miércoles, 3 de julio de 2019

La trilogía de Nueva York, de Paul Auster

1.
Acabo de leer mis reseñas anteriores de libros de Auster, la última es de 2013, y me puse triste y melancólico. En una de esas reseñas digo que Auster es un escritor que empeora: igual yo, parece, soy un bloguero que empeora. Es notable, al margen de Auster y más en general, cómo los libros y nuestras lecturas de ellos se entrelazan con un momento en la vida de cada quien, y me alegro de tener yo este registro que no todos tienen, por no decir muy pocos, para acordarme de estas cosas. 

2.
También me doy cuenta, ahora que leí las tres novelas que conforman esta trilogía, que El libro de las ilusiones es exactamente y sin ninguna diferencia importante la misma novela que La habitación cerrada, tercera de esta trilogía (con un elemento de Ciudad de cristal, la primera). Es cierto que todes escribimos siempre la misma historia, pero Auster está exagerando. 

3.
Cuestión que hacía un lustro que no leía a este señor, a quien siempre consideré muy bueno, de los contemporáneos los más capos, amén de autoplagiativo y bestsellerudo. No lo había vuelto a leer porque bueno, sufi, pero me había quedado la espina clavada, desde mi adolescencia incluso, de verlo en la biblioteca de María Rosa la mamá de un amigo, la espina de leer ésta que muchos consideraban en ese entonces la mejor novela (o las mejores tres novelas) del Pablo este, La trilogía de Nueva York. No va que pasan los años y como todo best seller llega la hora de la colección que sale con el diario a la que le sigue la hora de la mesa de saldos y por una ventana reducida de tiempo se consiguieron las novelas de Auster editadas por Seix Barral y Planeta (creo que Seix Barral es de Planeta ahora) a 100 pesos cada una, y estamos hablando del 2019. De mayo de 2019, porque mientras corrijo para postear ya es 28 de agosto y todo se sigue yendo un poquito más a la mierda. Un día tenía que ir al banco, no tenía libro, y me compré este hermoso ejemplar de papel encuadernado por la suma recién mencionada. En el banco me atendió Gustavo Maiorano, a quién le agradezco el señalador. 

4.
La trilogía de Nueva York reúne tres novelas cortas, escritas en los años '85 y '86, que fueron publicadas originalmente sueltas: Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. En la primera, un escritor llamado Quinn, que usa el seudónimo William Wilson para escribir una novelas protagonizadas por un detective de nombre Max Work, recibe un llamado. Quinn atiende y una mujer al otro lado del teléfono le pregunta si él es Paul Auster, el detective. MINDFUCK. Como comienzo es espectacular. Toda la novela se presenta como un policial metafísico, pero luego deriva en una cosa como la que pasa en El bigote de Emmanuel Carrère (que es del '86), una de las mejores novelas que leí en mi vida, y luego termina como las de César Aira cuando se cansa de trabajar. Igual es buena tirando a muy buena. La segunda novela, Fantasmas, es más bien un cuento, y es buena tirando a más o menos. También tiene como protagonista a un detective, pero no termina de ser un cuento policial, tiene mucho de metafísico pero me dio un poco de pajita. Y por fin, La habitación cerrada es un golazo, me gustó mucho muy bien diez. Tiene final, gracias Auster por tomarte el laburo. Tiene una hilación medio falopa para integrar las tres novelas en un mismo mundo, que no hacía falta, pero en sí es muy buena. Se trata de un crítico en este caso, a quien el último deseo de un amigo de la infancia embarca en una aventura también metafísica. También hay escritores y detectives, literatura dentro de la literatura y esas cosas. ¡Ah! Una cosa que me olvidé y que me pasó tanto con la primera como con la tercera es que me dieron ganas de leer El Quijote, que nunca leí (en realidad leí unos centenares de páginas en la secundaria). Quizás un día deje la pelotudez y me ponga a leer a los clásicos: Moby Dick, El Quijote, La guerra y la paz. Es más probable que primero lea toda la bibliografía de Stephen King, pero puede pasar. Mi sueño es que alguien un día considere que es mecenazgo pagarme sólo para que lea mi biblioteca y así pueda por fin trabajar de leer sin objetivo.

lunes, 1 de julio de 2019

Melodrama minimalista, de Laura Preger

1.
Laura Preger es la Humana del Milenio (recibió esa distinción de una prestigiosa institución) y por lo tanto me es muy difícil ser objetivo en esta reseña, más aún teniendo en cuenta que nunca soy objetivo y que la objetividad no existe. De hecho, he de confesar que este libro lo leí en su momento de publicación, allá por el lejano 2017, y que amparado en la Constitución Nacional de Resistirse es Fútil, que dice en su artículo vigésimo noveno que no es obligatorio reseñar los libros de poesía, desistí de tal acción. ¿Por qué? Porque reseñar poesía es muy difícil. Uno empieza con preguntas como ¿este libro es de poesía? ¿qué es la poesía? y así hasta que nos morimos todes. Y entonces, ¿qué pasó? Pasó que una Organización Internacional reclamó ante La Haya por la reseña de Melodrama minimalista, alegando que el libro tiene lomo y por lo tanto es menester que sea reseñado, y si bien podría haber apelado me pareció muy oneroso y acá estamos. Además, el libro es hermoso, para qué le voy a mentir, y era una buena ocasión para leerlo de nuevo y encontrarle nuevas cornamusas. 

