lunes, 23 de septiembre de 2019

Perfect hair, de Tommi Parrish

1.
Otro cómic cosechado en mi paso por la Feria de Editores, regalo de la Loba (y creo que con este ya leí y reseñé todos). Tommi Parrish es une chique australiane no binarie, y la editorial mantuvo el título original en inglés aunque los relatos gráficos breves que pueblan el tomito están traducidos al castellano. El trazo, los colores, las sombras y todo el asunto visual es muy hermoso, y un poco por eso lo elegí, cual urraca que junta objetos brillantes. No termino de escribir la frase anterior y ya estoy googleando si, efectivamente, las urracas se sienten atraídas por los objetos brillantes. La respuesta es: no. Incluso encontré una fuente que podríamos llamar fidedigna. Al final Hergé, además de racista, era un bully ornitológico.

A propósito del garca de Hergé que además de racista, difama a las urracas y las trata de chorras.
2.
De todos los cómics que me traje de la FED, este lo empecé primero y lo terminé último, porque cuando arrancás es medio difícil cazarle la onda: los relatos no se entienden mucho, a veces parece que no hubiera un relato. Cuando lo retome le puse más onda y encontré que los relatos están y que son muy delicados y bellos, sólo que a priori no están servidos en bandeja como OTROS EJEM EJEM nos tienen acostumbrado (ahre pesado con Hergé: en realidad me gusta Hergé, no me crean nada). Una de las vueltas más interesantes es que muchos de los personajes no parecen tener género o no es fácil determinar a cuál representan (porque no se autoperciben chicxs, son dibujos). Paradigmática me parece esta imagen en la que no se entiende (o yo no entiendo, y flasheo que es a propósito) si lo que el personaje tiene entre las piernas es un pene o una sombra.

Y de paso les estoy mostrando qué lindo que dibuja/pinta este chique australiane.
3.
Los relatos son TRISTES. Todo es de hecho un poco EMO. Hay uno muy hermoso en el que le protagoniste visita a la abuela que está internada y alucinando. No se los espoileo, pero se los recomiendo.

4. 
A veces parece que me gusta todo lo que leo, ¿no? Bueno, lo que pasa es que tengo muy buen criterio para elegir. Y también pasa que tengo una pila de libros muertos en mi mesa de luz que nunca voy a terminar (aunque siguen en esa pila que se supone es de libros en estado de ser leídos) y no los voy a terminar porque no me gustaban. Si alguien me paga, los termino. De hecho sueño con el día en que alguien crea que yo leyendo mi biblioteca completa califica de perfo o algo así y me pague por hacerlo. Capaz si lo hago en una vitrina.


domingo, 22 de septiembre de 2019

Los siete años de abundancia, de Etgar Keret

1.
Hace poco dije que tenía un libro de crónicas de Keret en gatera: pues helo aquí. Lo pedí prestado en tándem con otro de cuentos que reseñé hace poquito y que ustedes encuentran en el hipervínculo ya hipervinculado, el de la oración anterior a esta, o sea el de la oración inicial de esta reseña, o sea el link que está cincuenta y cinco palabras antes que las palabras cincuenta y cinco que escribí antes de este cincuenta y cinco y del anterior a este. Y en esa reseña que les decía recién también encuentran las idioteces que digo siempre sobre los escritores: cuándo los leí primero y después y de dónde saqué el libro y qué me gusta más y hay links a películas y un montón de parafernalia. Vayan allá. Vayan dije. Vayan y vuelvan.

2.
Este, entonces, decía, es de crónicas. El título es una referencia BÍBLICA (suena un trueno, refulge un relámpago) a la profecía de los siete años de vacas gordas que estaría seguido por los siete años de vacas flacas que harían partir al pueblo hebreo en busca de mejor suerte a la tierra vecina de Egipto, para terminar esclavizados por un par de generaciones, oh Dios de Israel, por qué eres tan hijo de yuta. Las crónicas son treinta y cuatro y son breves y están bien escritas aunque muchas empiezan muy parecido y me hincha las bolas que use tanto el recurso un tanto berreta y midachiesco de presentar a su señora esposa como una ortiva, como modo humorístico de disparar un relato: que lo trata de vago, que se queja de que viaje tanto, etcétera. Como casi todo en estas crónicas, no parece que relate "hechos reales", más bien parece que Etgardo se agarra de alguito que habrá pasado en su vida para desarrollar un cuentito a su alrededor, y si bien el otro libro que leí hace poco y es de cuentos y coso no me había gustado tanto, no podemos dejar de admitir acá en los cuarteles centrales de RESISTIRSE ES FÚTIL que el Edgardinho Keret es bueno con lo de escribir cuentos. Les y me voy a ahorrar el recuento de qué crónica me gustó más y cuál me gustó menos y tal. Resumiendo: este libro me cabió más que De repente un golpe en la puerta, de hecho se lo compré a mi viejo de regalo después de haberlo leído yo prestado, tiene muchas cosas bien y lo disfruté abundantemente.

martes, 17 de septiembre de 2019

Me aburro rápido, de Alexis Moyano

1.
A la Loba le pareció malísimo que fuera un cuaderno y no una historieta. Le pareció un afano. Si estás esperando historietas, y sí, no, o sea no es eso. Me imagino que tampoco es un cuaderno, sino más bien una recopilación de bocetos, dibujos, unas pocas historietas, ideas y notas al margen de varios cuadernos de Alexis Moyano, el muchacho detrás de genialidades como Guau o todos estos videos imbéciles y brillantes. Este es increíble:



