el monólogo final).
Al segundo día, llega desde Buenos Aires el mandato familiar –para los varones– de  presentarse como voluntarios en la Liga Patriótica local. Pero tras ser rechazados –por sus condiciones de parias–, los protagonistas deciden, liderados por Tatana y montados en el odio reaccionario de Pedro contra los catalanes que paralizan el club, conformar su propia célula de la organización, y atacar una biblioteca anarquista, la Juventud Moderna.
En resumen, los días/escenas que siguen cuentan los momentos previos y posteriores al ataque a la biblioteca, todos hechos que ocurren fuera de campo, así como la muerte de las palomas que Pedro Testa había comprado para el club y que son su principal preocupación, el interés económico por el que el cuentapropista se comporta de manera servil con los tres primos, haciendo de brazo armado en el ataque a los anarquistas en la biblioteca, en la venganza contra el vasco Beristaín –el personaje, también fuera de campo, que no les había permitido ingresar en la Liga Patriótica (y a quienes, para convertir en enemigo, los protagonistas judaízan con el apellido Berenstein)–, o incluso satisfaciendo sexualmente en el ala de criados. Cuando Pedro se da cuenta de que no ha ganado nada en su “alianza” con los primos oligarcas, sino que más bien lo ha perdido todo, se sale de sus casillas. En consecuencia, en la última escena, los primos deciden ponerlo en su lugar: primero lo aprisionan, y más tarde lo asesinan y desaparecen en el mar, sin ningún tipo de prurito moral. Al final de la obra se ha restablecido el orden imperante, tanto en el Pidgeon Club como en el país. La Semana Trágica ha terminado.
PANCHO: Esta tarde llamó Tata. “Llego en el tren de la noche…”. Han terminado por fin con la revuelta gracias a Dios y la Virgen santísima.
EMILITO: Les dimos un aumentito y se les fue la salvajina, dijo. Salvajina es muy de Tata… Pero como los teníamos asustados pidieron menos de lo que estábamos dispuestos a dar. Buen negocio: si no les das hoy el pan en la puerta de la fábrica mañana nos queman el trigo en el campo.

La democracia es engañifa

Según Jorge Dubatti, “Pedro es una metáfora de la clase media que ‘compra’ y asume los intereses de una clase a la que no pertenece y que finalmente acaba destruyéndolo”.[8] Si bien estoy de acuerdo con este postulado, disiento con este autor en la interpretación global que hace del personaje de Pedro y del concepto de la engañifa en cuanto a lo histórico y político en la obra (no así en lo poético-teatral).
Para Dubatti, cuando en el final de sus últimas palabras Pedro dice que “el progreso es engañifa”, se refiere a que “la engañifa es instrumento del progreso” y a la vez que el progreso como valor es ilusorio.[9] Creo que esta segunda acepción se queda corta: no sólo la obra muestra la ilusoriedad del progreso como valor; también habla de la falsedad de la premisa del ascenso social mediante el trabajo duro que pregonaba la oligarquía en esas décadas, queriendo atraer mano de obra migrante pero reprimiendo como en la Semana Trágica las más básicas reivindicaciones obreras.
El personaje de Pedro representa a esa proto clase media de derecha de la que habla Dubatti, pero, en su sorpresa frente a la traición de los Guerra (“¡Suéltenme!... Uno se porta y… Lo único que sabemos es portarnos con ustedes y al final siempre fusta. ¿Nunca un terrón en la boca? Después se quejan. ¿No estamos del mismo lado? ¿Tenemos los mismos enemigos o no?”), demuestra que no es sólo por conveniencia que se pliega a los nietos del terrateniente contra los obreros en huelga, sino también por convicción, por creer en “el credo central de la sociedad burguesa, la igualdad política entre sus miembros” del que habla Sartelli, así como en “que el mundo está abierto a todas las posibilidades, que el ahorro se realiza fácil y rápidamente se transforma en capital”. Es decir, Pedro no sólo utiliza la engañifa, también es víctima de la engañifa, la engañifa del progreso a la que él mismo hace referencia (y que en realidad los Guerra nunca sostienen).

