martes, 30 de marzo de 2021

Colorado Kid, de Stephen King

 1.

Es un librito de 2005, y lo conseguí en un kiosko de revistas por migajas hace mucho tiempo. Una novela muy menor, casi una anécdota, del gran Estebancito Rey que como ya sabemos, nunca falla. Ni cuando falla, falla. 

2.

En la redacción de un diario muy pequeñito en una isla muy pequeñita de Nueva Inglaterra (una isla inventada, me vengo a enterar), los ancianos editores de la publicación le cuentan a su pasante, la joven y muy stephenkingiana Stephanie, un misterio sin resolver de verdad, o sea, un misterio sin resolución posible. Obvio que se lee con gran interés, y obvio que, como prometido, el misterio no se resuelve. Lindo libro, muy anticlimático. 

domingo, 28 de marzo de 2021

Los caballeros las prefieren rubias, pero se casan con las morenas, de Anita Loos

 1.

Quizás les suene el título, porque hay una adaptación cinematográfica del año 1953, musical, muy divertida y un poco boluda (aunque pega la vuelta) protagonizada por Marilyn Monroe y Jane Russell. Pero en realidad, antes de eso ya había habido otra adaptación a cine muda, una versión de Broadway, y hasta una adaptación a cómic en los años '20, cerca de su publicación original como folletín en la revista Harper's Bazaar en 1925. Los caballeros las prefieren rubias, y su secuela Pero se casan con las morenas fue una especie de gran best seller en su época, aunque hoy sobreviva en la cultura popular sólo en relación con MM. 

Postal de la adaptación del '28.

2.

La novela narra las aventuras de Miss Lorelei Lee, oriunda de Little Rock, Arkansas, que parece que es un lugar del cual burlarse en los EEUU. Lorelei es la rubia del título, y es la voz narradora de esta historia que en su primera entrega toma forma de diario, con fechas y entradas, repartidas a su vez en capítulos. Lorelei es el estereotipo original de la rubia tarada y superficial, que no es tan tarada cuando se ocupa de sus intereses, y que consigue lo que quiere gracias a la bondad de toda una serie de sugar daddys con los que, por una cuestión de la época, nunca garcha o nunca cuenta que garcha. Lorelei tiene además una amiga, Dorothy, la morena del título, que tiene también sus aventuras, aunque siempre nos las va a estar narrando Lorelei. De hecho, la segunda entrega es casi íntegramente la biografía de Dorothy narrada por Lorelei, con algunas incoherencias incluidas porque a Anita Loos no le importa nada, y seguramente menos le importaba a su público (ya hubiera querido George R. R. Martin un público tan benévolo). 

3.

La pasé bien pero no tan bien. Ha perdido mucho de su gracia, con el tiempo y quizás también con la traducción. Le queda más calidad de objeto del pasado que de novela con autonomía temporal. 


sábado, 27 de marzo de 2021

Informe sobre Moscú, de José Sbarra

 1.

Re triste este libro chiquito y melancólico. Se merece el primer emoji en la historia de este blog: 😢.

2.

No sabía de la homosexualidad de este autor, a quien tampoco había leído pese a las reiteradas recomendaciones del Dr. Eze Márquez (que me conminó en sucesivas ocasiones a que leyera Marc, la sucia rata y Plástico cruel). Me agarró de sopetón. 

3.

"Informe sobre Moscú" es un breve diario de la estadía de Sbarra en la ciudad en cuestión en el año 1990, cuando todavía era la capital de la Unión Soviética. Resulta que casi existe una adaptación cinematográfica rusa de la novela policial de este muchacho, finalmente frustrada por la caída del régimen comunista. Y parece que el novio de Sbarra se quedó en Buenos Aires. El texto es entonces un diario del desamor, bastante triste. El registro me hizo acordar a Hospital Francés, que leí el año pasado. 

4.

Después de "Informe sobre Moscú", en el mismo brevísimo tomo de 50 páginas, hay un texto poético (¿prosa poética, podríamos llamarle?) que se intitula "Los Pterodáctilos". Más triste, o mejor diríamos melancólico que el precedente. Va otro emoji, ya que estamos, para despuntar el vicio: 😭.

sábado, 13 de marzo de 2021

Entre hombres, de Germán Maggiori

 1.

Esta me la prestó Maayan un día que hablamos de los '90. Es muy de los '90, pero de los últimos estertores, la decadencia total y absoluta, un clima parecido al de Ronda nocturna de Cozarinsky pero, aunque su nombre podría indicar otra cosa, menos diverso y más machista. Claro que de alguna manera es una mirada "ácida" sobre ese machismo, pero desde el machismo igual. Me la prestó Maayan pero la tuve ahí pudriéndose en la pila de los prestados hasta que vi el otro día que HBO filmó la adaptación a serie y que la presentó en el foro de Berlinale, y como soy medio tilingo agarré y lo leí.

2.