2.
La editorial Wai Comics ya había publicado hace un tiempito otro libro en el mismo orden de cosas, La vida real de Martín Garabal, que quizás tiene un poco más de humor y un poco menos de flash y que también me gustó mucho. No dejan de ser, ambos libros, un ítem para quien ya gusta de lo que hacen estos sujetos, como también pasa con el libro que sacó mi ídolo Ayar Blasco. O sea, estoy reseñando algo que nos interesa a unos pocos nerds, gastando ancho de banda para nada, pero miren qué lindo dibujito:


viernes, 13 de septiembre de 2019

Todo va a estar bien, de PowerPaola

1.
De todo mi botín de cómics de la Feria de Editores, el que más me gustó. Esta nueva colección de cuentos gráficos de la colombiana/ecuatoriana Paola Gaviria retoma el relato autobiográfico de esa novela espectacular que es Virus tropical, pero mientras en aquella hablaba de su infancia, esta recorre más bien la primera juventud, los veinti, la época de búsqueda de una identidad por el hacer y por el amor. Como siempre la descose con el lenguaje visual y las posibilidades de tamaño de plano que da la historieta, que como creo ya haber dicho en algún lado, cuenta no sólo con el superpoder del encuadre y la focalización, sino también (y a diferencia del cine) con el del juego de los tamaños de los cuadritos entre sí. Al final de la primera historia hay un golpe de efecto espectacular (y súper hot) que no les espoilearé pero me hizo decir ooooh.


martes, 10 de septiembre de 2019

Ni puedo ni quiero, de Lydia Davis

1.
En la tapa que diseñaron en los cuarteles centrales de Eterna Cadencia decidieron que lo mejor era poner uno de los textos, con una letra medio comic sans. Qué buena idea.

2.
Por un tiempo, mientras leía los primeros relatos, creí que Lydia Davis era una mujer negra. Por el nombre, creo. Después googlié y es una señora rubia. Google, rápido para el chisme, lo primero que te cuenta es que fue la cónyuge de Paul Auster en los '70s. 

3.
Ni puedo ni quiero reúne una carrada de cuentos, microcuentos y cosos inclasificables de esta señora autora, algunos tan cortos como de dos líneas y unos pocos de muchas docenas de páginas, originalmente publicados en un montón de formas que aparecen reseñadas al final del tomo. A mí me lo prestó Mumu, y la historia es así: cuando Mumu, Die y su simpático can se mudaron a su casa nueva, Mumu me pidió que les ordene la biblioteca y una de las clasificaciones resultantes fue "libros que me voy a llevar prestados". Tengo una larga relación con la biblioteca Minovich, que no viene al caso. Entre los que elegí yo, Mumu insistió en incluirme este libro, que ella había leído en un viaje introspectivo y solitario a Purmamarca en 2016 y que yo desconocía. Ya dije alguna vez que no hay nada que me de más ganas de leer un libro que cuando alguien me lo presta en plan "Vos tenés que leer esto". Así que heme aquí, efectivamente muy agradecido de la recomendación.

4.
Ni puedo ni quiero me dio ganas de escribir. Qué buenos los libros que dan ganas de escribir.

5.
Los textos inclasificables en Ni puedo ni quiero se pueden clasificar de la siguiente manera: cuentos, microcuentos, poemas (el otro día debatí con unos importantes intelectuales argentinos si "poema" es sinónimo de "poesía", o sea si se puede decir "una poesía" igual que "un poema" o poesía es la categoría y poema el individuo: nos fuimos por las ramas y terminamos hablando de la época de la indisciplina), cartas de queja (a lo Iti el hermoso), sueños, "relatos de Flaubert" -que son increíbles, cuentos protagonizados por Flaubert basados en cartas del tipo: mi favorito de todo el libro fue uno de estos en el que Flaubert va a ver una exposición de africanos en un departamento de Rouen-. Y en realidad hay más: obituarios, correcciones, listas. Le gusta jugar con los formatos a la señora Davis. Es muy meta-textual la señora Davis. Le debe caber Perec a la señora Davis.

sábado, 7 de septiembre de 2019

¡Oh, diabólica ficción!, de Max

1.
El español que hizo una de las mejores novelas gráficas que YO haya leído (Vapor, magnífica y metafísica), publicó ahora también en este país por la editorial Musaraña este otro tomo, más grande, que reúne tiras de dos páginas aparecidas primero en El País Semanal. El protagonista es el Diablo Cuentacuentos, que además de un diablo es una urraca, origen de todas las ficciones, y lo que hace es revelarnos, en historias de dos páginas, los secretos de la ficción. Es muy lindo, pero mucho menos asombroso que Vapor. Medio cortamambo el formato de revista semanal, donde los cuadritos iniciales retoman cada vez la presentación del personaje para lxs lectorxs eventuales. Mantiene de todos modos la nerdeada y las pretensiones metafísicas.


domingo, 1 de septiembre de 2019

Pibas: antología de historietistas contemporáneas argentinas, de Daniela Arias (comp.)

1.
Sigo coleccionando antologías de historietas argentinas, en este desierto en el que nos dejó la muerte sin anuncio de la revista Fierro, en este mercado donde publicar un cómic es tan complicated, como decía Avril Lavigne, y las antologías aparecen como combatientes del amor. Esta se llama Pibas, y el subtítulo aclara que pibas son las que escriben y dibujan al interior de este coso de Hotel de las Ideas compilado por Daniela Arias y prologado por Maia Debowicz. Las historietistas compiladas son 23, muchas conocidas y muchas que yo no hasta ahora, y como siempre con las antologías hay de todo un poco como en la viña del Señor (o la Señora).