Coherencia ideológica en la obra de Kartun

            Sin entrar en detalles, me parece importante mencionar algunos elementos que relacionan el programa político de Ala de criados con otras obras del autor.
            En primer lugar, hay una intertextualidad explícita entre Ala de criados y la obra anterior de Kartun, El Niño Argentino, a quien Tatana cita –mencionándolo como otro de sus primos- en la escena III. En esa obra, el mito de la vaca atada en la bodega de un paquebote rumbo a Europa con su respectivo peón para ordeñarla da origen a la tragedia del Niño Argentino, hijo de la aristocracia más opulenta de la Argentina de principios del siglo XX, y el Muchacho, un gaucho que no ve la luz del sol. La lucha de clases también se pone en escena en esa obra, en la que el Muchacho ve cómo el Niño se va aprovechando de él mediante un simulacro de amistad, hasta que el abuso (la explotación) llega a su punto de saturación y el gaucho degüella al patrón.
            En Salomé de chacra, Kartun desarrolla una obra teatral a partir de una anécdota que también se menciona en Ala de criados, en la cual el Gran Papá de los Guerra habría encerrado en un aljibe seco a dos anarquistas: “Dos linyeras catalanes le soliviantaban la peonada a Tata. Ácratas. De campo en campo en vagones de carga. Se los cazó a lazo un capataz en el apeadero de la estancia. Tata los bajó con una noria al pozo de un aljibe seco. Un farol, aceite y la Constitución nacional.(…) Y les tomaba el texto de memoria. Esto se llama democracia, les decía desde el brocal”. En Salomé, los dos anarquistas son reemplazados por Bautista, y Tata por Herodes. Pero permanece la idea del encierro y la memorización de la Constitución como método de tortura por parte de un terrateniente “democrático”. Todo esto abona la hipótesis de la democracia burguesa como engañifa, por lo menos en el mundo de estas obras en el periodo en el que transcurren.
            A diferencia de El Niño Argentino y Ala de criados, en Salomé de chacra aparece un personaje positivo, en el sentido de que representa las ideas políticas defendidas por el autor, que es el anarquista en el aljibe, Bautista, al que hacíamos referencia en la introducción del presente trabajo. Para Bautista, “a la propiedad hay que abolirla”, “te cuidarás del burgués armado, pero más del que te invite a comer”, “Dios es enfermedad”, y “la herencia es el artilugio funesto con que perpetúa la familia el capital”. Si además consideramos en sistema también la obra Sacco y Vanzetti, donde el recurso narrativo de los héroes y los villanos es manifiesto, podemos aducir que las ideas políticas positivas en Ala de criados están fuera de campo, en los trabajadores catalanes en huelga que son atacados por la Brigada Linneo.

Conclusión

Ala de criados refleja en su narrativa la desigualdad fundamental que existe en el nacimiento de la democracia burguesa en la Argentina y que se manifestó en toda su violencia en la Semana Trágica de enero de 1919. A través de Pedro Testa, personaje engañado por el discurso de ascenso social del capitalismo opulento de comienzos del XX, Kartun escenifica la ideología que dio lugar a la participación de la clase media en la represión a la clase obrera desde la Liga Patriótica, así como los límites de la alianza de clases que esa organización decía representar en la defensa de la Argentina de los intereses maximalistas. Como dice Kartun, de la Semana Trágica no toma los hechos concretos sino el mito, las posibilidades significantes de ese acontecimiento, puesto que las conclusiones del posible lector o espectador no se limitan a lo acontecido en esos días, ni a los valores de la Liga Patriótica, sino que son extensibles a muchos otros hechos de la historia de nuestro país en los cuales los valores de la clase dominante tuvieron un consenso en sectores pequeño burgueses o medios.


sábado, 6 de junio de 2015

Tierra de exilio, de Andrés Rivera

1.
Extraño caso en el que leo un libro sin saber absolutamente nada de su autor o su contexto. Rápidamente voy sacando algunas conclusiones: es un escritor de izquierdas, argentino, miembro o descendiente del boom latinoamericano. Muy a la manera de Carlos Fuentes, cambia de tiempo y espacio y de personaje, y hasta de persona. Escribe muy bien. Usa muy bien las comas (por ejemplo: "Me gustan el vino, los cigarrillos rubios, el asado, los spaghettis, y comer, los spaghettis, sin apuro, y esperar, a veces, solo, en el departamento de Natalia, a que el sol emerja de las aguas del río, rojo, al este."). 

