jueves, 16 de enero de 2020

Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enriquez

1.
Me compré una edición que dice en su portada que no tiene valor comercial porque pertenece a una escuela del Ministerio de Educación. Recórcholis. Encima me la compré en una feria anarquista. Soy boludo o qué.

2.
Mariana Enriquez, ya hablamos de cuánto la amamos en reseñas pasadas, voy camino de leer todos sus libros. Este es el tercero que sacó, después de Bajar es lo peor y de Cómo desaparecer completamente, y es el primero de cuentos de terror, hermano mayor del mega hit Las cosas que perdimos en el fuego, que por cierto ha sido liberado en esta cuarentena por su editorial Anagrama, corran a descargarlo en su kindle amigo. Los peligros de fumar en la cama es un libro de 2009, que contiene 12 cuentos terroríficos. Lo leí en un par de días en la estancia de Magda, bastante aislado, a veces de noche, con tormenta eléctrica, apagón y luz de vela, me cagué en las patas.

3.
Leer los cuentos de terror de la Enriquez a los 33 es un poco como leer los cuentos de terror de la Bornemann a los 12. Hay pocas autoras así. Quizás por esa remisión a la experiencia pre-adolescente sea que me (nos) gusta tanto la Enriquez. Aguante Socorro 10

4.
Hay un cuento que lleva el título del tomo, que nuevamente no es mi favorito, pero está muy bien como todos los del libro. Mis favoritos probablemente hayan sido "El carrito" (horror social), "Ni cumpleaños ni bautismos" (horror audiovisual) y "Chicos que faltan" (superproducción). "Rambla Triste", ambientado en Barcelona, es espectacular, y también me encantó "El aljibe", el de la curandera correntina: desolador. 

5.
La Enriquez sacó un libro hace poco, una novela de muchos cientos de páginas, que pronto será mía. Muy pronto. 

miércoles, 15 de enero de 2020

Cuatro obras, de Piel de Lava

1.
Hace muchos años vimos con Mariano la obra Tren, en ese teatro de Venezuela y la que allá ya no se llama Billinghurst. Una obra súper increible en la que las cuatro actrices del grupo hacían varios personajes cada una, mujeres que viajaban sobre rieles a un encuentro evangélico en no sé dónde. La escenografía eran los camarotes de un vagón de tren (un camarote, en realidad, que hacía de varios apagón mediante) y una pantalla que hacía de ventana y por la que corría el paisaje pampeano. Construída en escenas, las primeras correspondían al antes del encuentro, y la última al después, y en el vagón final de la escena final se mezclaban personajes de las escenas iniciales. Fue una de las mejores obras que vi, ever. Ellas (Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa -PiEl de LaVa-) son muy capas, y de ahí en más traté de ver todo lo que han hecho. Este tomo publicado por Entropía incluye las cuatro primeras obras que hicieron: Colores Primarios -quizás la más común de todas, muy emparentable con otras obras del teatro independiente porteño tanto en tema como en estructura*, Tren y Museo. Falta el hit del momento, Petróleo, un obrón que si no vieron les recomiendo que no se pierdan -post cuarentena-, apta tanto para esnobs como para abuelas. Volviendo al libro, las cuatro obras son muy buenas, los textos garpan, me cagué de risa, y la pasé re bien. Y sobre todo estuvo bueno leer las que ya no voy a ver por eso de lo efímero del teatro y bla.

* No sé si se dieron cuenta pero hay una estructura que se suele repetir en las obras de directores como Kartún, Cappa, Ajaka, y otros, que también se da en algunas de las de Piel de Lava: presentación del mundo, conflicto, MOMENTO ONÍRICO ORGIÁSTICO -muchas veces implica máscaras y estupefacientes, cambia la luz, aparece la música- final)-, Neblina (la primera en la que actúan las cuatro, incluye coreo, qué mal que no la vi)

Bolivia + Perú, de Gonzalo María Beladrich

1.
Son dos novelas. La primera, Bolivia, junto con su prólogo a cargo del mejor uruguayo -Dani Umpi-, se publicó originalmente en 2008 por editorial Tierra del Sur. La segunda, Perú, se publica por primera vez en esta edición de Saraza, junto con el epílogo del buen chileno Alberto Fuguet (no sé si el mejor, diría que lo facho le resta varios puntos, aunque lo puto le suma otros tantos). Bolivia y Perú tienen dos elementos en común: el formato de diario de viaje, y el personaje protagonista, que pareciera ser el mismo, aunque no podríamos estar seguros si no fuera por el hilo conductor que ofrece Alberto Fuguet.

2.
Son dos novelas pero vamos a considerarlas como pieza única, y como pieza única Bolivia + Perú funciona como una construcción colectiva y de capas: el prólogo de Dani Umpi le confiere un sentido previo a Bolivia, y los hechos narrados en Bolivia le confieren a su vez sus presets a Perú, que sin embargo podría parecer una pieza incompleta si no fuera sucedida por el epílogo de Fuguet. Si algo tiene de magistral la intervención de Fuguet, más que la prosa, es el prestarse al juego que propone Beladrich, y subir la apuesta. El epílogo termina de hilar Bolivia con Perú y redobla el tenor del par realidad/ficción, porque justifica la decisión a priori arbitraria del formato epistolar de la segunda novela (los capítulos o entradas suelen empezar con el apelativo "Alberto," que sobra, y buscan por momentos una segunda persona que parece innecesaria: incluso si las entradas realmente fueran mails enviados a Fuguet, hubiera parecido una mejor decisión eliminar el destinatario). Fuguet se toma la libertad de agregar hechos no narrados a la novela, a las dos novelas, y decía que hasta el hilado de una con la otra se da sólo gracias a que en el epílogo Fuguet establezca que el personaje que en la primera conoce al director chileno en La Paz (en Bolivia en Bolivia), sea el mismo que en la segunda se mailea con él (y también se toma la libertad de ponerle nombre: el nombre del autor).