A favor, es de esos que no podés dejar de leer, por lo que le sumo ahora la etiqueta Droga. Está muy bien de estructura, es un policial de esos que plantean una incógnita al comienzo y te sostiene tratando de descubrirlo, cayendo en pistas falsas y recovecos inesperados, escondiendo las respuestas a las preguntas más importantes en las subtramas más pelotudas. Es también una comedia, pero bien oscura, densa, como si Busqued hubiera puesto chistes en Bajo este sol tremendo. En contra... no sé, capaz el destino que sufren "los" travestis en la historia, pero hay una cuestión de época que hace raro juzgar el libro con la vara de ahora. No diría mucho más en contra pero tampoco le pondría un 10, se lleva unos 8 o 7 aleschonfelds. Tengo que ver la serie, ojalá esté buena y ojalá esté filtrada en la deep web.

martes, 23 de febrero de 2021

Adiós a Hollywood con un beso, de Anita Loos

 1.

Este libro me ha dado mucho de comer últimamente, porque estuve dando unas clases de cine, hablando del Hollywood clásico, de Marilyn y de Citizen Kane, y el diario de Anita Loos tiene letra para todo eso, porque Anita Loos es una chismosa y además es una de las mujeres más importantes para el Hollywood de los años '20 y hasta los '40, por mucho tiempo la única guionista mujer en un mar de chongos horribles. Como suele suceder, eso no la hizo feminista sino lo contrario: uno se encuentra mucho con el discurso onda Moria de a mí nunca me pasó nada porque yo soy fuerte... Lo más curioso en el caso de Anita es que en este libro, que son sus memorias en forma de chismografía, el hilo conductor del relato de su vida es la manipulación a la que fue sometida por su mucho menos exitoso marido, y cómo se tuvo que dedicar casi más a protegerle el ego a él que a triunfar ella en su carrera. Obvio que si lo sé es porque lo cuenta ella, y si lo cuenta ella es para dejarlo al otro -muerto y enterrado cuando escribe y publica este libro en los '70s- en evidencia. Pero su forma de contarlo es atajando todo el tiempo la posibilidad de que alguien haga una interpretación en clave de patriarcado de su historia personal. No deja de ser una venganza retorcida contra un muerto, pero pareciera que se lo tenía merecido.

2.

Anita Loos (1889-1981) fue una actriz, escritora y guionista, conocida sobre todo por la novela Los caballeros las prefieren rubias, y su continuación, Pero se casan con las morenas, ambas leídas y reseñadas por mi en el futuro, más exactamente en mayo, y lo sé porque en este blog el tiempo es una ilusión, este libro lo terminé de leer en febrero y el otro en mayo pero esta reseña la estoy escribiendo en octubre, de memoria, en el Día de la Lealtad. Además de escribir ese libro que es considerado uno de los primeros best sellers de la historia, escribió los guiones de muchas películas (especialmente en la época previa al sonoro, especialmente para que las protagonizara Douglas Fairbanks, que supo ser un famoso galán del cine mudo, miren qué churro), fue actriz y se codeó con millonarios de la talla de William Randolph Hearst, el ciudadano Kane original, y lo cuenta todo en este libro. Entre otras cosas también le saca el cuero a Francis Scott Fitzgerald, que parece que era un borracho violento y llorón.

3.

Es un librazo, mucho más divertido e interesante que su famosa novela, si se lo cruzan no dejen de robarlo, o si prefieren lo compran. Está publicado por Tusquets en una edición que tiene holograma en la tapa, o no sé cómo se llama, brishitos. Les dejo una foto de la churra de Anita, y saludos a la patrona.

lunes, 1 de febrero de 2021

Le viste la cara a Dios, de Gabriela Cabezón Cámara

1.

Después de La virgen cabeza, y antes de todo lo demás, Gabriela Cabezón Cámara publicó este libro, Le viste la cara a Dios, en una editorial independiente y artesanal, La Isla de la Luna, y en una colección que se lanzaba con ese título pero por lo que rastreo en Internet también terminó ahí, Incidencias, dirigida por Ana Longoni. Parece que primero había sido un e-book, y que después fue reeditado por otras editoriales y también convertido en novela gráfica, con el título Beya (le viste la cara a Dios) y con dibujos de Iñaki Echeverría. 

2.

La edición original, que es la que leí yo y que se reseña en esta nota, es una preciosura, impresa con una letra enorme y tipos móviles, y tiene en la tapa una serigrafía que representa una especie de Santa Jorge matando al dragón. Las 62 carillas de la pequeña novela se devoran al ritmo trepidante de páginas sin puntos, y aunque lo que se cuenta es horrible, no se puede dejar de leer. Beya, así la apodaron por la durmiente en el prostíbulo donde está secuestrada y esclavizada, sufre todas las torturas posibles, mientras busca no estar, no ser, hasta que encuentra otro camino, una suerte de satori muy de la literatura de Cabezón Cámara, que le permite hallar la fuerza de San Jorge. El horror se nombra sin eufemismos, pero gracias a la literatura lo podemos tragar, y también gracias a la literatura, hay redención. La mención de Kill Bill en la misma novela lo dice todo antes de que pase. Un poco me acordé de la historieta "La sombra del altiplano" (recomiendo fuerte) de Sukermercado.

domingo, 31 de enero de 2021

Como conejos, de Ralf König

 1.