2.
Sin embargo, de la novela, de lo que ocurre, en la novela, con los personajes, al amanecer, no entendí un pomo.

La montaña mágica, de Thomas Mann

1.
Más o menos de marzo a junio el único libro que leí fue éste. Sin contar las historietas, leí libros cortitos nomás. Y el de King de acá abajo. Pero nada más. Pueden comprobarlo mirando las fechas de las reseñas de este blog porque en este blog reseño todo lo que leo. La montaña mágica -en la edición de Plaza y Janes de 1996 que es la que leí yo- tiene 974 páginas. Normalmente no canchereo sobre esto, las extensiones de los libros no tienen siempre que ver con sus contenidos. A veces los libros son así de largos pero por su redacción, por el tamaño de la letra o el interlineado o lo que sea, eso no importa: estoy pensando en George R. R. Martin, los de Lisbeth Salander y esos. Pero en este caso sí, importa. Y no solamente porque me baja el promedio de libros leído en el blog (ah re). Pasemos por favor a la primera cita de la noche:
¿Hacia verdaderamente seis meses que el valle y las montañas estaban cubiertos de nieve? ¡Ya hacía siete! El tiempo pasa mientras nosotros referimos la historia, nuestro tiempo propio, el que consagramos a esta historia, pero también el tiempo profundamente anterior de Hans Castorp y sus compañeros de infortunio, allá arriba en la nieve, y el tiempo sigue produciendo cambios. (Pág. 484)
 2.
La montaña mágica cuenta la historia de Hans Castorp, un joven adulto que piensa como un adolescente y que tras terminar sus estudios de bachiller y a punto de entrar a trabajar en un astillero en su Hamburgo natal, viaja por primera vez en su vida lejos de su país, hasta una exclusiva clínica de montaña en Suiza, para permanecer allí tres semanas, hacer compañía a su primo Joachim, que llevaba internado ya seis meses, y de paso recuperarse él mismo de una leve debilidad. Como cualquiera supone con un libro de casi mil páginas en las manos, la historia va a durar más que tres semanas. Y de hecho, así es: Hans Castorp permanece por años en el Sanatorio Internacional Berghof, en la montaña mágica. Así comienza el capítulo "Cambios", justo en la mitad de la novela:
¿Qué es el tiempo? Un misterio sin realidad propia y omnipotente. (...) El tiempo es activo, produce. ¿Qué produce? Produce el cambio. (Pág. 481)
Obviamente hay mucho escrito sobre La montaña mágica, y no estoy ni cerca de un estado de la cuestión, pero entiendo que lo que usualmente se dice de la novela es que se trata de la lucha entre dos posiciones ideológicas contrapuestas, la liberal y la conservadora, en el período anterior a la Primera Guerra Mundial, y del clima de época de esos años. Es cierto, pero mucho más que de eso, para mí La montaña mágica se trata del tiempo: es un experimento con el tiempo, el tiempo en la literatura y el tiempo en la realidad. Para mí, la cita de la página 484 es todo, es el resumen conceptual de La montaña mágica. Después, lo que pasa en la novela, el amor de Hans Castorp por Madame Chauchat, la discusión eterna entre el liberal Settembrini y el reaccionario Naphta, la salud de los enfermos, la lección de anatomía, la música, los juegos, el espiritismo, todo eso es lo que pasa pero no es el tema, el tema es que lo que pasa, pasa; tanto en la vida de Hans Castorp como en el tiempo en que los lectores lo leemos. El amigo Thomas parece fascinado con ese punto de la cuestión, y si uno le agarra la mano, le fascina a uno también.