3.
Gonzalo María me contó que una vez, cuando trabajaba en Yenny, le dijo a una compañera de trabajo que se tenía que ir al cumple de su papá. Y ella, indignada, "¿Cómo que al cumpleaños de tu papá? ¿No sé murió tu papá?". Ella había leído Bolivia en modo literal. 

4.
Otra característica de estas novelas es que tanto Bolivia como Perú están intervenidas por un segundo modo textual, el de las crónicas periodísticas que el personaje escribe y envía a una revista porteña, y que en el mundo real fuera del libro fueron efectivamente publicadas en medios como la Revista Mu o el sitio de la Agencia Paco Urondo. La más linda es la que Gonzalo María también publicó como fanzine, El conquistador de lo inútil, una crónica que habla de Iquitos y de su encuentro con Huerequeque, el actor peruano de la película Fitzcarraldo de Werner Herzog.

5.
Me estaría faltando todo lo que sería una sinopsis, ¿no? Bolivia es un diario de viaje ficcional. Comienza en Buenos Aires, en un tiempo pasado con CDs y diskmans y cybers y Roma de Aristarain en el cine, y sigue, mochila al hombro, por el norte argentino y por Bolivia hasta el lago Titicaca, un viaje que muchos hicimos y con el que me fue muy posible identificarme. El personaje, innominado, renuncia a su trabajo y se va por tiempo indeterminado, conoce mujeres amigables y varones ambiguos, lugares turísticos y sitios históricos, y tiene algunos encuentros sexuales pero menos de los que éste escriba esperaba. Perú, por su parte, es otro diario de viaje ficcional, pero cada entrada de diario es a la vez un mail, destinado al escritor chileno Alberto Fuguet. En esta otra novela, el personaje parece más arisco -le pasaron cosas-. A la vez, coge más (B''H). Todo el conjunto se lee muy rápido y fluido, de los paratextos ya hablé bastante, cómprenlo, léanlo, saluditos.




domingo, 12 de enero de 2020

Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers

1.
Mi lesbiana favorita (de mediados del XX, de las de ahora es la Loba chicxs), mi escritora favorita de la colección Club Bruguera, Carson corazón, acá tenés lxs pibxs para la liberación.

2.
Hace tres añitos leí El corazón es un cazador solitario, ópera prima, masterpiece, long seller, pluscuamperfecta como se observa en mi apasionada reseña de ese entonces. Dije en ese momento que la novela del año 2017 era de 1940, y sí, la verdad que sí, repaso lo que leí ese año y ningún otro libro le llega a los talones. Este que leí ahora, Reflections in a golden eye en el título original, es su novela siguiente, de 1941, y empieza así:
Hay una base en el Sur donde hace pocos años se cometió un asesinato. Los personajes de esta tragedia fueron: dos oficiales, un soldado, dos mujeres, un filipino y un caballo.
Sí, ya sé, parece la famosa placa de crónica, pero banquen con el progresismo un toque que el libro es de 1941, Carson es sureña, y el libro es mucho más progre de lo que parece a primera vista.

3.
La novela está dedicada a Annemarie Schwarzenbach, una cronista suiza que Carson acababa de conocer cuando terminó la novela, y de quien parece que se enamoró perdidamente, sin reciprocidad. Carson, recordemos, tenía 23 años. Según mis cálculos la suiza tenía 10 más. A todo esto, haber escrito esas dos novelas antes de los 23, qué ídola.

4.
Como dice la sinopsis escrita por alguien en los cuarteles centrales de Bruguera en 1980, la novela "trata el siempre difícil y polémico tema de la homosexualidad". Es cierto, hay uno que es puto, un capitán, muy en el clóset, inclinado a la autolaceración para reprimir sus impulsos homosexuales. Pero no diría que es una novela sobre la homosexualidad. Los seis personajes mencionados (el caballo no cuenta) tienen sus propios recorridos, sus miserias bien miserables, todas ocasionadas por vivir en una sociedad conservadora y represiva, machista, racista e hija de yuta. O en realidad, me corrijo, cinco tienen padeceres sociales, y el sexto es un psicópata, pero como Carson nos cuenta esto en un momento que a ella le parece que es el propicio, yo no voy a andar espoiléandole el laburo que tanto le costó. Vayan y averigüen cuál es el psicópata. 

5.
Es muy buena esta mujer. Hace algo con la construcción del relato que logra enfocar en distintos momentos a cinco personajes que resultan igual de protagonistas, igual de importantes para la trama, pero que en realidad no saben para nada las mismas cosas, no ven ni oyen las mismas cosas, cada uno está en la suya pero todo se conecta con todo y lo magistral es que Carson NO CORTA, logra una suerte de plano secuencia literario donde lxs lectorxs venimos con uno, en una, y de golpe nos vamos con otro, cruzamos la calle y nos vamos a la otra casa y por eso digo que el libro es droga, lo leí en dos días (estoy de vacaciones, pero igual, 217 páginas) y me pareció impresionante.