2.
Mi texto actualmente favorito de Melodrama minimalista es este: Banana Republic.

Es de mañana
conozco el barrio y me gusta
está nublado
garúa
paso caminando frente al sanatorio donde murió mi abuela
pero a la vez
en otro layer
entro al sanatorio
y en otra
estoy en la puerta
es de noche y abrazo a mi mamá

unas cuadras después
las personas se amontonan en la puerta de la iglesia
me subo a un taxi
escucho al presidente decir "yo estoy aprendiendo a ser presidente"
y me quiero morir

me saco las zapatillas
se ve que me llevé los zoquetes equivocados

quiero darle una forma
coherente
a todo
quiero costuras prolijas
pero está imposible.

3.
Creo que no hay discusión (¿alguien me quiere discutir?) sobre si los textos de Melodrama minimalista son poesía o prosa (¿prosa poética? me empiezo a discutir a mí mismo), pero, never Deleuze, relatan un relato. Un momento transicional en la vida de una sujeta, que vive sola, que vive con alguien, que va a lugares o viene de lugares pero que al mismo tiempo está en otros layers -como dice acá arriba- tiene en la cabeza programas funcionando en segundo plano, está procesando algo. Todes tenemos momentos transicionales (¿no son acaso todos los momentos transicionales? no, no lo son) y yo estoy en uno y la lectura me repercutió, fuerte, en el esternón, de a ratos. Así que vayan y compren y lean este libro. De verdad.





martes, 25 de junio de 2019

Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued

1.
Franco me recomendó este libro. Y después me regalaron el siguiente de este chaqueño oriundo de Presidencia Roque Sáenz Peña (sí: es un pueblo que se llama como un período de tiempo o como una gestión, no como una persona). Se llama Magnetizado, y ya hablé de él en su debido lugar.

2.
Este libro ha sufrido el destino de otros libros: el cine. Pero lo sufrió bien, en manos de Caetano (que estaba en las buenas) y que lo convirtió o traspoló o traspapeló en El otro hermano, peliculón. Está en Netflix. Vayan a verla y vuelvan.

3.
Volvieron, muy bien. Está buena, ¿no? El libro lo que tiene es que es muy cinematográfico porque no dice lo que los personajes sienten o piensan, describe lo que hacen. Como un guión. De esa manera todo gana en macabro, porque las acciones de los personajes hablan por ellos, y son acciones más bien siniestras. La única excepción está en los sueños: hay muchos en el libro, y juegan un papel importante, que no recuerdo si en la película lo tienen pero ustedes la acaban de ver y me van a saber decir. Por otro lado la gran contra de ver la película antes de leer el libro es que el personaje de Duarte no tiene el fisic du rol de Sbaraglia, por más que Sbaraglia está diez puntos en el papel y lo amo. En el libro, Duarte es más viejo, mucho más gordo y pelirrojo. Yo no pude dejar de visualizarlo Sbaraglia.

4.
En fin: es un librazo, me dio ganas de seguir leyendo novelas de acción así bien accionudas, es re droga y no lo dejás de leer, y tiene un mundo tremendo y horrible. Muy buena muy.

martes, 18 de junio de 2019

El discurso vacío, de Mario Levrero

1.
Hermano mayor de La novela luminosa por edad, hermano menor de La novela luminosa por tamaño, El discurso vacío es un diario, es una novela, es un conjunto de ejercicios caligráficos (en realidad, el contenido de los ejercicios: la caligrafía, o grafía a secas como aclara Jorge Mario Varlotta Levrero, nos es negada en forma de letras de imprenta), y además es un ensayo y un libro de autoayuda, quizás su mayor valor. Esto que está en el epílogo, por ejemplo, es hermoso y lo transcribo:
Cuando se llega a cierta edad, uno deja de ser el protagonista de sus acciones: todo se ha transformado en puras consecuencias de acciones anteriores. Lo que uno ha sembrado fue creciendo subrepticiamente y de pronto estalla en una especie de selva que lo rodea por todas partes, y los días se van nada más que en abrirse paso a golpes de machete, y nada más que para no ser asfixiado por la selva; pronto se descubre que la idea de practicar una salida es totalmente ilusoria, porque la selva se extiende con mayor rapidez que nuestro trabajo se desbrozamiento y sobre todo porque la idea misma de "salida" es incorrecta: no podemos salir porque al mismo tiempo no queremos salir, y no queremos salir porque sabemos que no hay hacia dónde salir, porque la selva es uno mismo, y una salida implicaría alguna clase muerte o simplemente la muerte. Y si bien hubo un tiempo en que se podía morir cierta clase de muerte de apariencia inofensiva, hoy sabemos que aquellas muertes eran las semillas que sembramos de esta selva que hoy somos.
2.
Qué increíble eso de arriba.

3.
De todos lxs autorxs que leo y con lxs que me identifico en el proceso de leerlos (se llama empatía), Levrero es el que más. Y me pregunto por qué, si era un viejo y gordo uruguayo sedentario, y yo soy un joven y esbelto argentino nómade. Dato curioso: Levrero no era gordo: cierto que me pasó lo mismo cuando leí La novela luminosa, él se describe como Jabba The Hutt y después lo buscas en fotos y no es. ¿Será una cualidad de Levrero, o será que me pasa a mí?