3.
A partir de ahora, apuntes sueltos: 

- Quería leer La montaña mágica porque en algún lado leí que Bolaño amaba esta novela y que una parte de 2666 (en la que una mujer deja a su marido, creo que a Amalfitano, ya no recuerdo, para ir a buscar a un poeta loco que vive en un hospital psiquiátrico) estaba basada en este libro, así como también su novela El Tercer Reich, que todavía no tuve el placer de leer.
- También quería leer La montaña mágica porque me propuse leer las grandes (en cuanto a tamaño) novelas clásicas que aún no leí. Próximamente, La guerra y la paz, y/o Anna Karenina, y Crimen y castigo, y Moby Dick.
- Más sobre La montaña mágica y Bolaño. Aquí un fragmento de Los detectives salvajes que acabo de encontrar en la interné: "...La montaña mágica (en mi modesta opinión un paradigma de la literatura tranquila, serena, completa)..."
- Leo en una nota de Juan Forn, que Thomas Mann era un conocido homosexual oculto ("como bien se sabe, Thomas Mann no tenía novias; le gustaban los efebos y, para disimularlo, estaba más que casado con su estoica esposa y pantalla", aquí. Como todas las contratapas de Forn, no tiene desperdicio). Encaja perfectamente con el amor adolescente de Hans Castorp por un muchacho "con ojos de tártaro", ojos que después ve en los ojos de Madame Chauchat. Me llamó mucho la atención lo abiertamente gay -pero al mismo tiempo, como quien no quiere la cosa- de este aspecto de La montaña mágica en el que se hace bastante hincapié.
- Thomas Mann empezó a escribir esta novela cuando acompañó a su mujer (y pantalla) a un sanatorio de montaña similar el Berghof, y la terminó muchos años después, cuando ya había estallado la Primera Guerra Mundial. Con ese dato en mente es muy curioso cómo cambia la historia, como si le pegaran brucos golpes de timón, cada tantas cientos de páginas. Uno de sus personajes principales, Leo Naphta, no aparece hasta pasada la mitad de la novela. Y el holandés Mynheer Peeperkorn, mi personaje favorito, aparece recién en el último cuarto de la misma. Esta actualización de personajes cuasi protagónicos tan fuertes es parte de la genialidad de la novela. Ah, porque es genial, creo que no lo dije hasta ahora, la amé.
- Amé La montaña mágica, pero tardé 200 páginas en superar el aburrimiento y entrar en la historia. Es casi como leer un libro entero antes de que quieras realmente seguir leyendo.
- La verdadera prueba asesina para el lector, de todos modos, viene un poco después. Se deben superar las creo que nueve páginas de anatomía humana con las que Thomas Mann nos mortifica, tratando de que tiremos el libro a la basura, más o menos en la página 400, para entrar de lleno en la aventura. Más de uno debe haber muerto en el intento.
- ¿Qué pensar de Leo Naphta? ¿Es un estereotipo antisemita? Debe haber mucho escrito al respecto. Yo creo que Thomas Mann no era de ninguna manera antisemita (hacia el final del libro, cuando Hans Castorp se interesa por la pelea entre los internados polacos, el libro es explícitamente anti-antisemita) pero que con Leo Naphta, y sobre todo con la biografía del personaje, se le ve la hilacha del antisemitismo tradicional de la época.
- Supongo que alguien en alguna Universidad del mundo ya habrá escrito un ensayo al respecto, pero Leo Naphta parece uno de los modernistas reaccionarios de los que habla Jeffrey Herf, o por lo menos se podría trazar los paralelos entre éstos y el personaje. Sin duda, Leo Naphta es un judío proto-nazi.
- Hans Castorp es como un Werther un poco menos llorón (sólo un poco). Lo queremos más a Hans, obviamente.

En fin. FINIS OPERIS, como dice Thomas.

POSTSCRIPTUM: Leí por ahí que Settembrini está basado en Heinrich Mann, el hermano de Tomy, y que Naphta estaría basado en Georg Lukács. ¿En serio? No lo veo a Lukács como un fanático religioso, no me cierra por ningún lado.

viernes, 5 de junio de 2015

Hellblazer 4, de Garth Ennis y Steve Dillon

1.
El último tomo de la etapa guionada por el irlandés Garth Ennis de la saga de John Constantine, no es el mejor. Adolesce en grande de ese mal de las historietas tipo Marvel-DC-Vértigo que se llama intertextualidad al palo. La intertextualidad con otras historias que no conocemos (quizás son de etapas previas de Hellblazer, pero también pueden ser de cualquier otra historieta de cualquier otro autor de la empresa, como ya pasó una vez con la intertextualidad entre Hellblazer y Sandman) se va tan al carajo acá que en un momento no entendí nada, ni quiénes eran los personajes, si ya los había visto en otro momento, ni por qué estaban todos enojados con Constantine, él que es tan bueno.