6.
Carson baja línea, claro, pero no mucho desde el narrador. Este es un momento en que sí, por ejemplo:
Hay ocasiones en que la mayor necesidad de un hombre es tener a quien amar, un punto en el que centrar sus emociones difusas. También hay oportunidades en que las iras, frustraciones y temores de nuestra vida, inquietos como espermatozoides, deben ser expulsados en forma de odio. El infeliz capitán no tenía a quien odiar y durante los últimos meses se sentía desgraciado.
"Inquietos como espermatozoides", qué linda comparación.

viernes, 10 de enero de 2020

La conquista, Iris y Construcción, de Sergio Bizzio

1.
Este me lo regaló Ampi con una hermosa dedicatoria. Son tres cuentos, los tres del título, aunque en otro orden. "La conquista" es un cuento chino, que transcurre en china, con personajes chinos y magia china. Muy Aira. "Construcción", el segundo, transcurre en Paraguay, aunque los personajes no sé si serán paraguayos, y magia no hay. Muy Levrero (onda "El sótano"). El tercero se llama "Iris", transcurre en la República Argentina aunque no sabemos bien dónde, y es muy argentino. Tampoco hay magia. Aunque sí hay chinos. Este último no me hizo pensar en ningún otro autor, aunque también es muy Aira y un poco Levrero. La letra es ridículamente grande. Los tres cuentos están muy bien, el conjunto fue leído en dos sentadas, ningún animal fue herido en la redacción de esta reseña.

jueves, 9 de enero de 2020

Otra vez me alejo, de Luis Othoniel Rosa

1.
Publicado por Entropía hace unos cuantos años, este libro hace juego con otro de la misma editorial, y arriesgo sin fijarme, de la misma época, Las teorías salvajes de Pola Oloixarac. Uno en Puan, otro en Princeton (vaya diferencia), ambos incluyen conspiranoia y academia y amor romántico. El de Pola me gustó más.

2.
En nueve capítulos titulados "alejamientos" (del primero al noveno), el protagonista, homónimo del autor, cuenta la historia de su amigo y roomate Alfred Dust (Alfredo Polvo), de su amor (del de ambos) por Trilcinea, una mujer puertoriqueña de dudosa existencia, de su antepasado pirata, del Guano Islands Act (que permite que cualquier estadounidense declare suelo estadounidense cualquier cosa con guano encima, es decir, caca de gaviota), del tráfico de marihuana en la universidad y de los problemas de la ficción. Tiene algunas frases de antología, y se deja leer (aunque algún capítulo pretendidamente ingenioso se me hizo cuesta arriba), pero no me voló la peluca, me la dejó en su lugar. Vale decir que Luis Othoniel Rosa (Puerto Rico, 1985) publicó esta novela con escasos 27 años. Vale decirlo así que lo digo.

martes, 7 de enero de 2020

Los grandes proyectos, de Fernanda Laguna

1.
Este libro de poesía me acompañó
en el tránsito del 19 al 20.

2.
Me encantó el libro, que reúne en su interior otros libros (los poemarios de Laguna: creo que el último, Control o no control, sólo parcialmente). Me ampararé en mi regla autodecretada de que puedo no reseñar los que son de poesía, para dar por concluida esta reseña. Lo de abajo es una cita.

3.
Cuando pienso en el amor
me imagino una isla segura preparada para hacer pruebas peligrosas
me imagino la estructura metálica que sostiene a un cohete
me imagino 150 personas monitoreando
que todo salga bien.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Esto que me pasó no lo había sentido nunca, de David Nahón

1.
Me compré este porque me gustó el otro, y además así engroso mi nuevo fetichismo por Pánico el Pánico. Lo terminé de leer hoy a la tarde en la guardia del Güemes: 26 de diciembre, calor, MUCHA GENTE, un nene que lloró los cuarenta minutos que estuve esperando, yo creo que enviciado nomás. Me pareció un marco propicio para esta mini novela que tiene algo de hospitalario, los puntos de sutura de la tapa, el episodio del perro que muerde a la novia y le arranca un cacho de pierna al comienzo del asunto. 

2.
Además del episodio del perro, hay un vaivén temporal, hay un prosa poética, algunos mails, una segunda persona del singular a la que el protagonista se dirige y un final súper climático y bien construido. Me re gustó, le voy a seguir siguiendo el rastro a este autor.

martes, 24 de diciembre de 2019

Shinigami: la velocidad del espíritu, de Franco Calluso

1.
Leí cuatro obras de Franco, y vi dos, muchas funciones de cada una, un poco por fan (soy re fan de Franco, lo voy a decir un par de veces en esta reseña) y un poco porque tuve la suerte o el ojete de ser productor de sala en una de las mismas. Aún habiendo visto dos (Nena dragón, pisa tejas por amor y Ruido blanco), la pregunta que más pensé, leyendo obras como Vapor (en este tomo) o Nou Fiuter (que se puede descargar de acá) fue: ¿cómo carajo hacés esto? O sea, ¿cómo ponés en escena un carro de vapor, un gran danés moribundo, un alma que deja un cuerpo? Obvio que hay maneras, justamente como vi las dos que vi me respondo a mis preguntas, pero bueno, por eso soy lector y espectador y no dramaturgo o director de teatro: por ahora. Franco dramaturgo no se hace mucho problema por lo que tendrá que resolver Franco director. Eso está claro. Supongo que es la manera de escribir teatro. 