4.
Recién releí mi reseña de La novela luminosa (el link está arriba), y me gustó un montón. Cualquier cosa que escriba ahora será repetición de mi mismo yo, empeorado con los años. Y todo lo importante ya lo dije en el punto 1. En fin: es un librazo, leanlo, fin. Nota para mí: No te olvides de leer a Levrero para siempre.

martes, 11 de junio de 2019

Pedir amor a gritos, de Marcos Krivocapich

1.
El joven artista Marcos Krivocapich (199 y ¿5?), actor, poeta, performer, sacó un libro intitutlado Pedir amor a gritos, al cual añade una nota al pie (1) que fue la que me hizo querer leerlo en un primer momento, y dice que



(no sé si se lee, haga zoom)
(vea Evangelion, ahora está en Netflix)
(pida una contraseña de Netflix, es re fácil, la mamá de un amigo tiene)

2.
Pedir amor a gritos es un libro raro. Para empezar, no tiene lomo (porque es una plaqueta). Yo no reseño las cosas que no tienen lomo. Estoy en contra de las cosas sin lomo. Pero también, yo no me ciño a mis reglas. Me desobedezco y heme aquí. Para seguir, decía, es un libro raro, porque además de que no tiene lomo, los epígrafes son chats (ahora lo recuerdo, anamnesis, que ya una vez yo, Alejandro Miguel, hice una reseña que era en realidad un chat, que está acá, y que además tiene todo que ver con este libro) y los capítulos son mails. No sé si son mails de verdad, me entra la duda, pero tienen la forma de. Mails con notas al pie, a veces más importantes que el propio texto principal. Es un libro muy meta-meta, en definitiva. Para seguir, Pedir amor a gritos hila una serie de relatos o reflexiones, a veces dedicados a una segunda persona del singular cuyo género aparece elidido, a veces no, a veces cómicos y a veces súper emo y a veces las dos cosas al mismo tiempo, cuya hilazón se ve por otro lado contradicha por las fechas que tienen los mails que son los capítulos, haciendo así una suerte de sistema complejo aunque de fácil y fluída lectura, no como esta reseña llena de comas.

3.
Hay dos relatos que preferí. Uno muy bueno es el segundo, "de mi educación empática", en el que entre otras cosas se narra la visita de los habitantes de un "barrio carenciado" -qué buen eufemismo- a la escuela privada y católica de San Isidro a la que asistía el narrador.  El otro es uno que empieza así:
La última vez que vi a mi transa me dijo que era mi amigo
4.
Dicen que esta plaqueta se está agotando

Sinceramente, de Cristina Fernández de Kirchner

1.
Siento que soy el único que lo leyó. Entre que salió, hará un mes y medio, y esta tarde que lo terminé de leer en el 168, no vi a NADIE leyéndolo. Vi videos de gente leyéndolo en el tren, pero me tomé trenes, subtes y bondis y nada. Imprimieron 300.000 ejemplares y es un fenómeno de ventas y la mar en coche. ¿Será que la gente lo leyó en privado? Por un lado, es posible: no dejaba de ser loco estar leyendo el libro de Cristina en el colectivo, con su foto en la contratapa, me sentía como si tuviera una remera o si estuviera sosteniendo un cartel kirchnerista. Me la banqué, me lo tomé como un acto de militancia (que lo es), y además capaz era un flash mío y nadie se fija en lo que están leyendo los demás (nadie me dijo nada). Pero yo lo que quería era leer el libro, no mostrar que lo leía. Todo esto para decir que capaz otras personas decidieron no mostrarse leyéndolo en público, no salir de ese closet. Por otro lado, también es probable que haya sido un libro mucho más comprado que leído. Y por otro lado, muchxs lo deben haber empezado a leer con entusiasmo, pero el libro salió antes del anuncio audiovisual de la candidatura Fernández-Fernández (con el espectacular cortometraje cristinista que me encantaría saber quién hizo, ¿seguirá con el equipo de Bauer? pareciera haberse hipsterizado) y al día siguiente del anuncio, el libro quedó viejo.

2.
El punto uno lo escribí hace un tiempo, como se ve. Ahora ya pasaron las PASO, y el libro vuelve a sufrir una transformación. Si bien su contenido cada vez es más viejo, porque la Argentina viaja a la velocidad de la luz, el resultado abrumador de las primarias cambia el sentido de Sinceramente, ponchado por las cámaras del youtube en vivo de Cristina en el cierre a todo trapo en el Monumento a la Bandera, agitado como objeto-amuleto-banderita por señoras de todo el país (mucho poncheo de señoras), ya no importa tanto lo que dice adentro: es el talismán de la campaña exitosa de Cristina, un poliedro que permite la frase "Cristina hizo campaña presentando un libro". Es una persona muy capa, Cristina.