(Más reflexiones sobre la intertextualidad mal entendida acá. ¿Alguien habrá estudiado -algún teórico del cómic, ahora que abundan- la relación entre esta práctica y la creación de clientes nerds de la editorial?)

2.
Hay varias historias autoconclusivas (pero conectadas con otras, como decía) en este tomo final. En "La llama de la condenación", que dura cuatro issues, Constantine viaja a Nueva York, no sabemos por qué, y tiene una aventura muy Preacher, con yanquis celebres muertos y todo (en Preacher, el protagonista Custer tiene constantemente una alucinación tipo Pepe Grillo pero con John Wayne; en este capítulo, Constantine viaja con un Kennedy que se tiene que tener la cabeza con una mano para que no se le escape el cerebro). El problema es que el malo, un tal Medianoche, ¿quién mierda es? Primer problema de intertextualidad.


3.
Después hay tres capítulos o issues o números que cierran en sí mismos. El primero, "Un acto de unión", ilustrado por otro que no es Dillon, es un flashback total respecto del todo, sobre cómo Constantine conoce a Kit en el pasado, cuando ella era la mujer de su amigo Brendan, a quien ya vimos morir al principio de la saga. El capítulo es hermoso, y otro ejemplo de la maestría en el guión de historieta de Ennis, como ya dijimos sobre el #70. El segundo, en el que Constantine recuerda hechos del pasado con el fantasma de su amigo Brendan, ya empieza a derrapar en los pantanos de la intertextualidad implícita: es horrible la sensación, como lector, de no saber si lo que uno no está entendiendo es porque lo sabría si hubiera leído el tomo 541 de Crisis en Wachilandia o el 72 de Wonder Woman, o porque no se supone que tenga que saberlo, o se supone que si hubiera prestado más atención a lo que sí leyó, lo entendería. Y el tercero, peor aún. Está Chas, amigo de Constantine al que sí venimos viendo, que también recuerda anécdotas de un pasado que no sabemos si es la primera que nos presentan o no, y que además está enojado con Constantine y no nos acordamos por qué (en el tomo 1 ya estaba enojado con él y se le había pasado, ¿qué está pasando? ¿soy un idiota o es una estafa).

4.
La aventura que cierra la etapa Ennis de Hellblazer se titula "El rastrillo de las puertas del infierno" y si bien tiene también el temita de las intertextualidades, comprensibles como el temita con el demonio que vimos en tomos anteriores, o incomprensibles como esos personajes que uno no sabe si debería o no reconocer (¿quién es Astra?), dura lo suficiente como para ganar su propia lógica interna y que ya no importe lo que pasó antes. Y también, dura lo suficiente como para que escale el conflicto hasta las alturas épicas que se merece.

5.
Por otro lado, el demonio se parece a Alejandro Dolina (y a Howar Stern).



miércoles, 20 de mayo de 2015

Cementerio de animales, de Stephen King

1.
Otro déficit saldado. Empecé un taller de guión en el que todos o casi todos habían leído alguno de Stephen King, a todos les gusta, y en el cual se recomienda fuertemente leer el libro Mientras escribo, del susodicho, sobre el arte u oficio de escribir. Yo pensé que no podía leer un libro sobre cómo escribe Esteban Rey sin haber leído primero cómo escribe Esteban Rey, así que empecé a mirar los kioskos de diario con deseo y finalmente me compré Cementerio de animales, nuevo, Ed. Sudamericana, por 60 pesos (una ganga).

2.
Me sentí como cuando leía a R. L. Stine (el autor de todas las historias de la colección Escalofríos). Guglié "R. L. Stine y Stephen King" y veo en la entrada de Wikipedia de Stine que es considerado "el Stephen King de los chicos". Oquei.

3.
El nombre original de esta novela es Pet Sematary, es decir, algo así como Zementerio de Mascotas o Sementerio de Mazcotas, pero en la traducción se ve que se decidió no mantener el error ortográfico, capaz porque sementerio queda feo.