Sigo buscando desesperadamente libros de Ralf König, master of the universe al que considero que llegué con demasiada demora, y en esta ocasión me encontré con una novela gráfica de las de gran porte, elegantes como un bukake. Es la historia de Horst, un heterosexual que se separa de la novia cuando esta le descubre un video porno (que tiene uno alquilado, un VHS, no que actúa en uno, todo muy pre-internet), y su vecino y amigo gay, que tiene su propia crisis de pareja por no querer comprometerse. Ambos vivirán GRANDES AVENTURAS SEXUALES que incluyen cantantes de ópera, peones de mudanza LGBT, actrices porno y lesbianas feministas. Lo estoy contando mal pero qué me importa JAJA SALUDOS.




sábado, 23 de enero de 2021

La luz mala dentro de mí, de Mariano Quirós

 1.

Chaqueño multipremiado, Mariano Quirós ya publicó por lo menos siete novelas (Una casa junto al tragadero; Río Negro; Campo del Cielo; No llores, hombre duro; Robles; Torrente; Tanto correr, no sé en qué orden) y mientras más googleo más libros le aparecen. Nació en 1979. El libro de cuentos que nos ocupa, La luz mala dentro de mí, ganó un premio del FNA en 2014. Por ahora es lo único suyo que leí. 

2.

Es todo muy chaqueño: los paisajes (la ciudad de Resistencia, el campo, el Impenetrable en el primer cuento "Cazador de Tapires"), los climas, los mitos (la Luz Mala del título, pero también son de la partida el Lobizón, el Yaci Yateré, el Pombero, entre otros grandes de nuestra patria...). Hay un clima constante de depresión pueblerina, pero también hay humor (más que nada negro). El cuento del Lobizón tiene mucho de lo que uno encuentra en la literatura de Mariana Enríquez (este blog tiene que dejar de robar con la referencia a la Enríquez por lo menos por dos años), algo de horror con algo del sopor de la siesta o de la borrachera adolescente (estoy pensando en Bajar es lo peor). Pero hay otros tonos también: a continuación, referencias que se me vienen aleatoriamente, sin mucha justificación. El cuento de la maratón de radio podría ser una película de Ana Katz. El cuento del escritor de la capital podría ser un cuento de Bolaño (en un tono más parecido al de Una novelita lumpen que al de Los detectives salvajes). El cuento del partido de fútbol me remite a la literatura del uruguayo Escanlar. Y así podríamos seguir toda la noche escuchando a los simpáticos amigos de Acuarium Marenostrum. Algo para destacar es que estoy escribiendo esta reseña a fines de septiembre, el libro lo leí en enero, y los cuentos vienen a mi memoria con bastante facilidad: no pasa seguido. 

3.

Gracias por tanto, perdón por tan poco.

Retazos de la vida, de Ralf König

 1.

Hay una librería en Buenos Aires, no les pienso decir cuál, que tiene un montón de libros de König a precios irrisorios (para lo que son). No les pienso decir cuál porque me pienso comprar todos.

2.

Este es un albumcito breve, de grandes dimensiones pero corta duración, con una premisa muy sencilla: König le pidió a un grupo de amigues que le manden anécdotas graciosas, eligió algunas y las dibujó. Todas de putos, pero "aptas para heterosexuales" (el chiste no es mío, es de König). Como no puede dejar de ser un capo, todo el cómic está hilado por un personaje, el dibujante, dibujando lo que te está contando, con musho relato enmarcado y rotura de cuarta pared.

3.

La edición original es de 1989, pero esta edición española es del 2000, ve tú a saber cómo es que yo la compré nueva en una librería argentina en 2021. Está impresa como el culo, con páginas más oscuras y otras más claras, me cago en la leche de la editorial La Cúpula.



sábado, 16 de enero de 2021

Litio, de Malén Denis

 1.

Primera novela de la (hasta ahora) poeta (poetiza siempre me pareció una palabra rara) Malén Denis, y primer título de esta colección Narrativa de esta editorial Concreto. ¿Es una novela sobre la depresión? Una chica cuida la casa de un ex novio, que está internado: la casa y los gatos. Y no logra salir mucho, ni de la casa ni de sí misma. Es una novela en espiral, un poco desesperante, aunque tiene un final más luminoso. La focalización en el personaje es tan fuerte que un poco me sentí a ciegas como lector, los espacios se me aparecían como fragmentados, sesgados. Una novela agorafóbica. 

miércoles, 13 de enero de 2021

El nervio óptico, de María Gainza

 1.