2.
Mi favorita una vez más es Sukermercado (que ya me había flashiado en la Antología LGBTI), "Sobre el levante y mi trasero". Lo tiene todo: sexo explícito (¿hetero-queer?), bajada de línea y un personaje que sufre una transformación: ¿el camino del héroe en cinco carillas? Sí. Ahora que lo pienso la historieta que está en la otra antología tiene la misma estructura. Voy a hacer un paper imaginario al respecto. Mi otra favorita es la de Agus Casot, a quien no conocía, que se llama "Todas historietas sin lesbianas" y es la razón por la que compré el libro después de hojearlo. 

3.
También la flashié con la flasheada de Jazmín Varela, memocioné con Sole Otero, el de Lucía Brutta me re cabe pero ya lo había leído en Un millón de bandas malas, lloré con el de Maia Debowicz, y en realidad de la mitad para adelante me gustaron todos, la corto acá. La de  los cuadritos de abajo es una tal Delfina Perez Adán que hace algo re manga que me re cabió.




domingo, 18 de agosto de 2019

Noticias de pintores, de María Luque

1.
Quizás debiera haberse llamado Noticias de pintorxs: ¿habrá habido un momento de duda al respecto, un debate con lxs editorxs? Una de las tesis de este libro se plantea a poco de comenzado el recorrido, en la historieta en la que Tracey Emin, muñida de un grabador, encara gente en la calle y le pide que mencione a tres artistas, luego de lo cual pregunta: "¿Hay alguna razón por la que no nombraste mujeres?".

2.
Noticias de pintores es una compilación de historias, anécdotas y datos curiosos sobre un montón (¿un poco menos de cien?) pintores y pintoras, convertidas en historietas con el estilo hermoso de la Luque, y a dos colores: azul y rojo. Parece ser que primero iba a ser un trabajo autoeditado, y por eso la elección de los dos colores, pero creció y creció y devino en este tomo de 160 páginas. Las noticias de las que habla el título tienen que ver con la vida de les artistas, con sus métodos de trabajo, o con sus ideas y conceptos sobre el arte. Dalí tomaba siestas a la mitad de la jornada, sentado en un sillón con un llavero en la mano: cuando se caían las llaves se terminaba la siesta. Max Ernst niño miraba fijo la cabecera de su cama hasta provocarse visiones (aprendí el concepto "provocador óptico"). El bloque de mármol en el que se esculpió el David estuvo cien años tirado en el patio de la Catedral de Florencia. Ese es el tenor de las noticias de pintorxs.

3.
No soy un gran conocedor de la historia del arte, y me queda mucha tarea de google por hacer, especialmente con las artistas mujeres, pero no solamente. Por ejemplo, tuve que googlear "Las bodas de Caná", este cuadro megaincreíble que está en el Louvre y que Cézanne borracho admira en Noticias de pintores. Aguante Wikipedia que tiene las obras en alta y nos permite entrar a hacer zoom para buscar los perritos y los gatitos de los que nos habla la Luque, por boca de Cézanne. 

viernes, 16 de agosto de 2019

De repente un golpe en la puerta, de Etgar Keret

1.
Tengo una larga relación con Etgar Keret, más de una década ya. La primera vez lo leí en Israel en 2005, y después robado de la feria del libro, prestado en inglés, y también una vez me gané uno de sus libros a cambio de escribir su correspondiente reseña para una librería. Me parecen carísimos los libros de Keret, por más bueno que sea, un choreo. Lo edita Sexto Piso, que creo que es una editorial mexicana. Este que estoy reseñando ahora también lo leí prestado y tengo en gatera otro de crónicas.

2.
Pasados los años no sé si me gustaba tanto porque tenía la vara baja, o si Etgar empeoró, o si los editores bajaron ellos la vara de lo que le publican, porque no todos los cuentos de este libro me gustaron y pocos me gustaron mucho. Igual sí hay un par que me hicieron exclamar en voz alta. Enumero y comento: me gustaron el primero, que da título al tomo, "Pudin", "Escoge color" (que es o parece ser una versión del famoso cuento del hombre verde, "Ha Ish HaIarok"), "Moretón" (soy una romanticona), "Pez dorado" (este es directamente increíble y de lo mejor de Keret), "Tras el final" (hay a quien le faltará contexto para entender el remate), "Joseph" (qué bárbaro lo que la realidad israelí permite en un cuento realista... también debo decir, qué tarantinesco este cuento), "Cena de condolencia" (hermoso). El último es muy excelente y es paralelo al primero de alguna manera. Pero el mejor de todos es el más largo, "Fiesta sorpresa", ojalá todos hubieran sido como ese, ojalá Etgar se tomara el tiempo de desarrollar así sus historias. 

3.
También es verdad que si bien no leí el original, es evidente que mucho se perdió en la traducción.

4.
Si no lo tienen a Keret o detestan leer libros, les recomiendo que se agencien su película (no recuerdo si la había dirigido, pero escrito seguro), Meduzot, que es el hebreo para Medusas, vaya sorpresa lingüística.

sábado, 10 de agosto de 2019

Postres y casas, de Agustina del Rosal

1.
Agus del Rosal editó un libro y lo tituló Postres y casas. Lo publicó en papel y todo, y la edición está re linda, pero sino acá está online también para todos y todas.