2.
Cuestión que Shinigami es un tomo, prologado por Ignacio Bartolone, que reúne tres obras escritas por Franco Calluso. La primera, Nena dragón es una obra inspirada en el animé, lxs otakus, y las road movies. Hay una chica que está enamorada de su amiga, que graba un videodiario, toca la guitarra y se compra una daga. Hay un padre obsesionado con la pesca y con su mujer muerta. Y hay un vendedor de la extinta y reconvertida comiquería Camelot. Una fuga a la Patagonia dispara los acontecimientos. La vi sin conocer a Franco (ni a Rosalba) hace miles de años a instancias de Manu (¿tal vez miles sean cuatro?) y me gustó tanto que la volví a ver para llevarlo a Dani, que también se hizo fan. Tenía citas de Evangelion. Cómo no me iba a flashar. No sé si la puesta se hizo al pie de la letra de la dramaturgia, o si lo publicado en el libro es una versión modificada tras la puesta, pero leerla fue volver a verla y fue una fiesta.

3.
La segunda, Vapor, es casi un monólogo: en un pasado retrofuturista y distópico, durante una revolución industrial con anabólicos y lisergia, un científico segundón queda varado en un camino con su carro a vapor y su Experimento encerrado en el carro. Experimento no debe salir. En medio del camino, un perro muriendo atropellado. Uno grande, un Gran Danés. El protagonista espera, monologa y aspira Fentanol, algo así como una keta decimonónica. Ojalá un día la vea en un teatro. Es carísima.

4.
Y la tercera es Ruido blanco. Probablemente, mi obra favorita del mundo. Hay un foca que canta en la Antártida y un músico experimental con una beca y una neurosis. Hay un documental indie también. Y un biologue alemán y una directora de la beca. Ser objetivo no puedo porque tal cosa no existe, y menos siendo fan, así que leanlá ustedes pobres mortales que no la vieron en teatro y díganme qué les parece: yo creo que el texto la rompe. Donde el pensamiento tiene miedo, la música piensa. Todas las notas sonando al mismo tiempo.

Las desventuras de Mosquito Martinez, de El Waibe

1.
Este vive en mi mesa de luz desde hace tanto como el de acá abajo, pero no lo leía porque primero quería terminar el otro, y al final hoy terminé el otro y leí este y tardé diez minutos. Se trata de un mosquito. Me gustó, aunque odio los mosquitos.


Fragmentos y distorsión, de Iván Riskin?

1.
Creo que tardé, fácil, tres años en leer este librito. Es que está muy desordenado. Un par de veces lo volví a empezar. No sé qué decir sobre esto.


miércoles, 18 de diciembre de 2019

Autorretrato, de Édouard Levé

1.
No sé si decir que es el libro que todxs quisimos escribir, pero seguro que a poco de empezar a leerlo te ponés a contestar mentalmente cada frase. Eduardo dice "No cultivo la tierra", y vos pensás: "Yo tampoco". Eduardo dice "No me gustan las bananas" y vos pensás: "A mí sí". Y así. Ésta frase me hizo reflexionar: "No uso pantalones apretados, me impiden escribir".

2.
Édouard Levé fue un artista plástico, fotógrafo y escritor francés, que nació en 1965 y murió por mano propia en 2007, días después de entregar a su editor un libro intitulado Suicidio. Este Autorretrato es el inmediato anterior, y en él intenta un experimento que entiendo es el siguiente: describirse a sí mismo sin sistema, sin orden ni concierto, concatenando frases no relacionadas entre sí salvo porque conformen al final un autorretrato. Frases que pueden ser afirmaciones, opiniones, anécdotas. Para lograr su objetivo le hace un poco de trampa a la redacción: como por cada punto (y seguido, no hay puntos y aparte) hace un cambio de tema, un golpe de timón, entonces a veces arma frases largas donde las comas a veces son puntos. Por ejemplo:
Uno de mis tíos encontró al hombre de su vida mientras conducía lentamente su coche descapotable rojo por las calles de París, el hombre en cuestión, un inmigrante de Hungría, estaba desesperado, y caminaba sin rumbo antes de suicidarse, mi tío se detuvo a su lado y le preguntó a dónde iba, desde entonces estuvieron juntos hasta que la muerte los separó.
3.
El resultado es droga. Tengo frases favoritas pero no tiene sentido entrar en esa. Todo el libro es un gol, lo leería de nuevo.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Vidas platinas, compiladas por Omar Borré

1.
En un acto de generosidad espontánea Mati Duarte me regaló este librito mínimo publicado en 2004 por una tal Editorial Mate con el apoyo del CCEBA. Resulta que, hace mucho mucho tiempo en una galaxia muy lejana, una cronista de la revista Leoplán (1934-1965) cuyo nombre me es esquivo le hizo la siguiente pregunta a una serie de personajones de la literatura iberoamericana (todos varones, obvio): "¿Qué opina de usted mismo?". O quizás era "¿Qué piensa de usted mismo?". Este libro compila las respuestas, todas muy breves, algunas muy ingeniosas. El resultado es un gran divertimento para hacer caca. 