Soy muy de tener un libro prestado mucho tiempo de clavo en la biblioteca. No sé por qué. Con El nervio óptico me pasó que leí las tres primera páginas y no me enganché, así que lo colgué un año y medio. Recién lo retomé ahora, y lo leí en dos días (de playa). 

2.

Mi historia con este libro es más larga. Indirectamente, este libro me está dando laburo hace un tiempo ya. Resulta que una vez me contrataron de un taller de lectura para que diera una clase/visita al Museo Histórico Nacional: querían que les hablara de Cándido López. Era un grupo de señoras que habían leído El nervio óptico, pero como yo no lo tenía no lo leí, preparé una charla que hablara del personaje y de la Guerra del Paraguay -había visto el documental de José Luis García, había leído la novela gráfica de María Luque y hasta la novela bizarra de Dalmiro Sáenz- y me mandé. Me fue bien. Los Cándidos no estaban, los tenían prestados en el Museo de Bellas Artes, pero me fue bien. Si hubiera leído este libro antes hubiera hecho algún comentario al respecto de la coincidencia: cuando María Gainza visita el Museo Histórico Nacional en El nervio óptico, tampoco encuentra los Cándidos, están todos en restauración. Cuestión que a partir de esa visita/clase, me pidieron que diera otra clase, y después otra, y finalmente durante 2020 ese fue uno de mis trabajos principales, todo gracias a El nervio óptico que recién ahora leo.

3.

El nervio óptico es un hit, un pequeño best seller muy leído de 2014 a esta parte, con varias reediciones ya. Como cualquiera que haya leído la contratapa sabe, lo que hace Gainza es cruzar historia del arte con literatura del yo, con gran suceso. Ella se dedica a llevar turistas de alta gama a visitar colecciones privadas en Buenos Aires, algo de lo que habla un poco en el libro, pero además proviene de una familia de la más alta alcurnia porteña, y su relación con el arte es vieja y peluda. Tiene algo de Juan Forn la literatura de Gainza, aunque en esta la balanza está muchas veces más inclinada para el lado del relato personal que para el de la biografía del artista abordado en cada caso. Son de la partida artistas conocidos y otros que nunca había sentido nombrar, y en todos los casos me mandé post-lectura a googlear los cuadros en cuestión.

4.

Uno de los cuentos me gustó más que los otros: el de la amiga de la adolescencia y el ponja Foujita. No lloré pero daba.

domingo, 10 de enero de 2021

¿Alguien será feliz?, de Marina Yuszczuk

 1.

Ya estamos en agosto, nunca tan atrasado con este blog, ¿será el cansancio, será la pandemia? Leí este libro en enero, y lo terminé de leer el 10 de ese mes, pero me pasó algo terrible que no me pasa nunca, me desconozco: perdí el libro. No sé si lo presté sin anotar a quién (yo siempre anoto) o me lo robó un fanático de la Yuszczuk pero no lo tengo más y no lo llegué a reseñar. Hago entonces una reseña de memoria:

2.

Son cuentos. Son muy lindos y por regla general hacen algo raro al final. El primero de los cuentos es extenso y el que más recuerdo. Habla de una niña que se dispone a ser pianista en Bahía Blanca, y  que entonces atiende a las clases de una profesora, y después de otra, o de otro, y a medida que el cuento avanza ella crece y en determinado momento pierde el interés por el piano. Al final es el presente, ella es una mujer adulta, y tiene una revelación que me resignificó el cuento. Hay una parte en que va a un concierto, de la última maestra que tiene antes de dejar el piano, y es posible que eso fuera en el presente pero estoy casi seguro de que no, de que el concierto es en el pasado y el final es en el presente.

3.

Justo estoy viendo El piano (voy por la mitad), de Jean Campion, primera mujer en ganas la Palma de Oro en Cannes con esa película sobre una mujer muda y decimonónica que es obligada a prostituirse para recuperar su piano. Tomen este punto tres como un paréntesis de asociación libre. La película no me viene gustando mucho, tiene demasiadas cosas que ya no quedan bien, tanto a nivel estético (el leit motiv usado a lo pavote) como ético (el es un abusador y ella se enamora). No digo que la cancelemos pero no es una gran peli. Lo que sí, me hizo pensar en las películas con pianos, y por qué no en los cuentos y las novelas. El pianista de Polanski (hablando de cancelar). La profesora de piano de Haneke. Embriagado de amor de Paul Thomas Anderson. Fuga de Larraín. Y entre toda esa cinematografía, este cuento.

4.

Hay otro cuento que me quedó bien impreso en el cerebelo, que cuenta un viaje en auto a Comodoro Rivadavia, la protagonista y su padre, un viaje atípico porque ellxs no tienen una relación muy íntima, no hablan mucho, no se cuentan las cosas. Ese cuento me hizo pensar en mi propio papá (aunque con él sí nos contamos las cosas, me hizo pensar en mi papá y su relación con el suyo propio) y entonces también pensé en prestarle el libro, tuve esa idea cuando lo leía en la playa en enero de este año pero él dice que no se lo presté. Capaz se lo presté y lo hizo desaparecer. Le voy a revisar la casa.