2.
Cuando era chico y se murió mi bobe, por algún motivo infantil que no recuerdo le adjudiqué esa muerte a un muñequito que yo tenía, una muñequita en realidad, medio pinipona trucha con cuerpo blanco y pelo naranja a la que le había agregado una cadenita en una mano como arma y a la que denominaba Doña. Se llamaba Doña porque me recordaba a una mujer que trabajaba en mi escuela primaria y a la que también llamaba Doña. Cuestión que no sé por qué pensé que Doña tenía poderes malignos y tenía algo que ver con la muerte -por otro lado completamente natural- de mi bobe, y entonces la guardé (la encerré) en un cofre, como castigo y para que no pudiera hacer más daño. Doña daño. Años después ya no creía en mi propia mistificación, y creo que me deshice de ella de alguna manera. A toda esta historia enterrada en mi memoria me hizo acordar este poema de Agus del Rosal que es el que más me gustó y que por lo que veo no está en la edición digital:




jueves, 1 de agosto de 2019

Mundo humanoide, de Federico Calandria

1.
Galería Editorial publicó este libro que no tiene palabras pero es para leer (porque son relatos en cuadritos), de este humanoide a quién quizás tengan por ser el ilustrador de las tapas de los discos de la banda indie mendocina Mi amigo invencible. Cuántos modificadores indirectos en esa última oración. A qué complicarnos, es un libro de humor gráfico, y de uno muy lulu, bastante quinoesco en su estilo y en sus conceptos ideológicos acerca del mundo actual del descarte y la contaminación, pero en colores plenos y en los dosmildieces. Algo muy interesante y que nunca antes había visto son las inserciones en el libro mediante fotos de otras obras de Fede Calandria, perfectamente en armonía con las que aparecen dibujadas, pero en la vida real: pintadas en muros, modeladas en cerámica (eso me pareció incredibol). Es un libro muy hermoso y lo pueden adquirir en la tienda virtual de estos jóvenes emprededores bahienses, siguiendo este link. 


lunes, 29 de julio de 2019

Diez libros infantiles

Clasificando una donación de libros para un hospital infantil, leo y reseño:

1.
El pequeño hoplita (el corrector me dice "golpista"), de Arturo Pérez-Reverte 



El best seller español reescribe la historia de los 300 espartanos sumando un niño que tiene que obedecer, huir de las Termópilas y vivir para contarlo. Es muy lindo y los dibujos son de Fernando Vicente.

2.
Una plaza un poco rara de Ana María Shua y Luciana Feito



Plot twist: era todo un sueño.

3.
Discurso del oso, de Julio Cortázar ilustrado por Emilio Urberuaga



Hermoso, me lo quiero comprar o regalárselo a un sobri.


4.
Siete ratones ciegos, de Ed Young



Ilustrado con collage por este anglodescendiente nacido y criado en China, una belleza, también me lo quiero comprar.

5.
La familia Delasoga, de Graciela Montes



Este cuento lo recontra leí o me lo recontra leyeron de chico. ALTO CUENTO VIEJO Y PELUDO. Aguante El Pajarito Remendado. ¿Cuántas reediciones habrá ya de este librito?

6.
Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge), de Luis María Pescetti y O'Kif



El concepto es de cómic: un adulto cuenta el cuento a un niño, que se lo imagina distinto. Las dos versiones se representan en globos de pensamiento como se ve a continuación. Me re cabe O'Kif.



7.
El camino de la hormiga, de Gustavo Roldán y Juan Lima



Hermoso, ideológicamente todo lo que está bien, encima era chaqueño.

8.
Simbad el Marino con dibujos de Sergio Kern. 



Yo lo quiero a Kern por Bilembambudín. El libro viene con un CD INTERACTIVO! compatible con Windows 98.

9.
La bruja Winnie, de Korky Paul y Valerie Thomas. 


MÁS DE UN MILLÓN DE LIBROS VENDIDOS. Este no me acuerdo si lo leí de chico pero mi hermanito Dani lo tenía. Los dibujos son re beshos.

10.
¿Es tuyo este perro?, de José Sanabria y Jimena Tello 



MUY PRECIOSO. Un nene y su mamá salen a la calle y se encuentran un perrito. Le van preguntando al barrio si es de ellos. Después el perro se pierde "de verdad", y cuando lo vuelven a encontrar el niño se queda con el perro. Los textos solo tienen diálogos, mientras los dibujos completan la información y además crean relatos secundarios. ADORÉ.

sábado, 27 de julio de 2019

Todo lo que hago es para que me quieran, de David Nahón

1.
Este lo adquirí sin saber mucho a qué me iba a enfrentar, sólo porque estaba en oferta, y me pareció una hermosura. Son relatos que tienen la forma de fragmentos de conversaciones entre dos personas, en las que una de las dos le cuenta a la otra un desamor, el fin de una relación, una ruptura. A veces hay diálogo y a veces es un soliloquio pero siempre hay un receptor presente en el discurso, y es todo así súper coloquial. Lo leí después de una ruptura, y obvio me hizo eco. Me parece muy interesante -como la revista- cómo el tipo construye la voz femenina (no siempre es femenina, pero cuando lo hace) y además doble puntaje porque al principio no me estaba gustando el libro pero al final me compró -el libro a mí- y yo a mí vez me compré en la FED el siguiente título que este Nahón publicó en Pánico el pánico, Esto que me pasó no lo había sentido nunca. Después les cuento, lectores imaginarios.

viernes, 26 de julio de 2019

La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño

1.
Resulta que tengo más huecos en mi cultura boloñesa de los que creía: acabo de chequear y La literatura nazi en América es la tercera novela de Roberto (después de Consejos de un discípulo de Joyce a un fanático de Morrison, que no leí, y de La pista de hielo, que sí leí), que se publicó originalmente en 1996 y no una de estas cosas póstumas que están sacando porque Bolaño es el mejor aún después de muerto. Buena noticia para mí, que veo que no leí ni por asomo todo lo que hay para leer de este señor que es uno de los cuatro más capos del mundo.