3.
Pero hablemos del libro. Sinceramente tiene su gracia: Cristina escribe bien -estoy seguro de que lo escribió ella, a diferencia de la mayor parte de los políticos y famosos que "escriben" libros- y elige una prosa bien oral, con mucho concepto que terminan en preguntas retóricas o frases entre signos de exclamación. Escribe con el estilo de Eva y de Perón (en textos informales como el de Cómo conocí a Evita y me enamoré de ella), que también recuerda a la prosa oral de Puig, y luego a la de Aira cuando es una chica moderna o una niña de siete años. Cristina elige ese registro por un motivo obvio: no le está hablando a los viejos de Carta Abierta, le está hablando, hipotética y potencialmente, a la señora promedio de clase media baja, la que no puede pagar el tarifazo de la era Macri, no necesariamente a la convencida aunque también. A la señora y al señor, obvio, pero hay algo de dos viejas hablando en la prosa de Cristina, o de una vieja hablando y otra escuchando. Cae la noche tropical, pero en el contexto de la Lawfare (Guerra Judicial), y con una de las dos viejas mudita. Tan es así que los puntos fuertes son los chismes, o las opiniones más subjetivas que tira la yegua, y mi momento favorito lejos es cuando habla de Carrió: 
(...) Me cuesta más entender racionalmente los agravios de la clase media aspiracional. Elisa Carrió es el perfecto ejemplo: quiere parecer lo que no es, pertenecer donde no pertenece. Me recuerda a las costumbres de algunas clases acomodadas provincianas, que no llegaban a ser aristocracia en la época de los Luises, y que ansiaban conocer Versalles o soñaban con vivir allí, pero no podían. Ella me da esa impresión. Y es una pena que, justo ahora que concretó su aspiración y forma parte del gobierno que siempre vivió en Versalles, la crisis que provocaron esté destruyendo al resto y las llamas se acercan al palacio. Para colmo, ella no vive en Versalles, sólo la invitan, pero ni siquiera a dormir. La dejan ir a comer o a tomar el té, pero después se tiene que ir. Ella nunca fue miembro de la clase alta, que funge como pseudo aristocracia en la Argentina rastacuero de Jauretche, aunque siempre quiso serlo. 
4.
También me gustó en general el capítulo sobre Bergoglio, lleno de anécdotas simpaticonas, cuando habla de Néstor y los '90s, y alguna cosa más. Pero a grandes rasgos, el libro es un torro. Es decir un embole. Es decir un bodrio. Supongo que no lo sería para alguien menos informado, pero si seguiste las noticias los últimos años, si te interesa la política y venís escuchando a Cristina hace el tiempo que muches venimos escuchándola, casi todo lo que cuenta ya se lo escuchamos decir, ya se lo leímos, etcétera. No necesitaba que me cuenten de nuevo los logros del kirchnerismo, con pelos y señales. Eso es lo más torro. Lo mismo con el recuento de las causas que le armaron a Cristina y la defensa al respecto: entiendo que es importante (de hecho diría que Sinceramente es de las tapas para afuera un objeto de campaña electoral, y de las tapas para adentro un dispositivo de defensa de Cristina en la Lawfare) y me da mucho miedo la Lawfare, pero me emboló leer tantos cientos de páginas sobre esto. También por esto es que creo que debe ser un libro más comprado que leído. Es obvio que en la Argentina del no me acuerdo es importante volver a decir todo una y otra vez, pero me aburrí un poco. Igual, así como me estoy haciendo el canchero y todo, no me acordaba por ejemplo de lo importante que fue el tema de los Fondos Buitres en el último mandato de Cristina: las cosas dejan de estar en los medios y dejan de existir.  

5.
La gran escritora gorila Pola Oloixarac hizo una reseña horrible del libro de Cristina en Clarín, donde también la compara con Puig pero sin hacerse cargo. Nefasta, la nota. Leanla acá.

6.
Ah, otra cosa curiosa: el diseño de tapa, sin duda un acierto del libro-emblema, es de Agustín Ceretti, extraído directamente de la maricoteca porteña e internacional: diseña tapas de discos y flyers de Diosque, Javiera Mena, Hidrogenesse, Dani Umpi, la FunFun... y la tapa del libro de Cristina. Me parece hermoso todo.

7.
El otro día en mesa de saldos me compré un libro de Alberto Fernández que reúne sus notas de cuando apenas se había ido del gobierno. Quiero ver qué opinaba mi candidato hace unos años. A ver si resiste un archivo. Por el momento viene resistiéndolo bastante bien. Escribe muy aburridísimo, eso sí.

domingo, 28 de abril de 2019

Cuentos en verso para niños perversos, de Roald Dahl

1.
Soy muy fan de Roald, pero no sabía (hasta hoy) que es el creador de los Gremlins. Los de la peli de 1984 están basados ligeramente en los que concibió Dahl, en realidad, que son los protagonistas de un libro infantil de 1943 ambientado en la guerra.

2.
Dahl es como King (Stephen), diversión asegurada. Tengo una fijación por el autor escandinavo-británico: cuando veo un libro suyo en la biblioteca de quien sea tengo el impulso inevitable de pedirlo en préstamo, lo pongo más o menos arriba de todo en la lista de prioridades y me lo como (con los ojos) (figurativamente). Este del que hablaremos en nuestro programa de hoy se llama en realidad Revolting Rhyms, o sea rimas revulsivas, pero no sin tino quien tradujo se lo cambió por este otro título en la misma sintonía, Cuentos en verso para niños perversos. Todo el libro está en verso, y cuando un libro está en verso traducirlo es prácticamente escribirlo de nuevo, así que no sé quién es le traductore porque no me llegué a fijar y ya lo devolví, pero chapeaux. Igual quisiera leerlo en inglés.

3.
Revolting Rhymes reúne versiones dahlescas de cuentos clásicos como Caperucita Roja, Los tres chanchitos, USW, con un giro macabro o chabacano y narrados en rima. Ni más ni menos. Caperucita le pega un tiro en la frente al Lobo, Rizitos de Oro es ajusticiada por los osos por usurpación de morada, Blancanieves y los enanitos se hacen millonarios pidiéndole al espejo que dice la verdad los resultados de las carreras de caballos. 

4.
Todos los libros de Dahl están ilustrados por Quentin Blake. En este video aquí abajito está el cuento de los chanchis, narrado por alguien, y animado con las imágenes de Blake. Viva Roald Dahl. 

miércoles, 24 de abril de 2019

Sobredosis, de Alberto Fuguet

1.
No estaba preparado para un libro tan bueno. Este lo tomé prestado en casa de Shirly Pamela porque no puedo con mi genio y quiero leerlo todo. Vi Fuguet, vi que era un libro viejo y noventoso y supuse que estaría bien y que sería entretenido, pero fue mucho más que eso, fue como leer a Bolaño te diría, un Bolaño también chileno pero cheto y adolescente de los '80s. El ejemplar que leí yo es de 1998, pero el libro es de 1990 y los cinco cuentos son de la segunda mitad de la década anterior, están ambientados en el Chile de los últimos estertores del régimen pinochetista explícito (después vino el implícito), escritos en un slang increíble, chilenísimo y en desuso (el descueve para decir la raja), todos tienen un ritmo trepidante y adictivo -una vez más, droga en la etiqueta de esta reseña corresponde al ritmo de lectura, no al tema del libro, aunque también- y un clima de la San Puta. 