5.

Es un ejercicio profundo de recordación el que tengo que hacer, y es interesante descubrir qué me quedó del libro, leído en dos días, en la playa, hace siete meses. Me viene ahora a la mente un cuento que me desconcertó. Era breve y contaba una ida a la plaza, madre e hijo, en un día nublado y frío, o así lo recuerdo yo ahora. Me había desconcertado porque no había acontecimiento en el cuento, no había conflicto, era pura descripción, pero no era poesía, aunque le quedaba cerca.  En otro más, los personajes salían a caminar y atravesaban varios barrios crepusculares, tenía el espíritu del de la plaza aunque si recuerdo bien llegaba a un hecho concreto, el frente de la casa de los abuelos al que ella nunca antes había llegado. 

6.

En otro cuento, o quizás en alguno de los que ya mencioné, hay una escena hermosa en el MacDonald's de San Juan y Boedo. Me lo acuerdo más como imagen: parece que ¿Alguien será feliz? es un libro que te deja imágenes mentales.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Las aventuras de la China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara

 1.

El último libro de 2020, para mejorar un bajísimo cupo femenino este año en este blog, es la novela gauchesco-lésbica de Gabriela Cabezón Cámara, en su novena edición, best seller absoluto del año (y del anterior) y libro más conocido y exitoso de esta señora de la que voy leyendo varios libros ya, véanse la reseña no tan lejana de Romance de la Negra Rubia, y la ya más antigua de La Virgen Cabeza, que ahora que me acuerdo también leí en vacaciones, en un año nuevo, en un lugar campestre y rodeado de amigues, aunque hace mucho. Además de estas tres novelas, Cabezón Cámara publicó dos novelas gráficas con el dibujante Iñaki Echeverría, y un libro de relatos que se titula Sacrificio. En revista Fierro, última época en papel, publicó también una tira con guión coescrito que se llamaba "Yanara", y la menciono porque es lo otro que leí de ella, y se comprueba en los cuatro casos que GCC es una de esas autoras que escribe siempre la misma historia.

2.

La China Iron es la china de Martín Fierro, la mujer que se queda sin marido cuando al suyo lo enlistan a la fuerza, que en el poema gauchesco de José Hernández es una sombra y nada más, pero que acá tiene una historia suya, y una oportunidad en la vida recién cuando se queda sola, sin marido, sin patrón, y en un mismo movimiento conoce a Elizabeth, otra mujer que se queda sin marido por la leva. La operación es bárbara: no sólo contar la historia de ella (como Borges contó la de Cruz) sino sacarlo del eje a Fierro, ese tipo que se la ganó en una partida de truco, y contar otra historia, que sucede en la pampa decimonónica de la civilización y la barbarie, que es un viaje iniciático, y que como en La Virgen Cabeza y en el Romance de la Negra Rubia (y como en Exterminio de Danny Boyle, que tiene la misma estructura, primera parte viaje, segunda parte utopía torcida) se las ingenia para pasar a tratarse de algo más grande, épico y universal, los distintos tipos de sociedad que pueden crear el amor y la violencia. 

3.

Ahora voy a tirarme a chanta, y decirles dos cosas: que lean la novela, que está buenísima, y que para reseña ya existe este texto espectacular de María Moreno, lean eso y déjenme tranquilo. 

sábado, 26 de diciembre de 2020

Tango cruzado, de Max Aguirre y Sebastián Dufour

 1.

Los chicos de Hotel de las Ideas tienen que hacer algo con el diseño de sus tapas. ¿Cómo un libro tan estilizado, con portadas como estas en su interior

 

va a tener una tapa tan deslucida como esta?


Me resulta incomprensible.

2.
Tango cruzado es una historia guionada por Max Aguirre y ¿dibujada?, ¿pintada?, no sé qué técnica es pero es gráficamente increíble, por Sebastián Dufour. Creo que salió en la Fierro segunda época, después se publicó este libro en 2017, y hace poquito se podían leer algunos capítulos on-line en la nueva Fierro virtual. Va de mejor a peor: empieza muuuy increíble, hasta el capítulo de Yonli (John Lee) viene muy arriba, después no cumple. Es como Lost. Una pena. Como que sueltan la pretensión, un poco. Por ejemplo, hay una estructura de flashbacks muy ordenada en los primeros dos o tres capítulos, que pierde el orden después y se vuelve confusa. Igual, es mejor que Lost. 

domingo, 20 de diciembre de 2020

La extraña Dama, de Javier Roldán

 1.

Retomando el blog, cada vez me cuesta más, un subsidio para este pobre bloguero. 


2.