2.
Es muy raro que alguien llame novela a este libro de biografías falsas de escritores inventados, dividido en capítulos y sub-capítulos y que incluye glosarios varios. Pero como novela la publicó el propio Roberto, vaya uno a saber. Probablemente como novela la pensó. Parece que es un remedo de otro libro que no leí, el de la Historia universal de la infamia de Borges. Hay pocas relaciones entre los relatos, salvo los que están agrupados juntos a propósito (como las biografías de la familia Mendiluce Thompson), y casi todos se aferran a la tercera persona necesaria en una biografía. El esquema se rompe con la última biografía, la de Carlos Ramírez Hoffman, que es una versión corta de lo que luego sería la novela Estrella distante, o su punto de partida. En esa biografía el relato pasa sorpresivamente a la primera persona del narrador. Y luego está el otro denominador común, el de la literatura nazi, que es como un hoax gigantesco: algunos de los biografiados imaginarios son filonazis, pero en muchos casos la referencia a lo nazi es lateral y en algunos casos no existe.

3.
No todos los relatos son geniales, Bolaño también es un autor que mejora, e incluso alguno me pareció medio ganso, pero bueno.

miércoles, 3 de julio de 2019

La trilogía de Nueva York, de Paul Auster

1.
Acabo de leer mis reseñas anteriores de libros de Auster, la última es de 2013, y me puse triste y melancólico. En una de esas reseñas digo que Auster es un escritor que empeora: igual yo, parece, soy un bloguero que empeora. Es notable, al margen de Auster y más en general, cómo los libros y nuestras lecturas de ellos se entrelazan con un momento en la vida de cada quien, y me alegro de tener yo este registro que no todos tienen, por no decir muy pocos, para acordarme de estas cosas. 

2.
También me doy cuenta, ahora que leí las tres novelas que conforman esta trilogía, que El libro de las ilusiones es exactamente y sin ninguna diferencia importante la misma novela que La habitación cerrada, tercera de esta trilogía (con un elemento de Ciudad de cristal, la primera). Es cierto que todes escribimos siempre la misma historia, pero Auster está exagerando. 

3.
Cuestión que hacía un lustro que no leía a este señor, a quien siempre consideré muy bueno, de los contemporáneos los más capos, amén de autoplagiativo y bestsellerudo. No lo había vuelto a leer porque bueno, sufi, pero me había quedado la espina clavada, desde mi adolescencia incluso, de verlo en la biblioteca de María Rosa la mamá de un amigo, la espina de leer ésta que muchos consideraban en ese entonces la mejor novela (o las mejores tres novelas) del Pablo este, La trilogía de Nueva York. No va que pasan los años y como todo best seller llega la hora de la colección que sale con el diario a la que le sigue la hora de la mesa de saldos y por una ventana reducida de tiempo se consiguieron las novelas de Auster editadas por Seix Barral y Planeta (creo que Seix Barral es de Planeta ahora) a 100 pesos cada una, y estamos hablando del 2019. De mayo de 2019, porque mientras corrijo para postear ya es 28 de agosto y todo se sigue yendo un poquito más a la mierda. Un día tenía que ir al banco, no tenía libro, y me compré este hermoso ejemplar de papel encuadernado por la suma recién mencionada. En el banco me atendió Gustavo Maiorano, a quién le agradezco el señalador. 

4.
La trilogía de Nueva York reúne tres novelas cortas, escritas en los años '85 y '86, que fueron publicadas originalmente sueltas: Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. En la primera, un escritor llamado Quinn, que usa el seudónimo William Wilson para escribir una novelas protagonizadas por un detective de nombre Max Work, recibe un llamado. Quinn atiende y una mujer al otro lado del teléfono le pregunta si él es Paul Auster, el detective. MINDFUCK. Como comienzo es espectacular. Toda la novela se presenta como un policial metafísico, pero luego deriva en una cosa como la que pasa en El bigote de Emmanuel Carrère (que es del '86), una de las mejores novelas que leí en mi vida, y luego termina como las de César Aira cuando se cansa de trabajar. Igual es buena tirando a muy buena. La segunda novela, Fantasmas, es más bien un cuento, y es buena tirando a más o menos. También tiene como protagonista a un detective, pero no termina de ser un cuento policial, tiene mucho de metafísico pero me dio un poco de pajita. Y por fin, La habitación cerrada es un golazo, me gustó mucho muy bien diez. Tiene final, gracias Auster por tomarte el laburo. Tiene una hilación medio falopa para integrar las tres novelas en un mismo mundo, que no hacía falta, pero en sí es muy buena. Se trata de un crítico en este caso, a quien el último deseo de un amigo de la infancia embarca en una aventura también metafísica. También hay escritores y detectives, literatura dentro de la literatura y esas cosas. ¡Ah! Una cosa que me olvidé y que me pasó tanto con la primera como con la tercera es que me dieron ganas de leer El Quijote, que nunca leí (en realidad leí unos centenares de páginas en la secundaria). Quizás un día deje la pelotudez y me ponga a leer a los clásicos: Moby Dick, El Quijote, La guerra y la paz. Es más probable que primero lea toda la bibliografía de Stephen King, pero puede pasar. Mi sueño es que alguien un día considere que es mecenazgo pagarme sólo para que lea mi biblioteca y así pueda por fin trabajar de leer sin objetivo.

