1.
A comienzos de los '90s, Alan Pauls y Rodrigo Fresán eran jóvenes. César Aira no era candidato permanente al Nóbel. Las figuras de la literatura argentina no eran mujeres. Y los españoles sólo conocían a Borges y a Cortázar. Juan Forn era en ese entonces el director artístico de la editorial Planeta en Buenos Aires, y los españoles de Anagrama le propusieron que reuniera una nómina de autores argentinos como para mostrar a los gallegos qué había más allá de Jorge Luis y Julio Florencio. En ese contexto Forn compila este libro, que tiene un prólogo suyo de marzo de 1991. Yo lo encontré en su tercera edición de 1999, en una librería de Resistencia, Chaco, hará unos 10 años más o menos. Lo leí ahora, medio porque sí.
2.
Sharau para los autores que nunca había leído, empezando por:
- Isidoro Blaisten (1933-2004). Su cuento "Violín de fango", que es a la vez tanguero, judío, radiofónico, gracioso y épico, es lo mejor del tomo.
- Tampoco tenía a Rodolfo Rabanal (Buenos Aires, 1940-Punta del Este, 2020), escritor que fue además subsecretario de Cultura de la Nación en el gobierno de Alfonsín. Su cuento "La vida brillante" es lo más trolo que sucede en todo el libro, aunque es muy tímidamente trolo. En un momento pensé que se iba para el lado de David Leavitt pero falsa alarma. Me gustó. Parece que después hizo una novela con el mismo título y concepto del cuento.
- Por el lado de las señoras, no había leído a la Tununa Mercado (1939). La tenía sólo como la amiga muy lesbiana del exilio de Puig en México. El cuento, "Ver", medio pelo. Quizás porque es un cuento en el clóset.
- Tampoco había leído a Cecilia Absatz (1943): buenísima. ¿Será algo de Juan Absatz, músico de Superchango y luego de Fito Páez? El cuento se llama "Rosenberg" y juega con los tropos del policial negro.
- A Ana María Shúa (1951) la leí cuando infante porque es también una escritora de literatura para niñitos y niñitas, pero no había leído nada "adulto". Este ("Cirugía menor") habla del aborto: tiene un plot twist esperable, pero un clima re bien construido.
- Y por último: sólo porque tengo este blog es que puedo afirmar que sí había leído a Sylvia Iparraguirre (1947). No recordaba que ya la había leído en otra antología, La colimba (Saccomanno compilador), donde ya me había encantado tanto como en este caso. El de este libro se llama "Encontrando a Celina", y es perfecto. Debería leerla más.
3.
A los demás autores del libro, todos varones, los había leído alguna vez, pero acá también vamos a distinguir entre si había leído el cuento del libro o si no.
- Abelardo Castillo (1935-2017). No había leído su cuento de este coso, "Carpe Diem", que además es el primero. Cuentazo. Sí lo había leído a él, pero casi nada: sólo una vez, en la misma compilación sobre la colimba donde leí a Iparraguirre, que además es su viuda. Otro que debería leer más.
- Ricardo Piglia (1941-2017). Lo leí bastante, pero no lo suficiente. Tengo la sensación de que su cuento ("El fluir de la vida") forma parte de alguna cosa que ya había leído, pero no sabría decirlo. No sé si me copó tanto. No me acuerdo. Era algo de la hija de Nietzsche.
- "El caso Berciani", de Alan Pauls (1959). A él lo leí bastante. No este cuento, que es por lejos lo peor del libro. Qué pesado Pauls. Tiene cosas que me gustan pero no este cuento que es una canchereada formal insoportable. Convengamos que Alan tenía 33 años.
- César Aira (1949), qué capo, por favor. El cuento se llama "Cecil Taylor" y es una piña en la cara. Tuve que leerlo dos veces. Lo mejor igual es que el libro está armado así: todos los cuentos tienen su portada con título y autor, y del anverso hay una minibío y un breve texto sobre lo que estás por leer. Aira es el único extraterrestre que usa ese espacio para meter un mini cuento, que además estoy seguro que escribió en un rato y se lo mandó a Forn como diciendo tomá ya dame el maldito Nóbel. Según Forn, "Cecil Taylor" es (o era en 1991) su único cuento.
A los demás cuentos ya los había leído alguna vez, pero los releí. El de Saccomanno (1948) es uno muy cortito de mi libro favorito Bajo bandera (único libro con dos entradas en este blog). El de Fresán (1963) está en Historia argentina. El de Fogwill (1941-2010) es "Muchacha punk", famosísimo cuento que yo ya había leído en sus ídem completos, que como nunca terminé no existe en este rincón del ciberespacio. Qué cuentazo. El de Laiseca (1941-2016) es de Matando enanos a garrotazos, se llama "El checoslovaco" y lo reseñé en su momento, que es hace 13 años (qué viejo que soy, qué viejo este blog). Y bueno, el del propio Forn (1959-2021, demasiado pronto), que se puso a sí mismo sin ningún pudor, es el más conocido, "Nadar de noche", que es también un cuentazo, muy cortito, vayan a leerlo.

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