Leí La extraña Dama (Ed. Alto Pogo, 2015) de Javier Roldán una madrugada del diciembre pasado, en un momento de insomnio. Digo un momento porque se lee así, en un momento: de hecho, recién lo leí por segunda vez (ya estamos en mayo, la fecha de publicación de esta entrada corresponde a la de primera lectura). Es el primer poemario publicado por este discípulo de Osvaldo Bossi (a cargo del prólogo). Después sacó otro libro, que yo leí antes y recomiendo mucho, Villa Trankila (Editorial Santos Locos). Villa Trankila es un objeto más denso y variado, engloba varios temas y tonos. La extraña Dama en cambio hace una propuesta más puntual: siete poemas narrativos, a partir de cuatro textos preexistentes, todos audiovisuales, que son las películas Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939, basada en la novela de Margaret Mitchell), Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), Flashdance (Adrian Lyne, 1983), y la telenovela del título del tomo, La extraña dama (Lucy Gallardo, 1989). La película de Fleming merece cuatro poemas, amparados bajo el subtítulo "El viento prometido", en los que la voz cantante la tiene alguno de los personajes, y en los que se mezcla la diégesis de la historia con una suerte de backstage cinematográfico. La segunda parte del poemario ("Es cosa de mujeres") dedica un poema a cada texto, pero aquí la operación es otra, y el argumento de la historia se mezcla con algo más: recuerdos de la infancia junto a la madre para Flashdance ("Donde la bailarina se convierte en el baile mismo"), un diálogo telefónico con Gravity ("Gravedad"), el recuerdo de la abuela para La extraña dama ("Desde tu partida"). Por último, hay una especie de bonus track, el poema "De vez en cuando mamá pierde la consciencia", que se sale de la propuesta y remata a todo ritmo, en un tono más cercano al de su libro subsiguiente.




sábado, 19 de diciembre de 2020

El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares

1.
El libro de 2020 (tuve muchos libros de 2020, este va al podio de cajón) es de 1954 y se titula El sueño de los héroes. Lo leí a lo largo de muchos meses, muy de a poco, facilitado por sus breves cincuenta y cinco capítulos (algunos de una carilla), y aunque pasaba a veces una semana entre sentada y sentada, nunca me olvidé la trama: volvía fácilmente a la aventura de Gauna, de Clara y de los muchachos. Es una verdadera genialidad, de principio a fin, para muchos la mejor novela del sujeto de Barrio Norte y para algunos (sí, leí o escuché esta pavada menospreciativa del amigo de) "la novela que hubiera escrito Borges de haber escrito una novela" (para mí, sobre todo ahora que leí El sueño de los héroes, Borges es el amigo pomposo de Bioy).

2.
Se me dio por leerla porque a principios de esta pandemia cumplí el sueño de los héroes y di una clase sobre una de mis películas argentinas favoritas, Los paranoicos de Gabriel Medina. Leyendo sobre la película me enteré que estaba ligeramente basada en este libro. De hecho, en Los paranoicos el protagonista (Hendler) se llama Gauna, su interés romántico es Clara, su amigo es Larsen, todos nombres de esta novela. Y el tema del coraje permanece intacto. Esto leí en una nota de Radar de 2008:

La otra fuente que da forma a la relación entre Manuel y Gauna es la novela El sueño de los héroes, de Bioy Casares. “De hecho, la primera versión del guión empezaba con un tipo que no se acordaba de lo que había hecho durante dos días, de lo borracho y drogado que estaba”, cuenta Medina. “También había cierta circularidad, pero todo eso se fue destruyendo. Lo que quedó es el tema del heroísmo y la cobardía, de cómo pesa la mirada del otro.” La referencia a Bioy está ahí, a la vista para quien quiera tomarla en cuenta, empezando por la cita a uno de los protagonistas del libro: Emilio Gauna. “Manuel en ese sentido es como el Doctor Valerga de la novela, pero un poquito más humano: un tipo que te enseña, que te da, pero a la vez te quita. A Gauna le deja la casa, le da laburo, lo recomienda constantemente, pero también lo mantiene oprimido. Y creo que también hay algo de la cosa lúdica, mágica; los delirios, de esa cosa de Bioy de abrir las puertas a una atmósfera fantástica, a algo que no es muy concreto sino más bien como una música: ese terreno difuso entre lo que sería la realidad cotidiana y la ciencia ficción.”

3.