lunes, 1 de julio de 2019

Melodrama minimalista, de Laura Preger

1.
Laura Preger es la Humana del Milenio (recibió esa distinción de una prestigiosa institución) y por lo tanto me es muy difícil ser objetivo en esta reseña, más aún teniendo en cuenta que nunca soy objetivo y que la objetividad no existe. De hecho, he de confesar que este libro lo leí en su momento de publicación, allá por el lejano 2017, y que amparado en la Constitución Nacional de Resistirse es Fútil, que dice en su artículo vigésimo noveno que no es obligatorio reseñar los libros de poesía, desistí de tal acción. ¿Por qué? Porque reseñar poesía es muy difícil. Uno empieza con preguntas como ¿este libro es de poesía? ¿qué es la poesía? y así hasta que nos morimos todes. Y entonces, ¿qué pasó? Pasó que una Organización Internacional reclamó ante La Haya por la reseña de Melodrama minimalista, alegando que el libro tiene lomo y por lo tanto es menester que sea reseñado, y si bien podría haber apelado me pareció muy oneroso y acá estamos. Además, el libro es hermoso, para qué le voy a mentir, y era una buena ocasión para leerlo de nuevo y encontrarle nuevas cornamusas. 

2.
Mi texto actualmente favorito de Melodrama minimalista es este: Banana Republic.

Es de mañana
conozco el barrio y me gusta
está nublado
garúa
paso caminando frente al sanatorio donde murió mi abuela
pero a la vez
en otro layer
entro al sanatorio
y en otra
estoy en la puerta
es de noche y abrazo a mi mamá

unas cuadras después
las personas se amontonan en la puerta de la iglesia
me subo a un taxi
escucho al presidente decir "yo estoy aprendiendo a ser presidente"
y me quiero morir

me saco las zapatillas
se ve que me llevé los zoquetes equivocados

quiero darle una forma
coherente
a todo
quiero costuras prolijas
pero está imposible.

3.
Creo que no hay discusión (¿alguien me quiere discutir?) sobre si los textos de Melodrama minimalista son poesía o prosa (¿prosa poética? me empiezo a discutir a mí mismo), pero, never Deleuze, relatan un relato. Un momento transicional en la vida de una sujeta, que vive sola, que vive con alguien, que va a lugares o viene de lugares pero que al mismo tiempo está en otros layers -como dice acá arriba- tiene en la cabeza programas funcionando en segundo plano, está procesando algo. Todes tenemos momentos transicionales (¿no son acaso todos los momentos transicionales? no, no lo son) y yo estoy en uno y la lectura me repercutió, fuerte, en el esternón, de a ratos. Así que vayan y compren y lean este libro. De verdad.





martes, 25 de junio de 2019

Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued

1.
Franco me recomendó este libro. Y después me regalaron el siguiente de este chaqueño oriundo de Presidencia Roque Sáenz Peña (sí: es un pueblo que se llama como un período de tiempo o como una gestión, no como una persona). Se llama Magnetizado, y ya hablé de él en su debido lugar.

2.
Este libro ha sufrido el destino de otros libros: el cine. Pero lo sufrió bien, en manos de Caetano (que estaba en las buenas) y que lo convirtió o traspoló o traspapeló en El otro hermano, peliculón. Está en Netflix. Vayan a verla y vuelvan.

3.
Volvieron, muy bien. Está buena, ¿no? El libro lo que tiene es que es muy cinematográfico porque no dice lo que los personajes sienten o piensan, describe lo que hacen. Como un guión. De esa manera todo gana en macabro, porque las acciones de los personajes hablan por ellos, y son acciones más bien siniestras. La única excepción está en los sueños: hay muchos en el libro, y juegan un papel importante, que no recuerdo si en la película lo tienen pero ustedes la acaban de ver y me van a saber decir. Por otro lado la gran contra de ver la película antes de leer el libro es que el personaje de Duarte no tiene el fisic du rol de Sbaraglia, por más que Sbaraglia está diez puntos en el papel y lo amo. En el libro, Duarte es más viejo, mucho más gordo y pelirrojo. Yo no pude dejar de visualizarlo Sbaraglia.