2.
Mi favorito fue Onetti, que bien dice que no hay ningún período más mentiroso en el recuerdo que la infancia, y que por ende se saltea las autobiografías que hablan de ese período (e inmediatamente me acordé de Infancia de Coetzee). También me hizo reír Macedonio Fernández, que empieza tranqui con: "El Universo o Realidad y yo nacimos en 1ero de junio de 1874...". Borges, como siempre, un denso, no sé quién se lo bancaba.

3.
Curioso, o quizás no, en la tapa dice que los autores del tomito son Arlt, Quiroga, Borges, Mallea, Olivari, Marechal, González Tuñón, Rojas, Scalabrini Ortiz, Discépolo, Nalé Roxlo, Macedonio F., Alfonsina Storni, Neruda, Fernández Moreno y César Tiempo. Cuatro de estos no están en el libro, entre ellos la Alfonsina Stori, que hubiera sido la única autora, pero ni está. Mal por los editores pero en realidad mal por el mundo. Me hizo pensar una vez más en Alfonsina, que escribía mejor o peor (mucho no me llama), pero que sin duda se bancó ser la única mina en un mar de machos culturales durante décadas. Busquen sino la historia de la Tertulia, creada por Quinquela Martín en el café Tortoni, principal reducto de la bohemia artística porteña durante décadas: Alfonsina era la única mujer. Todos los machos de la Tertulia le hicieron cuando murió (cuando se mató) un monumento que hoy está en la Chacarita, muy lindo monumento, se ve que la querían. ¿Cómo se sentiría Alfonsina, tomando falopa con Benito Quinquela Martín y Juan de Dios Filiberto, Bioy Casares y Jorge Luis en el sótano del Tortoni, en la década del '30, entre tanto olor a bolas?

viernes, 6 de diciembre de 2019

Los gauchos judíos, de Alberto Gerchunoff

1.
Este cuenta como clásico, sin duda. Cuando leo un clásico me sube la barrita de cultura. Encima judío, me sube también la barrita de judaísmo. 

2.
Como todo el mundo, conocía la existencia de este título, sabía de su adaptación al cine, pero no sabía qué era: ¿una novela? ¿una crónica? Misterio resuelto: es un conjunto de estampas. Algunas tienen forma de cuento, otras no llegan a eso. En cada uno de estos textos escritos en el año del primer Centenario Argentino (así dice en la primera página), Gerchunoff describe la vida que supo tener de niño en las colonias judías de Entre Ríos, y en particular en Colonia Rajil, una aldea que hoy no existe más. Los gauchos judíos es, claro está, una operación política: el Alberto, que había nacido Abraham en un pueblo lituano del imperio zarista en 1883 y que había llegado a escritor y periodista del diario de Mitre (como dijo Cristina, "no voy a decir prestigioso, pero sí centenario"), busca inscribir a los judíos argentinos en el crisol de razas soñado por la Generación del '80, sin mácula de apatridismo. El campo entrerriano aparece para los judíos de los relatos como una tierra utópica, libre de antisemitismo, o en la que el mismo está en extinción, como en el cuento "Historia de un caballo robado", que termina con esta reflexión:
Yo quiero creer, sin embargo, que no siempre ha de ser así, y los hijos de mis hijos podrán oír, en el segundo centenario de la República, el elogio de próceres hebreos, hecho después del católico Tedeum, bajo las bóvedas santas de la catedral.
Esperadlo, buenos judíos de la colonia, ya que la paciencia es, como el sufrimiento engrandecedor, don y tesoro de la raza lamentable de Job...
El cuento más patriota, y uno de los más lindos, es el que se llama "El himno", y narra el primer 25 de mayo de la colonia Rajil. En este cuento de Gerchunoff, los judíos de Rajil no conocen los colores de la bandera patria, por lo que eligen vestir el pueblo con telas de todos los colores (súper gay):
Rajil amaneció empavesada como un barco: llenos de colores los portones, todos los colores y también los colores argentinos, sin que el vecindario lo supiera.
Hay un famoso relato jasídico (será del siglo XIV o XV) que habla de un judío que se pierde en el bosque sin su sidur, y que para cumplir con los obligatorios rezos diarios recita el alef bet en voz alta varias veces, esperando que Dios forme con las letras los rezos que él no sabe de memoria. Mutatis mutandis, el cuento de Gerchunoff. Si me apurás te escribo una ponencia con este dato. 

3.
Un par de cosas que me llamaron la atención:
- Gerchunoff llama "rabi" a todos los viejos. A todos. Primero me confundió un poco el asunto, pero se ve que en la época rabi era un término honorífico y no se refería específicamente a que la persona fuera rabino. Quizás no tenía sentido en una comunidad de judíos ortodoxos decimonónicos la distinción entre rabino y no rabino, si todos los varones estudian la Torá y nadie tiene por qué oficiar nada. El que sí aparece destacado como un personaje específico y con un rol de autoridad en la comunidad es el shojet, es decir el matarife, quien faena a los animales según el rito kasher
- Gerchunoff escribe bárbaro, y me gustó especialmente cómo juega con los géneros literarios. Hay cuentos cómicos, hay cuentos gauchescos (el que se titula "El boyero" tiene un final increíble), hay uno de terror a lo Poe ("Las brujas", buenísimo, con relato enmarcado). Etcétera.
- Por lo que leí después en interné, "Las bodas de Camacho" es un cover de Cervantes. Ja!