2.
El mejor, lejos, es "Pelando a Rocío". Pelar en chileno es hablar mal de alguien, sacarle el cuero. En primera persona, en una noche de copas en un bar la narradora cuenta con muchos excursus a su interlocutora la historia de Rocío, que era su mejor amiga, poto y calzón, y lo que fue de ella. Aprendí la expresión "te cagái en tres tiempos", mi nueva favorita. 

Todo así, muy en chileno. Medio prohibitivo para quien no cacha nada de chileno.


El cuento lo tiene todo, estilística y contenidísticamente, es tremendo relato enmarcado (y reenmarcado) y no les quiero espoilear nada pero te cagái en tres tiempos. Muy Puig todo. (Y a Puig lo menciona en el cuento siguiente).



3.
El último cuento, el más largo (tiene tres partes), "No hay nadie allá afuera", si bien es interesante y está bueno y todo, no deja de sonarme falso por lo siguiente: Fuguet es gay. O sea, capaz en bi, no es de mi incumbencia, y tampoco manejo su biografía, pero sus pelis (recientemente vi la muy mala y pretenciosa Siempre sí) y su libro No ficción  lo presentan a nosotrxs lxs lectorxs como un escritor gay. Me imagino, supongo, adivino, que no era públicamente gay en los años '80. Y los cuentos, especialmente el último, tienen un contenido gay solapado que en lugar de hacerlos más interesantes por el subtexto, los hace falsos, o por lo menos a este último. Yo, que había leído No ficción, estaba esperando que los viejos amigos reencontrandos en el baño de un aeropuerto de Panamá garcharan, porque era lo más lógico, hay una escena homoerótica (muy buena), que no está ahí por accidente, en la que ambos se secan sendos pares de sobacos con las máquinas secadoras, pensé que me estaba plantando algo ahí el Alberto pero no. Y no les espoileo nada, pero sepan que ni siquiera se hace cargo ni tantito el joven Alberto ochentoso del deseo homosexual de sus protagonistas. Igual el libro está la raja, bacano, chévere, el descueve.  

miércoles, 17 de abril de 2019

Un hombre afortunado, de John Berger

1.
Una cita brillante y aplicable a las clases obreras en general y a los grupos de hombres (varones) de cualquier extracción social:
La dificultad de expresión de los ingleses es objeto de muchos chistes y se suele explicar en términos de puritanismo o de esa timidez que es una característica nacional. Pero esta explicación tiende a ocultar algo más serio. La dificultad de expresión de una gran parte de la clase trabajadora y de la clase media inglesa es el resultado de una privación cultural sistemática. Se les ha privado de los medios para traducir lo que saben a ideas sobre las que puedan pensar. Carecen de ejemplos en los que las palabras clarifican la experiencia. Sus proverbiales tradiciones orales hace tiempo que desaparecieron, y, aunque están alfabetizados en el sentido estricto del término, no han tenido la oportunidad de descubrir la existencia de una herencia cultural escrita.
(...)
La forma de conversación más fácil -con frecuencia la única posible- es aquella relativa a la acción, aquella que describe la actividad desarrollada, ya sea como técnica o como procedimiento. (...) Dichas conversaciones pueden ser vehementes y cálidas y pueden dar lugar a amistades grandes y duraderas. La misma complejidad de los temas parece acercar a los interlocutores. Se diría que éstos se inclinan sobre el tema para examinarlo de cerca, hasta que, así inclinados, sus cabezas se tocan.
2.
Una cita re marxista y bonita:
Se suele creer que el sentido común es práctico. Pero sólo es práctico a corto plazo. El sentido común te dice que es una locura morder la mano que te alimenta. Pero sólo es una locura hasta el momento en que te das cuenta de que podrías estar mucho mejor alimentado. A largo plazo, el sentido común es pasivo, porque está basado en la aceptación de una visión periclitada de lo posible.
"Periclitar": estar en riesgo, en peligro. Decaer o declinar. Cito y googleo para ustedes porque RESISTIRSE ES FÚTIL es un servicio a la comunidad.

3.
No puedo parar de citar:
El sentido común constituye la ideología doméstica de aquellos a quienes se ha privado de unas enseñanzas fundamentales, a aquellos a quienes se ha mantenido en la ignorancia.
(...)
El sentido común es estático. Pertenece a la ideología de quienes son socialmente pasivos, de quienes no llegan a comprender jamás qué o quién ha construido y mantenido la situación en la que se encuentran. 
4.
A Fortunate Man es un libro originalmente publicado en 1966, es decir en otro mundo, en la Inglaterra de los años dorados, antes de la Crisis del Petróleo y el auge del neoliberalismo. John Berger hace un retrato literario y un ensayo de corte marxista-freudiano ligero sobre un médico rural, John Sassall, y su batalla de un hombre solo por mejorar la vida de una comarca atrasada de la campiña inglesa. Al principio del libro nos encontramos lxs lectorxs con una serie de crónicas sobre la labor de Sassall, encuentros con pacientes, diálogos, y con la fotos que sacó el fotógrafo suizo Jean Mohr (si fuera británico tendríamos un tercer John aquí). Todo muy lindo (de verdad). Pero suddenly, a la mitad de lo que parece fuera a ser una novela, el John Berger se pone a analizar, en profundidad, a la persona Sassall, a luz de muchas teorías psicoanalíticas y sociológicas, y se va por las ramas y el libro adquiere una nueva  profundidad que le da otro sentido y otro nivel. Me gustó mucho mucho. Es un gran libro para regalar a cualquiera.