4.
En fin: es un librazo, me dio ganas de seguir leyendo novelas de acción así bien accionudas, es re droga y no lo dejás de leer, y tiene un mundo tremendo y horrible. Muy buena muy.

martes, 18 de junio de 2019

El discurso vacío, de Mario Levrero

1.
Hermano mayor de La novela luminosa por edad, hermano menor de La novela luminosa por tamaño, El discurso vacío es un diario, es una novela, es un conjunto de ejercicios caligráficos (en realidad, el contenido de los ejercicios: la caligrafía, o grafía a secas como aclara Jorge Mario Varlotta Levrero, nos es negada en forma de letras de imprenta), y además es un ensayo y un libro de autoayuda, quizás su mayor valor. Esto que está en el epílogo, por ejemplo, es hermoso y lo transcribo:
Cuando se llega a cierta edad, uno deja de ser el protagonista de sus acciones: todo se ha transformado en puras consecuencias de acciones anteriores. Lo que uno ha sembrado fue creciendo subrepticiamente y de pronto estalla en una especie de selva que lo rodea por todas partes, y los días se van nada más que en abrirse paso a golpes de machete, y nada más que para no ser asfixiado por la selva; pronto se descubre que la idea de practicar una salida es totalmente ilusoria, porque la selva se extiende con mayor rapidez que nuestro trabajo se desbrozamiento y sobre todo porque la idea misma de "salida" es incorrecta: no podemos salir porque al mismo tiempo no queremos salir, y no queremos salir porque sabemos que no hay hacia dónde salir, porque la selva es uno mismo, y una salida implicaría alguna clase muerte o simplemente la muerte. Y si bien hubo un tiempo en que se podía morir cierta clase de muerte de apariencia inofensiva, hoy sabemos que aquellas muertes eran las semillas que sembramos de esta selva que hoy somos.
2.
Qué increíble eso de arriba.

3.
De todos lxs autorxs que leo y con lxs que me identifico en el proceso de leerlos (se llama empatía), Levrero es el que más. Y me pregunto por qué, si era un viejo y gordo uruguayo sedentario, y yo soy un joven y esbelto argentino nómade. Dato curioso: Levrero no era gordo: cierto que me pasó lo mismo cuando leí La novela luminosa, él se describe como Jabba The Hutt y después lo buscas en fotos y no es. ¿Será una cualidad de Levrero, o será que me pasa a mí?

4.
Recién releí mi reseña de La novela luminosa (el link está arriba), y me gustó un montón. Cualquier cosa que escriba ahora será repetición de mi mismo yo, empeorado con los años. Y todo lo importante ya lo dije en el punto 1. En fin: es un librazo, leanlo, fin. Nota para mí: No te olvides de leer a Levrero para siempre.

martes, 11 de junio de 2019

Pedir amor a gritos, de Marcos Krivocapich

1.
El joven artista Marcos Krivocapich (199 y ¿5?), actor, poeta, performer, sacó un libro intitutlado Pedir amor a gritos, al cual añade una nota al pie (1) que fue la que me hizo querer leerlo en un primer momento, y dice que



(no sé si se lee, haga zoom)
(vea Evangelion, ahora está en Netflix)
(pida una contraseña de Netflix, es re fácil, la mamá de un amigo tiene)

2.
Pedir amor a gritos es un libro raro. Para empezar, no tiene lomo (porque es una plaqueta). Yo no reseño las cosas que no tienen lomo. Estoy en contra de las cosas sin lomo. Pero también, yo no me ciño a mis reglas. Me desobedezco y heme aquí. Para seguir, decía, es un libro raro, porque además de que no tiene lomo, los epígrafes son chats (ahora lo recuerdo, anamnesis, que ya una vez yo, Alejandro Miguel, hice una reseña que era en realidad un chat, que está acá, y que además tiene todo que ver con este libro) y los capítulos son mails. No sé si son mails de verdad, me entra la duda, pero tienen la forma de. Mails con notas al pie, a veces más importantes que el propio texto principal. Es un libro muy meta-meta, en definitiva. Para seguir, Pedir amor a gritos hila una serie de relatos o reflexiones, a veces dedicados a una segunda persona del singular cuyo género aparece elidido, a veces no, a veces cómicos y a veces súper emo y a veces las dos cosas al mismo tiempo, cuya hilazón se ve por otro lado contradicha por las fechas que tienen los mails que son los capítulos, haciendo así una suerte de sistema complejo aunque de fácil y fluída lectura, no como esta reseña llena de comas.

3.
Hay dos relatos que preferí. Uno muy bueno es el segundo, "de mi educación empática", en el que entre otras cosas se narra la visita de los habitantes de un "barrio carenciado" -qué buen eufemismo- a la escuela privada y católica de San Isidro a la que asistía el narrador.  El otro es uno que empieza así:
La última vez que vi a mi transa me dijo que era mi amigo. 
4.
Dicen que esta plaqueta se está agotando. 

Sinceramente, de Cristina Fernández de Kirchner

1.
Siento que soy el único que lo leyó. Entre que salió, hará un mes y medio, y esta tarde que lo terminé de leer en el 168, no vi a NADIE leyéndolo. Vi videos de gente leyéndolo en el tren, pero me tomé trenes, subtes y bondis y nada. Imprimieron 300.000 ejemplares y es un fenómeno de ventas y la mar en coche. ¿Será que la gente lo leyó en privado? Por un lado, es posible: no dejaba de ser loco estar leyendo el libro de Cristina en el colectivo, con su foto en la contratapa, me sentía como si tuviera una remera o si estuviera sosteniendo un cartel kirchnerista. Me la banqué, me lo tomé como un acto de militancia (que lo es), y además capaz era un flash mío y nadie se fija en lo que están leyendo los demás (nadie me dijo nada). Pero yo lo que quería era leer el libro, no mostrar que lo leía. Todo esto para decir que capaz otras personas decidieron no mostrarse leyéndolo en público, no salir de ese closet. Por otro lado, también es probable que haya sido un libro mucho más comprado que leído. Y por otro lado, muchxs lo deben haber empezado a leer con entusiasmo, pero el libro salió antes del anuncio audiovisual de la candidatura Fernández-Fernández (con el espectacular cortometraje cristinista que me encantaría saber quién hizo, ¿seguirá con el equipo de Bauer? pareciera haberse hipsterizado) y al día siguiente del anuncio, el libro quedó viejo.