El sueño de los héroes tiene varios méritos. El primero y principal es la prosa: está muy muy bien escrito. Y el otro es el argumento, que es notable porque resumido en sus tres momentos te lo cuento en dos segundos (de hecho, leí una vez un cuento de Bioy que es así cortito y se trata de lo mismo, aunque sucede en el carnaval de Venecia), pero Bioy lo convierte en 218 paginas elaborando alrededor de cada cosa un mundo vivo y divertidísimo. Pero también, a esto quería llegar, tiene el mérito de ser una novela sobre Buenos Aires, igual que Adán Buenosayres: es una de esas novelas donde los personajes recorren la ciudad y leer es como viajar al pasado, Buenos Aires congelada en 1930, vista desde Saavedra, desde la quema de basura de Flores, desde los bosques de Palermo que son casi un espacio mítico y no la grasada macrista en que se han convertido. Me gustó todo, voy a buscar más novelas de Bioy. Acepto recomendaciones.


jueves, 17 de diciembre de 2020

The Penguin de André François, Plantar un bosque de Azul Blaseotto y E apenas o vértice do mundo interior de Vladimir Palibrk y Mikolaj Tkacz

1.
Continúo con mi lectura de los libros dejados en custodia por la biblioteca Jais (resumen del capítulo anterior: un amigo se fue a vivir afuera y me dejó parte de sus libros, yo para darle un sentido a mi compulsión acumulativa planeo leerlos todos). En este episodio, meto en una misma reseña tres que nada que ver salvo porque son del palo del noveno arte, o sea la historieta, el cómic, la narrativa gráfica. Uno es un libro con lomo y todo, está en inglés y fue editado por Penguin Books en algún momento de los '60s (no aclara fecha de publicación), el otro es un fanzine coeditado por Tren en movimiento y unproblema+ en 2017, y el último es otro fanzine, más raro que un perro verde, brasileño en este caso, publicado en ocasión de la Bienal de Sao Paulo de 2014. Los tres títulos, claro está, los terminé de leer hoy, diecisiete de diciembre de dos mil veinte.

2.
El de François parece una de esas oportunidades que uno puede encontrar en mesa de saldo o en la calle paseando por una país extranjero. Yo también hubiera comprado, pareciera una excelente oportunidad. Es humor gráfico de la misma escuela que las tiras de Quino, Caloi o Tute, sin casi palabras y buscando el chiste en la representación gráfica, aunque dibujados con un estilo de dudoso gusto en este caso. Bueno, pero eran malísimos todos. En este momento está saliendo la Fierro en su tercera o cuarta reencarnación, ahora virtual, y tiene una sección que se llama "No me causa", para chistes viejos que no dan gracia: todos los de François entran en esa sección si quieren. Fue una buena lectura de baño, olvidable. Parece que este François, que nació en 1915 en Rumania y murió en 2005 en Francia, fue discípulo de Picasso, ilustrador de The New Yorker y la mar en coche. Yo, lo que es yo, si fuera mío me deshago del ejemplar en la página de los codos amarillos.


Ejemplo de chiste malo.


3.
Plantar un bosque, en cambio, me pareció re lindo. Es una suerte de historieta experimental que mezcla técnicas y formatos (de golpe, entre las hojas, hay otras hojas más chiquitas) y que parte desde lo poético para llegar a los narrativo en un brevísimo relato climático sobre Carlos Idaho Gesell y un breve encuentro nudista con Ernesto Guevara antes de que fuera el Che, todo en acuarela y blanco y negro.



4.
Parece que Vladimir Palibrk, así, sin vocal entre la r y la k, es serbio y vive en París, y hace un poco de todo (la reseña más específica del mundo estoy haciendo). En este caso hizo, aparentemente con alguien más que figura como colaborador, un fanzine en papel de bajo gramaje, casi de diario, con partes en blanco y negro y otras en color, en el que con textos propios y otros de un pintor polaco del siglo XX de nombre Władysław Strzemiński construye una serie de relatos no conectados entre sí, en forma de dibujos, fotomontajes y collage, todo bien alla surrealismo old school, pegando en el palo del dadaísmo. Este ejemplar está en portugués, porque se distribuyó en la Bienal de Sao Paulo, pero encuentro online una versión en inglés, todo lo cual me lleva a imaginar al pobre Vladimir o a su compañero Mikolaj escribiendo a mano cada palabra en portugués letra por letra y simbolito por simbolito sin saber el idioma, y les estoy agradecido por el esfuerzo y la dedicación. El fanzine está hermoso, y lo voy a tratar de leer un par de veces más.



sábado, 12 de diciembre de 2020

Especies de espacios, de Georges Perec

1.

Yo en realidad quería leer Me acuerdo, pero Yaela me lo prestó en tándem con este, que dijo es el que más le gustaba, y yo ahora acuerdo (me acuerdo) con ella. Como dije en la reseña respectiva, Me acuerdo me resultó localista y falto de mayor interés, puestos en que este amigo francés, al que de haber conocido a su debido tiempo (cuando leía fervorosamente a Julio Florencio) hubiera adorado, ni siquiera estaba inventando el dispositivo en cuestión. Muy por el contrario, Especies de espacios tiene todo lo que quieren las guachas: fuma, toma y se arrebata.

2.