5.
Cómo cambió el mundo de un tiempo a esta parte, eh. La sociedad capitalista de que la habla Berger en el '66 sólo fue de mal en peor. Todxs vamos a morir. Emoji de Sol.

domingo, 7 de abril de 2019

Antología del culo, de Adrián Melo

1.
"Textos de placer anal y orgullo pasivo" es el subtítulo de esta antología de fragmentos de prosa y poesía que se remonta a la Antigua Grecia y llega hasta la literatura argentina pasando por una buena variedad de lugares y fechas, bajo el leit motiv del sexo anal entre hombres. Más allá de algunas decisiones polémicas que procedo a criticar en el punto siguiente, el libro está buenísimo. Tiene como prólogo un ensayo erudito que analiza el lugar que ocupa el culo en las representaciones humanas ("Hay una característica común que enlaza las existencias de los gays con sus culos: en un principio es el insulto") y luego una selección muy bien surtida de autores clásicos y consagrados pero también de otros ignotos y traducidos en España, a muchos de los cuales no conocía, y el formato antología permite leer de corrido pero también de a un pedacito por vez: la pasás bien. Quiero conseguir El vampiro de la Colonia Roma de un mexicano Luis Zapata. También me interesó sobremanera lo que hay de un tal Hervé Guibert. Me hubiera gustado que de los autores dijera la nacionalidad, y también el año de escritura de los textos (en lugar de eso están los años de nacimiento y muerte y de edición de los libros en castellano, que no necesariamente son los años de escritura).

2.
Decisiones polémicas. Primera: en el ensayo erudito, que es erudito por registro y por citas de autor, al final hay un apartado en el que el autor (Melo) se pone romántico y recuerda a un ex. Innecesariamente autorreferencial, pero no me molestó. Sí me pareció más polémica, segundo, la decisión de incluir como anteúltimos textos de la antología dos de producción del propio autor, uno de los cuales no incluye sexo anal (rompiendo la decisión de la antología) y en el caso del otro, un cuento que aparece completo y que calca o plagia frases completas de un texto que aparece en la antología sólo algunas páginas antes (el de un tal Colm Toíbín). Yo venía leyendo de corrido y las copias se me hicieron evidentes. Todo bien con copiar pero que no se note tanto. Tercera decisión polémica, supongo que de la editorial: la foto gigante y pixelada del compilador en la última página del libro (la contra-contratapa, no sé cómo se llama). Nada grave, pero me hace ruido.

Prisión perpetua, de Ricardo Piglia

1.
Dos son las novelas cortas que componen este libro: Prisión perpetua, y Encuentro en Saint-Nazaire. Las dos a su vez están conformadas por muchos micro relatos que se cruzan y confunden. Ha de haber fanas de Piglia que leen a Piglia con la atención que requiere. Yo lo disfruté mucho pero creo que nunca podré contarle a alguien "de qué se tratan" estas dos/varias/múltiples historias.

2.
Hay evidentemente un mundo de escritores argentinos interrelacionados entre sí, no sé cúal sería la genealogía pero arriesgo que viniendo del inefable y nunca Nobelizado J. L. Borges pasamos por Piglia para llegar a por ejemplo el Fresán de La velocidad de las cosas, y más acá en el tiempo la señora Pola Oloixarac. Seguro que todes ustedes ya lo sabían a esto pero yo no lo tengo tan leído a Piglia, sólo había incursionado en Plata quemada pero está buenísimo pero es otra cosa, no es borgeano (en todo caso walsheano).

sábado, 16 de marzo de 2019

Aparecida, de Marta Dillon

1.
Este está buenísimo. No todo el tiempo, por momentos es denso y muy autorreferencial, pero tiene momentos muy brillantes. En especial me gustó el capítulo en el que describe una y otra vez el rollo de Súper 8. 

2.
A la novela la leí en dos partes porque era muy deprimente para una lectura playera (no sé cómo no lo imaginé). Está muy bien escrito y por momentos logra un ritmo de escritura/lectura vertiginoso medio droga muy literario y magistral.

3.
Marta Dillon es una periodista, hija de la abogada desaparecida Marta Taboada, y la novela empieza cuando a la Dillon se le informa que después de 35 años aparecieron (fueron identificados) los huesos (los restos óseos) de su madre muerta. La novela va y vuelve del presente de la narración (los huesos y el duelo y qué hacer con los huesos, pero también el próximo matrimonio "igualitario" de Dillon con su entonces mujer Albertina Carri, y la maternidad de su bebé Furio) al pasado de la infancia como hija en los ochenta, la incertidumbre, la negación, la adolescencia, la búsqueda. Súper autobiográfica, se me hizo un poco pesada la referencia a las amigas con nombre de pila, pero me gustaron mucho los momentos de reflexión, la poesía, el presente continuo como cuando Dillon se despierta en el suelo y entre perras después de una borrachera. Es una gran novela, en fin.

Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote

1.
Para ser un clásico, bastante decepcionante. El personaje de ella es muy efectivo y cautivador, pero más allá de eso el cuento/novela breve que da título al tomo no tiene mucha gracia. El clímax es esperable desde muy temprano, hay una supuesta sorpresa que no funcionó conmigo, así que nada, check. Lo más interesante, aunque un poco indignante, es Truman ocultando su homosexualidad en el supuesto enamoramiento del narrador protagonista por la estrella del cuento Holly W. También hay momentos puntuales muy divertidos como cuando habla de las lesbianas o cuando aparece el personaje brasileño. Y la pasé bien y todo. Seguro qué hay extensos tratados sobre este cuento y me pregunto qué dirán. También quiero ver la peli: todo el cuento parece concebido para ser peli de Hollywood de los '50.