2.
El punto uno lo escribí hace un tiempo, como se ve. Ahora ya pasaron las PASO, y el libro vuelve a sufrir una transformación. Si bien su contenido cada vez es más viejo, porque la Argentina viaja a la velocidad de la luz, el resultado abrumador de las primarias cambia el sentido de Sinceramente, ponchado por las cámaras del youtube en vivo de Cristina en el cierre a todo trapo en el Monumento a la Bandera, agitado como objeto-amuleto-banderita por señoras de todo el país (mucho poncheo de señoras), ya no importa tanto lo que dice adentro: es el talismán de la campaña exitosa de Cristina, un poliedro que permite la frase "Cristina hizo campaña presentando un libro". Es una persona muy capa, Cristina.



3.
Pero hablemos del libro. Sinceramente tiene su gracia: Cristina escribe bien -estoy seguro de que lo escribió ella, a diferencia de la mayor parte de los políticos y famosos que "escriben" libros- y elige una prosa bien oral, con mucho concepto que terminan en preguntas retóricas o frases entre signos de exclamación. Escribe con el estilo de Eva y de Perón (en textos informales como el de Cómo conocí a Evita y me enamoré de ella), que también recuerda a la prosa oral de Puig, y luego a la de Aira cuando es una chica moderna o una niña de siete años. Cristina elige ese registro por un motivo obvio: no le está hablando a los viejos de Carta Abierta, le está hablando, hipotética y potencialmente, a la señora promedio de clase media baja, la que no puede pagar el tarifazo de la era Macri, no necesariamente a la convencida aunque también. A la señora y al señor, obvio, pero hay algo de dos viejas hablando en la prosa de Cristina, o de una vieja hablando y otra escuchando. Cae la noche tropical, pero en el contexto de la Lawfare (Guerra Judicial), y con una de las dos viejas mudita. Tan es así que los puntos fuertes son los chismes, o las opiniones más subjetivas que tira la yegua, y mi momento favorito lejos es cuando habla de Carrió: 
(...) Me cuesta más entender racionalmente los agravios de la clase media aspiracional. Elisa Carrió es el perfecto ejemplo: quiere parecer lo que no es, pertenecer donde no pertenece. Me recuerda a las costumbres de algunas clases acomodadas provincianas, que no llegaban a ser aristocracia en la época de los Luises, y que ansiaban conocer Versalles o soñaban con vivir allí, pero no podían. Ella me da esa impresión. Y es una pena que, justo ahora que concretó su aspiración y forma parte del gobierno que siempre vivió en Versalles, la crisis que provocaron esté destruyendo al resto y las llamas se acercan al palacio. Para colmo, ella no vive en Versalles, sólo la invitan, pero ni siquiera a dormir. La dejan ir a comer o a tomar el té, pero después se tiene que ir. Ella nunca fue miembro de la clase alta, que funge como pseudo aristocracia en la Argentina rastacuero de Jauretche, aunque siempre quiso serlo. 
4.
También me gustó en general el capítulo sobre Bergoglio, lleno de anécdotas simpaticonas, cuando habla de Néstor y los '90s, y alguna cosa más. Pero a grandes rasgos, el libro es un torro. Es decir un embole. Es decir un bodrio. Supongo que no lo sería para alguien menos informado, pero si seguiste las noticias los últimos años, si te interesa la política y venís escuchando a Cristina hace el tiempo que muches venimos escuchándola, casi todo lo que cuenta ya se lo escuchamos decir, ya se lo leímos, etcétera. No necesitaba que me cuenten de nuevo los logros del kirchnerismo, con pelos y señales. Eso es lo más torro. Lo mismo con el recuento de las causas que le armaron a Cristina y la defensa al respecto: entiendo que es importante (de hecho diría que Sinceramente es de las tapas para afuera un objeto de campaña electoral, y de las tapas para adentro un dispositivo de defensa de Cristina en la Lawfare) y me da mucho miedo la Lawfare, pero me emboló leer tantos cientos de páginas sobre esto. También por esto es que creo que debe ser un libro más comprado que leído. Es obvio que en la Argentina del no me acuerdo es importante volver a decir todo una y otra vez, pero me aburrí un poco. Igual, así como me estoy haciendo el canchero y todo, no me acordaba por ejemplo de lo importante que fue el tema de los Fondos Buitres en el último mandato de Cristina: las cosas dejan de estar en los medios y dejan de existir.  

5.
La gran escritora gorila Pola Oloixarac hizo una reseña horrible del libro de Cristina en Clarín, donde también la compara con Puig pero sin hacerse cargo. Nefasta, la nota. Leanla acá.

6.
Ah, otra cosa curiosa: el diseño de tapa, sin duda un acierto del libro-emblema, es de Agustín Ceretti, extraído directamente de la maricoteca porteña e internacional: diseña tapas de discos y flyers de Diosque, Javiera Mena, Hidrogenesse, Dani Umpi, la FunFun... y la tapa del libro de Cristina. Me parece hermoso todo.

7.
El otro día en mesa de saldos me compré un libro de Alberto Fernández que reúne sus notas de cuando apenas se había ido del gobierno. Quiero ver qué opinaba mi candidato hace unos años. A ver si resiste un archivo. Por el momento viene resistiéndolo bastante bien. Escribe muy aburridísimo, eso sí.