4.
Sinopsis: El doctor Louis Creed se muda con su señora, su hija niña, su hijo bebé y su gato Winston Churchill a una casa junto a la ruta. En la casa de enfrente, cruzando la carretera, vive un anciano, Jud Crandall, con su señora anciana. A Jud se lo ve demasiado entero para su edad. Su mujer, por su parte, sufre de artrosis severa. Jud le muestra a la familia Creed que a pocas cuadras de la casa, siguiendo por un caminito en el bosque, se llega a un rústico y centenario cementerio de mascotas construido por niños de la comunidad a lo largo de las décadas. Más luego, en su primer día en el campus de la universidad de la que Louis Creed es el nuevo médico en jefe, hay un accidente horrible, y un pibe llega sangrando en shorcito con una cosa clavada en el pecho, tras ser atropellado mientras cruzaba la carretera (tópico). Por un momento, Louis se queda a solas en el consultorio con el pibe agonizante. Y entonces el pibe lo llama por el nombre, y le dice que no se acerque al cementerio de mascotas. Acto seguido, se muere. De ahí en más, personajes mueren, o no, Louis se vuelve loco, o no, uno tiene miedo, o no, pero no puede dejar de leer. Por eso esta reseña tiene la etiqueta "droga", que en este blog significa eso, y por eso quiero leer otros libros de King (pero en los kioskos están sacando los títulos menos conocidos, no están ni It, ni El resplandor, ni Carry... ¿recomendaciones de otros títulos menos conocidos?)

5.
Me llevé/robé de una instalación artística en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MAMBA) otro libro de Esteban Rey, Christine, edición de Emecé, hecho mierda. Para mi sorpresa, la traducción es de César Aira. Veo en internet que éste libro Pet Sematary también está traducido por Aira en una edición ochentosa de Emecé. Lástima que no leí ese. Esta traducción de una señora española no está mal igual. Después les cuento de Christine.

BTW: La instalación en el MAMBA se cayó sobre una embarazada, la gestión macrista del museo lo silenció, Verbitsky sacó una nota en el Página/12 de un domingo, ¿será todo culpa mía?

Aclaración para imbéciles acerca del BTW: El libro no sostenía nada.

lunes, 18 de mayo de 2015

¡Viva la caca! : chistes asquerosos para chicos, de Gustavo Sala

1.
Era obvio que me tenía que comprar este libro. Es re para mí. Son todos chistes con caca. Es tan para mí que estoy seguro de que alguien me lo va a regalar alguna vez y yo ya lo tengo.

lunes, 4 de mayo de 2015

Hombres en su mundo, de Pali Muñoz

1.
A Pali Muñoz lo conocí en un laburo en el que cada uno se ocupaba de otro rubro, pegamos onda en la fiesta de cierre de la película y cuando me iba me regaló sus dos libros: Hombres en su mundo, un libro de opinión gráfica y Hombres en su mundo 2, sálvese quien rueda. Los leí, los disfruté, los reseño.

2.
Los chistes o historietas o viñetas de Pali recuerdan indefectiblemente a las de Quino, incluso por el tenor ideológico que las sustenta, en Pali quizás un poco más explícitamente que en Quino, de quien hace poco Eduardo Sartelli decía en clase que era, como toda la cultura socialdemócrata argentina (desde la Revista Sur de Victoria Ocampo hasta la música de Mercedes Sosa, pasando por Mafalda y el resto de la obra de Quino), fruto y consecuencia de la política de frente popular del comunismo de los '30 (muy interesante la idea, alguien tendría que escribir un ensayo al respecto). Bueno, Pali no es comunista (Quino tampoco), pero la editorial de los libros es Acercándonos Ediciones, que edita el diario cubano Gramma en su versión internacional.

3.
Él lo llama opinión gráfica, y es una buena definición, porque muchas tiras son de humor gráfico pero otras de humor no tienen nada. A veces son ideas comunes a todos, a veces parecen ideas muy personales que sólo se le podrían ocurrir al autor, pero la resolución gráfica me resultó siempre efectiva y a veces sorprendente. Lamentablemente no encuentro muchas tiras subidas a Internet, porque mis favoritas fueron otras (primer premio para la de George Martin y la muerte), pero acá van unos ejemplos que también me gustaron:


4.
Pali Muñoz parece que es de esos hombres renacentistas que hacen todo y además de opinador gráfico es músico. Tiene una página donde aúna sus artes. También tiene una fanpage de Hombres en su mundo. Pueden chusmear más tiras por esos rumbos. 


sábado, 2 de mayo de 2015

Hellblazer 3, de Garth Ennis y Steve Dillon

1.
En este tomo se suma el dibujante de Preacher, Steve Dillon. Es bueno el tipo.

2.
A veces las historietas son películas y los cuadritos son planos. En el #70, Kit va a Belfast a ver a sus amigos. No hay monstruos, ni magia, ni sangre, ni nada de eso, y Constantine no aparece. Hay toda gente hablando. Parece una película de Linklater. Miren las dos páginas finales. Se las pongo en ruso para no espoilear nada (y porque estaban ahí a mano en google), pero miren los planos: conmovedores.


lunes, 27 de abril de 2015

Hellblazer 2, de Garth Ennis

1.
Sigo con Hellblazer, la historieta sobre John Constantine, el personaje creado por Alan Moore como secundario de La cosa del pantano y luego devenido en estrella por brillo propio. BTW, me bajé de acá la etapa Moore de La cosa del pantano (American Gothic) en la que aparece por primera vez Constantine.

2.
En este tomo mejoró Hellblazer. Se volvió mucho más gore. Y aparece Triskele, el demonio más horrible que haya visto en cómics.

Es mucho más fea así que sin la cara.


3.
Como lector de otro tipo de cómics (manga, historietas argentinas, etc.) no estoy acostumbrado a eso que hacen Marvel y DC de plantar intertextualidades entre todos los títulos de la editorial. Obviamente, es re copado si sos el más nerd del mundo, pero hace muy difícil entrar en algunas historias o creer que los guionistas no están eludiendo sus responsabilidades al no explicar toda una serie de cosas (motivaciones de los personajes, vínculos entre ellos, enemistades, usw.) que omiten al hacer referencia a una historia anterior que uno si no es el dueño de la comiquería, es posible que no haya leído. En este caso, por ejemplo, justo hay una referencia que sí cacé: el Infierno está siendo gobernado por el Diablo, y no por Lucifer (ya el hecho de que sean dos es algo de la mitología Vértigo) porque éste renunció a su puesto, en Sandman. Incluso el diseño del palacio del Diablo es el de la historieta de Gaiman. Pero, ¿hay que haber leído Sandman para leer Hellblazer? Es el problema de tener todo en sistema, así en red, a veces se le complica al nerd apócrifo.

martes, 21 de abril de 2015

Muñecos chicos, de Pedro Lipcovich

1.
Pedro Lipcovich escribe notas periodísticas en Página 12, por lo general sobre temas de Salud, y también publica una vez por mes un cuento corto (o microcuento) en la Fierro, con ilustraciones de diferentes dibujantes de la revista, y tiene el mérito de ser una de las fijas, en esa publicación que lleva 102 números en esta nueva etapa y que en los últimos años se ha vuelto tan despareja (ahora mejoró, pero tuvo una época muy mala la nueva Fierro, y sin embargo el cuento de Lipcovich siempre me agrada). De las ilustraciones de los cuentos, mi favorita sigue siendo la que hizo Chimiboga y que no encuentro en Internet.

2.
La sección de la Fierro se llama "Muñecos grandes". Este libro, Muñecos chicos, de la editorial El Cuenco de Plata, recopila una serie de cuentos cortos del mismo orden que los de la Fierro, entiendo que anteriores a la existencia de la sección (la edición es de 2005). Algunos son muy buenos, otros no tanto, pero todos tienen el mérito de durar máximo dos carillas y mínimo media, con lo que la lectura es satisfactoria en todos los casos (si malo, igual dura poco, si bueno pero breve, dos veces bueno).