2.
Era racista Truman, no sabía. De hecho ni idea cuál era su postura política. ¿Sería facho? No es imposible.

3.
El tomo se completa con tres cuentos más. Ninguno es oh qué maravilla pero se dejan leer. "La casa de las flores" se llama igual que la serie de Netflix que no vi y se trata de una prostituta en Port au Prince que se enamora de un machirulo (y se queda con él). "Una guitarra de diamantes" se trata de dos presos, uno de 18 y otro de 50, que "eran como unos amantes", "excepto que no unían sus cuerpos ni pensaban en hacerlo, aunque tales cosas no eran desconocidas en la granja": dale, Truman, cobarde. Y hay uno más, que es más lindo, que se llama "Recuerdo navideño" y se trata de dos amigues: un niño de 7 años y una mujer de sesenta y pico con un retraso madurativo o algo así. Ese me gustó, la verdad. Tiene gracia y está escrito muy lindo. Igual nada del otro mundo tampoco. Un libro más que leo de Club Bruguera, eso solo ya me hace feliz.

miércoles, 13 de marzo de 2019

La inocencia, de Marina Yuszczuk

1.
Me enamoré de este libro, un montón. Tendría que haber traído más libros como este a estas vacaciones, me dio todo lo que necesitaba. No lo pude dejar de leer, hubiera querido que fuera mucho más largo. Por qué estoy haciendo todas oraciones divididas por una coma, no sé. 

2.
Marina Y. escribe una novela autobiográfica, habla de su infancia, su juventud, y su vínculo en ese tiempo con "la religión", una secta que mi ignorancia me impide saber si se trata de los Testigos de Jehová, o los Adventistas o de cuál, pero una de esas religiones cristianas protestantes con estrictísimas normas de pertenencia y una fuerte separación entre los propios y los ajenos. Marina escribe de memoria, sin constatar los hechos, porque es ella la que escribe y lo que importa es lo que ella recuerda, o inventa, o quiere contar. El presente de la enunciación aparece y reaparece. En un momento Marina dice: "es espantoso quemar la propia vida en una novela, me está dando muchísima pena, así que a partir de ahora voy a empezar a inventar todo". En otro momento dice: "Estoy cansada de escribir este libro y me falta muchísimo". Adorei.

3.
La novela tiene una libertad formal espectacular, se interrumpe por otros relatos que también son hermosos, que tienen que ver y no a la vez, y que me hicieron acordar al libro de cuentos que leí de Gabriela Bejerman.

4.
También me acordé de César Aira mientras leía, casi traigo una novela de ese sujeto infalible y al final no lo hice, y La inocencia cumplió en mis vacaciones con el rol que hubiera esperado de una novela de Aira. 

5.
Está todo bien con este libro. Léanlo. Es de la editorial rosarina muy bonita Ivan Rosado.

martes, 5 de marzo de 2019

Stoner, de John Williams

1.
Es, efectivamente, como dicen las frases hiperbólicas de periodistas en tapa contratapa portada y solapas, una obra maestra. La novela inventa la biografía de William Stoner, un yanqui que nace a fin del siglo XIX en una granja, y que muere unos años después de la Segunda Guerra Mundial, en un hospital, sin épica. Toda la novela carece de épica, en un sentido buscado: a Stoner no le pasan muchas cosas, más bien le pasan pocas y puntuales, y el experimento de John Williams (el escritor norteamericano con el nombre más genérico del mundo) parece ser lograr la totalidad que siempre buscan los yanquis -la gran novela americana- recortada en un tipo a quien las cosas le pasan por adentro. El resumen es simple: Stoner es el hijo único de una pareja de toscos granjeros -a quienes no puedo evitar imaginarme cómo los del famoso cuadro del gótico estadounidense- que a los 18 migra a la vecina ciudad de Columbia para asistir a la novedosa carrera de agronomía. Nevertheless (nunca menos), algo le ocurre: conoce la literatura. Desde entonces dedica su vida a la literatura, dentro de la universidad. Hace una modesta carrera como profesor, escribe un libro, da clases. En un momento se enamora, se casa, el matrimonio va mal, tiene una hija. Se hace dos amigos, uno muere. Se hace un enemigo en la universidad. Les estoy espoileando todo, pero en realidad no importa. Lo grosso de esta novela droga es que, sin espamentos, cada episodio en la vida anodina de William Stoner se vuelve para los lectores de alto impacto, lleno de suspenso. Eso se logra por dos métodos, me parece, o dos recursos: la empatía total con Stoner, y un manejo magistral -creo que ahí está lo que vuelve a la novela una obra maestra- del ritmo de la narración. Pasan años, pero a veces pasan días y a veces minutos. Debía ser amante de los capos rusos tipo el más capo Fédor Dostóievski este John Williams. También debía ser amante, o envidioso, capaz no le gustaba pero usa recursos parecidos y es de la misma época y país, de mi amigo premio novel capo total este de Las uvas de la ira que no recuerdo ahora como se llama. Y ahora sí recuerdo, se llama John Steinbeck. Bueno, eso. La novela es re droga y es muy linda, el final es genial y no tengo nada más que decir sobre esto.

2.
Ah, sí, una cosa más para contar: esta novela es un rescate, como sucedió con por ejemplo La conspiración de los idiotas, una novela publicada sin éxito en su momento, republicada ahora setenta años después y convertida en un best seller.

lunes, 25 de febrero de 2019

Acontecimiento, de Slavoj Zizek

1.
Me fui de viaje y me llevé un libro muy corto, entonces tuve que tomar prestado el de mi amiga Micaela que para mi gran beneficio es una ñoña y había llevado este bello tomo de Sexto Piso escrito por el gran personaje contemporáneo Slavoj Zizek, de quien nunca había leído una nada y a quién no me hubiera animado en condiciones de elegir. Qué difícil es leer filosofía che.