4.
Mi edición es del Centro Editor de América Latina, año 1968, y se consigue en cualquier lado por chirolas. Uso y recomiendo.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Las tres carabelas, de Blas Matamoro

1.
Blas Matamoro: escritor argentino, porteño, nacido en 1942, exiliado en España desde el '76, que en el último año vivió una ola de reconocimientos públicos incluida la ciudadanía ilustre. Más o menos en el marco de estos reconocimientos podemos inscribir la re-edición de Las tres carabelas, novela originalmente publicada en 1984. 

2.
Matamoro es uno de los fundadores del Frente de Liberación Homosexual, junto con Sebreli, Puig y Perlongher. De eso habla en esta entrevista que le hizo Martín Zícari. Por lo que se ve en su bibliografía, también es un especialista en tango y en Borges, dos temas más bien paki. Curioso.

3.
Las tres carabelas es un Bildungsroman. Me encanta escribir Bildungsroman. O sea, es una novela de crecimiento. El protagonista, alterego inexacto del autor, cuenta su vida desde la niñez en los años del primer peronismo y el primer gorilismo, pasando por su adolescencia en lo que parece ser el Nacional Buenos Aires, la colimba, la juventud y el exilio. La dictadura y los desaparecidos también son parte del asunto, de una forma más bien lírica e in-específica pero que igual no dejó de pegarme en la jeta mientras lo leía (¿quizás por ser un producto de su tiempo? ¿Más La historia oficial que Garage Olimpo?). Y obviamente la putez también es un tema, pero lejos del abordaje puto que existe en otros libros de la colección. Este es más pudoroso, más onda cuarto transpirado de joven pubescente, medio Demian. Mucho corte a negro.

viernes, 29 de noviembre de 2019

The Game, de Alessandro Baricco

1.
Me llevó un rato, me costó un poco. A diferencia de lo que suele pasar con el capo de Baricco (il capo), este libro me resultó un poco denso por lo reiterativo. Mantiene un tono un poco for dummies que por un lado ayuda pero por otro alarga y al alargar atraganta a las almas mansas, más aptas para la palabra lanza-granadas.

2.
The Game (en inglés en el original) se presenta a sí mismo como la continuación, doce años después, del magistral ensayo Los bárbaros, del que supe ocuparme en su momento en este mismo blog que en ese entonces recién comenzaba. Era tan joven, ponía tantos links de youtube, me faltaban tantas tildes. En Los bárbaros, que originalmente había salido por entregas en un diario, Baricco se ocupaba de analizar y desmontar la idea de que la nueva cultura digital estaba destruyendo a la Cultura con mayúsculas, la idea de que los chicos de hoy están idiotizados por el celu y no saben nada en realidad. En oposición, Baricco defendía la capacidad de multi-tasking de los humanes del nuevo milenio, renegaba de la superioridad de lo profundo por sobre lo superficial en un mundo donde la información está siempre disponible, y hablaba del nacimiento de una nueva civilización. En este libro nuevo, entonces, lo que intenta es caracterizar a esta nueva civilización, esta nueva humanidad nacida de la revolución digital. 

3.
Los bárbaros lo leí con permanente gesto de asentimiento, se lo presté a muchas personas y se lo regalé a mi papá en su cumpleaños. Sin embargo, (Never Deleuze), con The Game disentí en varios momentos. Casi no le ve problemas a esta nueva civilización, Baricco. O sea, los ve, pero le parece que no son graves. Ni los monopolios le preocupan. Todo le parece mejor que el siglo XX, donde los monopolios parece que sí eran un problema. Y asume que en esta nueva era digital, ninguno de los horrores del siglo XX se pueden repetir: ni que exista Auschwitz sin que lo sepamos, ni que se tire una bomba atómica, ni que se desarrolle una dictadura como la de Stalin. Le parecen un problema Trump, el Brexit y todos estos movimientos que con herramientas de la revolución digital bregan por conservar el mundo anterior ("Amotinados, se me ocurre decir. Utilizan el barco, pero cambian el rumbo y se vuelven para atrás": página 249, me gustó la frase), pero igual, no tanto, porque según Baricco, Trump surgió con las mismas herramientas que permitieron que surgiera Obama. (A todo esto, hoy vi que Juan Carlos Monedero, economista y candidato de Podemos, tiene un libro que se llama La izquierda que asaltó al algoritmo). A la visión de Baricco le faltan varias cosas, de todos modos. África no existe. Sudamérica más o menos. Los países árabes brillan por su ausencia. O sea, toda esa parte de la humanidad excluida de la revolución digital y que todavía sufre dictaduras y genocidios. Y curiosamente, no sé si por la fecha de confección, habla maravillas de Arbnb y otras plataformas que matan al intermediario, pero no menciona nada del capitalismo del siglo XXI y sus apps de autoexplotación tipo Rappi, Glovo o Uber. Eso fue lo que más ruido me hizo. Para Baricco la revolución digital democratiza y elimina a las élites, o crea nuevas élites que lo son por idoneidad digital (pero el sistema se correjirá solo). 