Ya desde el vamos, desde la tapa, Especies de espacios juega con los espacios: las letras, en un libro, están ordenadas en el espacio, ocupan espacio, crean espacio. Y así, mindfuckeando al lector y la lectora y el lectore, Perec sigue, y va desde el espacio más chiquito ("la página") hasta el más grande ("el espacio", es decir, el espacio sideral), pasando en orden (y este es el índice) por: la cama, la habitación, el departamento, el inmueble, la calle, el barrio, la ciudad, el campo (el campo no existe, es una ilusión, dice Jorgito), el país, Europa (ahí mostró la hilacha, pero mejor hablar de lo que unx conoce), el mundo. Y sobre cada espacio dice cosas dispares: algunas son reflexiones, otras son anécdotas (me acuerdo...), otras  son propuestas de actividades. La verdad, es bárbaro Jorgito.

3.

Un comentario sobre los prólogos de mierda: los odio. Odio cuando alguien (en este caso, el traductor Jesús Camarero) piensa que tiene que escribir algo inteligente y largo y sesudo muy sesudo para estar a la par del libro que está prologando, sin ver más allá de su nariz que lo de Perec además de inteligente es gracioso, y no da arruinarlo con un paper de mierda adjunto. Obvio que no lo terminé de leer, al prólogo.

4.

Dos citas para muestra de lo lindo y capo que es este libro (es un libro muy capo):

Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse. (p. 25)

No hay nada de inhumano en una ciudad, como no sea nuestra propia humanidad. (p. 100)

viernes, 11 de diciembre de 2020

¿Quién mató a Rexton?, de Diego Agrimbau y gran elenco de dibujantes

 1.

Otra idea brillante del mejor guionista argentino (de cómics) del presente, en la que la metatextualidad está a la orden del día. De hecho, ¿Quién mató a Rexton? es todo un gran metarelato. La propuesta es así: en un mundo o una época en la que los cómics son populares de verdad, como para que sus autores sean reconocidos por los taxistas y ocupen el prime time en la TV, el dibujante/detective Katmus, especializado en cómic documental a lo Joe Sacco (a quien nunca leí, ¿debería?) recibe el encargo del poderoso editor Eugenio Marconi de investigar, claro que sí, quién mató a Rexton, el guionista más importante del momento, hallado en pedazos entre las bobinas de la imprenta del suprascripto. Los sospechosos son los dibujantes que trabajaron con él, y cada uno va a dibujar su propio testimonio. El libro que unx tiene entre manos se convierte de pronto en un libro que existe dentro de la propia historia, y ahí llega la primera capa de metatextualidad: un índice, al final del primer capítulo (firmado por Katmus), anuncia las páginas en las que comenzará cada capítulo, firmados estos por los personajes/dibujantes de la propia historieta. Solo al final de todo, como en las películas, aparecen los créditos que revelan quiénes son lxs seis dibujantes reales que actuaron de lxs dibujantes ficcionales. 

2.

Hay una segunda capa de metatextualidad en las historietas dentro de la historieta, que aparecen para contar los trabajos del muerto Rexton con los sospechosos dibujantes, y hay una tercera capa metatextual con el giro inesperado y night shyamalanesco del final, que no les quiero espoilear. Le pongo a todo esto 9 aleschonfelds.






lunes, 7 de diciembre de 2020

Historia oral de la cerveza, de Francisco Bitar

 1.

Me compré en un impulso, y sólo por el título, este librito pequeño y hermoso de la monona Editorial Municipal de Rosario, de un autor que me sonaba haber leído (¿quizás en una antología de poesía?). Esta vez le pegué, fue un buen impulso. Historia oral de la cerveza es todo lo que me imaginaba, pero mezclado: es un libro de poesía, que habla de la cerveza, y también es un libro de historia, que recopila fuentes que hablan de la relación entre la cerveza y la ciudad de Santa Fe, a la que ahora quiero ir aunque siempre me dijeron que era muy fea y que estaba adentro de un pozo.

2.

Como quien no quiere la cosa, pero apuesto a que sobre un andamiaje más pensado y estructurado que el del mismísimo puente colgante, Bitar va intercalando frases cortas que ora desarrollan un diálogo entre tres amigos que beben (El que Cuenta, El que Piensa y El Jodón), ora habla de Santa Fe en el siglo XIX o de la fundación de la Cervecería Santa Fe, ora nos lleva a un taller literario en el que los alumnos se proponen imaginar que cada porrón de la ciudad es una luz, ora cuenta el cuento de los suicidas del puente colgante, o del día en que se cayó (en 1983), o de Nati que después de unos porrones se da cuenta que perdió las llaves y tiene que ir a lo del ex a buscar la copia. 

3.

Entre todas las líneas argumentales que sigue el libro, hay una en la que se habla de camperas: 

Era una de esas noches en que una campera constituye tu única compañía y el hecho de verla colgada de la silla de enfrente, mientras comés tu pan con queso, establece una diferencia esencial. Se trata de la única evidencia que te recuerda la vida y que te sugiere también una manera de vivirla.

Tengo un proyecto de corto, hace mucho, que se llama La campera. Este libro me dio ganas de revivirlo. Capaz lo haga.

Al fin y al cabo, la campera y su dueño hablan un mismo idioma.