2.
¿Qué es un acontecimiento? Es algo que "no sólo reconfigura el presente y habilita un futuro impensable sin él, sino que redimensiona y articula el pasado que lo precede para que este pasado pueda abrazarlo, encajarlo, explicarlo". Es el amor. Es la revolución. Zizek recorre en sucesivos capítulos la idea del Acontecimiento desde distintos ángulos: el individual, el cristiano, el budista, el de la filosofía occidental (Platón, Descartes, Hegel), el del psicoanálisis lacaniano, y por supuesto el político. Y para explicar, recurre a ejemplos de la cultura popular, mucho cine (grosso el análisis de Melancolía de Lars von Trier), un poco de historia contemporánea, y hasta el ya olvidado Gangnam Style. Me lo pasé muy bien, and so on and so on.

3.
Un video más porque le amo. Es un docu sobre Zizek que empieza en Buenos Aires, con el tipo en Puán. Tan rarísimo. Chau.




jueves, 21 de febrero de 2019

Notas al pie, de Nacha Wollenweider

1.
Una de las novelas gráficas más comentadas de 2018, el libro de Nacha Wollenweider es un contundente tomo de 212 páginas, con un formato a razón de dos cuadros por carilla, cada uno con una línea a modo de epígrafe (o nota al pie) que excepcionalmente es intervenido por otro formato de a varios cuadros y globos de diálogo por carilla, como en una historieta tradicional. Mi amiga negra chaqueña judía y lesbiana, que entró al mundo de las novelas gráficas desde que vive conmigo, está fascinada con el carácter cinematográfico de las mismas, que sin dudas lo tiene. A ella le gustó mucho este libro, al que se refiere como "el de las lesbianas". En la comparación con el cine, el formato sería el de una película testimonial (y familiar), con una voz en off que comenta imágenes diversas, interrumpido por momentos por escenas con diálogo, las de la pareja de chicas que viajan en tren y analizan las diferencias entre Alemania y Argentina. A mí el libro me gustó pero también me dejó gusto a poco: ideas dispersas, falta de unidad temática. Igual está lindo.


martes, 12 de febrero de 2019

Espuma, de María Luque

1.
Galería Editorial, la mejor editorial del mundo, edita por vez primera a la amiga María Luque y no como historietista sino como... ¿escritora? Yo diría que como escritora. Espuma es, según su descripción, "un libro que no nació como tal: a lo largo de dos años, María llenó tres cuadernos de notas y anécdotas, fragmentos de lo cotidiano que en sus manos se transformaron en un pequeño texto dibujado. También inventó un método intuitivo para agrupar las notas en categorías según las cosas que más le importan: los bares, el espacio, el color, los sueños, las coincidencias". Las notas de Espuma están manuscritas, y acompañadas de un dibujo como vemos aquí abajo. Y la encuadernación es superhermosa, con una suerte de cinta gaffer en el lomo.


2.
Les dejo una cita y me voy:
El maní es una legumbre, no lo puedo creer.

jueves, 7 de febrero de 2019

Positivo: crónicas con VIH, de Pablo Pérez

1.
Vengo muy al día con Pablo Pérez. Además, parece que vengo leyendo un libro suyo por año. Este, que salió en 2018 por la editorial De Parado (la editorial más puto), reúne las columnas que publicó en el Soy de Página/12 (primer suplemento sobre diversidad sexual con salida semanal en un diario de tirada nacional do mundo) entre 2010 y 2013, bajo el título "Soy positivo". Son textos de dos, máximo tres carillas. Los primeros tienen forma de cuentos, y de cuentos erótico además, en los que alguno de los personajes vive con VIH: parejas leather, heteromaracos, muchas pijas and staff. Se ve que al poco tiempo cambió el perfil de la columna, y se vuelve un poco más informativa y médica. Aprendí bocha (bocha) de cosas que no sabía y que seguramente no están suficientemente difundidas. Por ejemplo, ¿sabía usted que existe algo llamado re-transmisión, por lo cual también dos personas con VIH deberían cuidarse para tener sexo entre ellxs? Yo no sabía.

2.
Otra cosa interesante pero de las que me interesan a mí es el factor archivo del libro. Varios de los textos hablan de los riesgos de que el Estado interrumpa la entrega de medicamentos para pacientes con VIH-SIDA, pero son de 2010-2013, es decir de la época de Cristina. Las cosas que alarman a Pablo Pérez y a sus lectorxs en esa época son moco de pavo con respecto a las que pasan hoy en día con el asunto. Macri gato.

lunes, 21 de enero de 2019

Memoria de un niño, de Jorge Amado

1.
Es un librito muy chiquitito de esos de Alianza Cien que se consiguen por dos mangos en las librerías de la calle Corrientes. En este caso, unas páginas bastante magras del bahiano Jorge Amado, ese muchacho nacido en 1912 y muerto en 2001 que supo rozar el boom latinoamericano y del que no había leído libro alguno en los últimos diez años, pero de quien supe leer en mis años mozos Tereza Batista cansada de guerra (que estaba buenísimo aunque no me acuerdo nada) y La muerte y la muerte de Quincas Berro Dagua (que ídem). Este tiene jagunços, caboclos, hacendados, prostitutas, milagros, lo de siempre. También tiene algunas reflexiones de Amado muy en el orden de las ideologías son malas, Chaplin es bueno. Nada más.