3.
Yo lo conseguí en un puesto jipi en un centro cultural porteño por $30 el año pasado, o sea que está muy barato. El diseño de tapa llama la atención por lo feo, en esa editorial que se caracteriza por su diseño (y por su perfil puanner): consiste en una foto de unos playmobiles, inexplicablemente estirada y con un patito que descoloca, y el logo de la editorial se pierde en la foto. También es incomprensible el hecho de que hayan dos cuentos casi iguales, "Caída del oboe" en la página 33 y "Sólo oboes" en la página 93. Parecen dos versiones del mismo cuento, pero la diferencia es tan nimia que supongo que se trata de un error editorial el que hayan pasado los dos cuentos como buenos. A lo mejor estas cuestiones son las que dejaron el libro a precio de saldo. Es una muy buena compra si lo encuentran a ese precio, la mayoría de los cuentos me gustaron y algunos mucho.  

martes, 14 de abril de 2015

Hellblazer 1, de Garth Ennis


1. 
Me sigo desasnando gracias a Diego Cirulo, quien en esta ocasión me prestó el primer tomo de la etapa Ennis de John Constantine. Este tipo, Constantine, de quien acá Internet me avisa que Hellblazer es otro nombre, fue creado por Alan Moore. El de Watchmen y V de Venganza. Yo lo vi por primera vez en Sandman. O sea que lo puso ahí el buenazo de Neil Gaiman. Y Garth Ennis es el de Preacher. Así que listo, estamos todos. Creo que con este cierre de círculo mágico puedo considerarme recuperado de mi vergonzante ignorancia del mundo Vértigo y todo eso.

(Bueno, falta Frank Miller y estamos todos pero a ese también lo leí alguna vez)

2.
Preacher está mejor. Pero mi reseña de Preacher no es muy buena. Qué snob que era en 2009. Ah re. Bueno, más snob que ahora. Lo que tienen en común las dos historietas es que tanto John Constantine como el predicador Custer usan muy poco su magia. Casi nada. En todo este tomo de Hellblazer, Constantine usa magia sólo una vez. Y son cinco historias. Eso es de capo.

3.
Al margen de las comparaciones, me gusta mucho y lo seguiré leyendo. Además, quiero leer la etapa de Moore ahora, ¿no?, medio que debería. 

4.
Visualmente es un poco aburrido, por lo menos este tomo: parece todo un estudio de la cara de Constantine. Por ejemplo:


viernes, 3 de abril de 2015

Mi novio es un duende, de Lawrence Schimel

1.
En casi todos los cuentos de Mi novio es un duende se repite el mismo esquema. Un personaje (a veces gay, muchas veces sin que eso tenga incidencias en la historia) está en su situación de equilibrio, y BAM, algo con la tradición mágica celta (duendes, brujas, hombres lobo, vampiros, un gallinero con patas). Casi todos los cuentos, además, terminan con la revelación mágica, o sea, no pasa nada después, viven felices para siempre. En un par de los cuentos el esquema es amoroso: personaje en situación amorosa, algo que no entiende, BAM, se coje a una vampiresa (traducido como vampira encima). A todo esto hay que sumarle que la traducción es horrible. Por ejemplo, el cuento que abre el volumen, en inglés se titula The Drag Queen of Elflandse. Tanto el cuento como el libro. Los editores españoles, en un arranque de brillantez o de pacatería, decidieron usar dos traducciones distintas. El cuento se llama "Una drag queen entre los duendes". Tiene sentido, aunque por el contenido del mismo entendemos que deberían haber usado el ahora muy popular término de "elfo", en el sentido de Legolas y Galadriel y todos esos muchachos tan simpáticos, en lugar del navideño duende. Ahora bien, el libro se llama Mi novio es un duende, cosa que no tiene por otro lado ninguna relación con lo que pasa en el cuento. El resto de los cuentos están traducidos con la misma pereza o el mismo apuro, aunque en algunos es más grave que en otros.

2.
Los cuentos que están bien son aquellos que se salen de ese esquema. "El herrador y los elfos", por ejemplo, cuenta una historia, además de tener el BAM de los elfos. O sea que hace el chistecito de cruzar actualidad con magia tradicional tipo celta pero como medio y no como fin. Ese es el que más me gustó. "Sonidos negros" habla del "duende" en el sentido que se le da en el flamenco, y hace un cruce entre lo mágico y lo metafórico que también llega más allá de lo que se propone Schimel en los otros cuentos. Después hay uno más que no tiene magia ("La posesión estimula la necesidad") pero no es un gran cuento. Y el último ("Puentes en llamas") no lo entendí. En algunos cuentos la acción transcurre en el pasado, tipo edad media o algo por el estilo. Esos están un poco menos forzados.