4.
De todos modos, el libro está buenísimo, baja una data descontrolada, especialmente sobre la historia de Internet y de la web (que no son lo mismo, como me enteré por el libro) y sobre los hitos y los pioneros de la revolución digital, a los que les pone nombre y apellido y fechas en las que marcaron la diferencia para crear esta nueva civilización -que para Baricco fue buscada- en la que casi todxs tenemos un apéndice digital muchas veces cerca de nuestras partes pudendas. Me acordé del docu de Herzog sobre Internet, que aunque no es lo más logrado del gran capo alemán también bajaba una buena data, y tenía una visión más dark aunque menos holística. Curioso: está libre y en buena calidad y con subs en español acá.

lunes, 25 de noviembre de 2019

La ilusión de los mamíferos, de Julián López

1.
Este me lo prestó Beladrich. Hola, Beladrich.

2.
"Uff...", exclamé-resoplé, varias veces, al final de varios capítulos.

3.
Abro la reseña de La Nación y lo primero que veo es un espoiler. No abran la reseña de La Nación. Si bien claro que sobrevive a los espoilers, es un libro muy espoileable este. Tiene una estructura con cierto suspenso, que además se reproduce (la estructura) al interior de algunos de los capítulos en los que el remate da sentido a lo narrado. Curiosa estructura para una novela que indudablemente podemos clasificar como romántica o "de amor". Una novela amorosa (se me ocurren dos en las antípodas, aunque igual de maricas, Werther y Sobre garotos que beijam garotos) invariablemente contempla el arco narrativo de una relación amorosa, que es predecible como una película de Marvel, y sin embargo tenemos tantos recursos en la Viña del Señor para jugar con esa estructura como estrellas en el firmamento. Julián López utiliza un par.

4.
Y hace un par de cosas bien, Julián López, que ubican a La ilusión de los mamíferos bastante arriba en mi ranking personal del 2019 (llegando aparentemente tan sólo un año tarde al fenómeno). Por un lado, la estructura, ya mencionada. El tiempo está reordenado, vaya novedad, pero además los capítulos cambian de velocidades, algunos son un continuo de días o de horas, mientras otros tienen un presente de la narración casi cinematográfico, pornográfico. La historia es sencilla y cruda y a la vez tiene sus recovecos, sus brillos puntuales. Y sobre todo, la prosa. Qué bien que escribe el hijo de su santa madre. Cierro con una cita que me hace cosas:
Salimos a caminar; aunque nuestra primera escala fue el balcón, nos pusimos las camperas, yo elegí la tuya para abrigarme el doble, nunca se gasta ese truco, nunca se termina de colar la tibieza y siempre queda algo del aire alrededor, algo del cuerpo inmaterial, el otro como una idea que basta para hacer frente al frío.

miércoles, 30 de octubre de 2019

La grieta desnuda: el macrismo y su época, de Martín Rodríguez y Pablo Touzon

1.
Esta la tendría que haber escrito al toque. El libro lo terminé hace más de un mes, ahora voy a hacer el ridículo nomás frente a mis lectorxs imaginarixs. 

2.
Seguramente lo tengan a Martín Rodríguez, tocayo de un PRÓCER DE LA PATRIA, analista político, poeta (y analista político poético). De un tiempo a esta parte ganó notoriedad, incluso notoriedad pública, porque es columnista regularmente en una radio muy escuchada, además de escribir en La Política Online y en Panamá Revista, portal que además co-dirige con el co-autor del libro que nos ocupa. Yo lo conocí por su libro anterior, y después de eso lo seguí leyendo: creo que es el único analista político que sigo. Me gusta por varias razones, a saber: 
A. Le entiendo lo que dice. 
B. Tiene un punto de vista que no encuentro en otros, y me suele sorprender. Y a la vez mantiene una coherencia interna en su discurso, mucho decir.
C. Me cabe que muchas veces encuentre el eje de todo lo que pasa hoy en los años '90, la década perimida de los últimos años en la política argentina (y me refiero por ejemplo a este texto magistral: Menem, un busto ahí). En la última nota que publicaron con Touzon, dicen esta genialidad: 
"Amábamos odiar los noventa, fue una década que se supo década casi antes de suceder, tuvo su propia fuerza anticipatoria, nació autonarrada. De hecho no podríamos definir qué dos décadas vivimos tras ella, ¿cómo se llaman estos estrictos casi veinte años posteriores?, ¿los 2000 primero, luego la década del Bicentenario?, ¿las décadas kirchneristas? Cuando decimos “la década del 90” no hace falta agregar nada: nació con su 1 a 1 y su estigma, porque Menem no fundó una identidad política sino una ecología en la que vivir". 
3.
Bueno, esta es la parte difícil en la que querría contarles cuál es o cuáles son las tesis sobre la filosofía de la historia de Touzon y Rodríguez. Pero no lo haré. A modo de resumen, diré que el libro analiza origen y transcurrir del macrismo (y su época, tal cual indica el subtítulo), con énfasis en los aspectos político-culturales de ese origen. Que también dedica un buen rato a Durán Barba y lo que representa (entrando en la temática de política en tiempo de algoritmos), al Papa Francisco y lo que representa (con una mirada muy benévola de Francisco), que en un punto le pega a Cristina ciertos palos que tal vez ya no se condigan con el pensamiento de los autores tras la decisión de Cristina de correrse, ungir a Alberto y todo lo que pasó/está pasando. Termino con una cita que subrrayé en el tren yendo a Ramos Mejía (re importante dónde subrrayé). Una cita re larga. Ahí va:

Modernidad, desarrollo y gobierno de clase. El principio de la experiencia macrista en el poder estuvo signado por la comparación con la Generación del 80, emblema del más coherente proyecto político que las élites argentinas pudieron concebir para su nación. Este período histórico es el gran elefante en el living del ideario macrista, aquel que por su mismo rechazo a cualquier referencia histórica se niegan a mencionar. La comparación es válida, pero inexacta en su ethos más profundo: la Generación del 80 vino, a su manera, a terminar de armar un país. (...) Y si bien macristas y roquistas comparten una visión del mundo que hace de él una oportunidad antes que una amenaza, los "muchachos" del XIX veían en esa integración la oportunidad para que el país se singularice, se destaque y se desmarque de su destino sudamericano. (...) El macrismo es todo lo opuesto. Su obsesión es eliminar todo aquello que (aún) singulariza a Argentina (...) promover una aceptación resignada de las condiciones sociales y económicas que "nos tocaron". Una baja generalizada de todos los sueños y expectativas: un "sí se puede" que en realidad es un "no se puede".


jueves, 17 de octubre de 2019

Serotonina, de Michel Houellebecq

1.
Un poco parece que está aburrido de ser Houellebecq, este señor. Otra vez el mismo libro, pero con menos onda. No me acuerdo TANTO de la trama de Ampliación del campo de batalla, pero creo que éste es igual, con un protagonista quince años más viejo y mucho mejor ubicado en la jerarquía del mismo Ministerio de Agricultura, aunque con un giro interesante en determinado momento que separa una novela de la otra. Debería volver a leer Ampliación, no era muy largo y me había volado la peluca, y chequear mi impresión.

2.
Vuelvo atrás en el tiempo y leo mis reseñas de otros libros de Miguelito Houellebecq. En la reseña de El mundo como supermercado dije esto re gracioso: "Es que escribe muy bien. Al final de cada párrafo tengo ganas de soplar una cornetita de cumpleaños, aunque el tipo esté diciendo que todos vamos a morir impotentes mientras enormes estructuras de concreto se yerguen sobre la faz de la tierra".

3.
Hace mucho que no me disgustaba un libro de Houellebecq, pero con este me pasó. Otra vez es la historia de un profesional deprimido e impotente, y un recuento de su vida hasta el presente de la narración, con mucho name-dropping de marcas comerciales, calles y edificios de París. Tal vez sea culpa mía, tal vez de la traducción o tal vez de Miguel, pero en cualquier caso no entendí la cronología de la narración (hay un recuento de novias y no entendí cuál viene cuándo), no me interesó demasiado nada y la cosa recién se puso buena bien entrada la novela, cuando nuestro protagonista deprimido pasa a ser testigo de otra historia, la de los agricultores en rebelión contra el Estado francés y el liberalismo. Hay un momento de verdadero interés y verdadera tensión, que no puedo espoilear pero puedo decir que leí comiéndome las uñas (figurativamente), que estaría al final del segundo acto, pero mucha meseta hasta ese punto. La ciencia ficción nunca llegó, la misoginia estuvo a la orden del día, y el final se deshilacha. Una pena de libro.

lunes, 14 de octubre de 2019

Besar una puerta, de Maia Tarcic

1.
Magias de la autoficción: abro Besar una puerta en el 151 rumbo a Plaza Consti-pasión y, completamente fuera de campo, me reconozco como parte de la tercera persona del plural que aparece en una de las primeras historias del libro. Me emocioné como si hubiera salido en la tele.

2.
A Maia la conozco desde nuestras sendas, respectivas pubertades. Mucho tiempo para mí fue Maia de Tucumán, así su nombre, ¿seré yo alguna vez Ale de Buenos Aires? 
Tengo en casa de mi madre una lata de Pepsi vacía, que Maia firmó con marcador indeleble en algún momento entre el 2000 y el 2003, Néstor ni había asumido y nosotrxs probablemente no sabíamos quién era, mirá lo que te digo. Tengo también una foto impresa, sacada con una cámara de rollo, automática, revelada en un local seguramente atendido por orientales, en la que Maia tiene los cachetes inflados y yo una remera con un Maguen David en medio. Así de viejxs somos Maia y yo. Pero, ¿qué es esto? ¿Una reseña o un qué? Un qué.

3.
Besar una puerta reúne textos poéticos, poesía en prosa y un poco de la otra también, y es el primer libro publicado por la Maia, en la colección de Pánico el Pánico que también supo publicar a mis amigas Laura Preger y Fabiola Feyt, y sin ir más lejos también a la Tamara Tenenbaum de la reseña de acá abajito (y también a David Nahón, del que ya tengo dos libros: me estoy haciendo una pequeña sección y me empiezo a cebar). ¿Cuándo será que me la publican a la Maia Minovich? ¿Y a la Amparo Alonso? Sería bárbaro. Va desde esta humilde página mi deseo para Navidad, Jánuka y Reyes.

4.
Me gustan varios pero va este como muestra y San Seacabó:
Te vi abrazando a otra chica.
¿Cuántas veces me fui a dormir sin dormir pensando en cuánto me dolería verte abrazando a otra chica?
Y hoy que te vi abrazando a otra chica, no significó nada para mí. Nada.
Quiero recordar esto: a veces me hago problema por cosas que después no van a ser un problema.