1.
No me lo iba a comprar. Casas, quién una vez supo ser para mí el más capo escritor contemporáneo mío, es decir como humano vivo en el Cono Sur, el que para mí mejor escribía de entre los que todavía viajan en subte y van al laverrap y esas cosas, había caído en el descrédito. Desde el escenario de Niceto había caído, al piso. Pero en la liberería de enfrente de Puán lo vendían con descointo porque el librero le había jodido un vértice al ejemplar. El descointo era como de cuarenta pesos así que me lo compré.
2.
Y lo leí en el bondi de vuelta a casa, casi la mitad en el bondi. La otra mitad cagando. No en el bondi: en mi casa.
3.
Y me di cuenta de algo predecible y de algo terrible. Lo predecible es que Casas se haya vuelto (o siempre haya sido) re gorila, medio gorila mogo. El primer texto, el del gordismo, lo leí hace mucho y es uno de los motivos por los que no me compré el libro. El texto es malo, malo y esnob en la onda "los gronchos no saben votar y miran Tinelli". O sea, no sos Vargas Llosa, y no sos la Bety Sarlo, Casas, y no entiendo porque buscaría ese lugar. Los otros dos textos políticos del libro son el de Ricardo Fort y el del matrimonio igualitario. El de Fort está bueno, el del matrimonio es muy lindo, y en ninguno de los dos parece gorila. El de Fort es bastante progresista, en el sentido real del término -no en el recientemente instalado por convención en Argentina-. Y es lo contrario de la onda "los gronchos..." que mencionamos antes. Así que el primer texto no sé, será un golpe de efecto (negativo) o será la ideología que Casas supone que tiene (mientras, sin darse cuenta, destila otra en textos que son menos explícitos).
4.
Lo terrible es que yo le copio las mañas. Él las tiene más y mejor desarrolladas claro está. No me refiero al gorilismo sino a eso de empezar hablando de algo personal o de algo nada que ver y de pronto era para hablar de un libro, o de una película. Por ejemplo, hay un ensayito (sí, bonsai: para mi el libro se debería haber llamado Ensayos bonsai II) que empieza "Oaki era un personaje de la serie Hijitus, de García Ferré". Adivinen de que se trata... ¡Sí, adivinaron! ¡De Tomas Alfredson, el director de cine sueco! (posta). Para ver como le copio las mañanas, vean por ejemplo las reseñas que hice para Libros del Pasaje, por ejemplo la de Fueye.
5.
Casas dice que La parte de Amalfitano de 2666 no se la hubiera bancado por sí sola si el libro hubiera sido editado en cinco partes como pretendía Bolaño. No sé por qué lo dice, pero no estoy de acuerdo.
6.
Mi amigo Mati dice que Casas siempre tiene que hablar mal de alguien para hablar bien de alguien, como cuando habla de Fernando Cabrera bardeando a Jaime Ross. Es verdad, lo hace bastante. No sé si está mal como operación específicamente.
7.
Dicho todo lo dicho, fue una gran compra y una gran lectura. Casas sigue teniendo oficio, eso es innegable, y sus opiniones aunque muchas veces no las comparta siguen siendo interesantes. Y si no, por lo menos vale la pena para poderlo bardear.
lunes, 9 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
El Todo que surca La Nada, de César Aira
1. Siempre que voy a la FLIA y me compró libros de Eloísa me fijo qué me quiero llevar y después completo con lo que haya de Aira y que yo no tenga aún hasta alcanzar el número de la promoción. Porque César Aira no te defrauda. Olé olé olé, olé olé olé olá.
2. Este es un cuentito, igual. Sólo tiene 23 páginas. La tapa está re linda. El título también. Y eso es todo lo que tengo que decir sobre eso.
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César Aira,
Eloísa Cartonera
sábado, 24 de marzo de 2012
La II Guerra Mundial en cómic, de Mark Bryant
1. Cuyo título original es World War II in Cartoons y que en español se debería haber llamado La II Guerra Mundial en viñetas, por ejemplo, y no en cómic porque uno qué piensa ¿eh? ¿qué piensan que es? Una historieta, ¿no? Onda Maus. Bueno, nada que ver.
2. Este libro es un libro de historia, específicamente sobre los años de la WW2, específicamente sobre los acontecimientos bélicos y de política internacional de la guerra, que cuenta toda la historia a través de los chistes y otros recursos gráficos aparecidos en diarios y revistas de la época y principalmente de los países implicados. En resumen. Y está buenísimo. Sobre todo para mí que me gustan muchos este tipo de cosas.
3. Está dividido en capítulos y cada uno es un año de la guerra, y recorre los eventos principales de cada etapa cronológicamente mostrando cómo lo retrataron y casi siempre parodiaron diferentes ilustradores y humoristas de diferentes países y de los dos bandos. Además de los propios chistes en sus versiones originales, los epígrafes explican el contexto, analizan los propios dibujos y hasta dan información biográfica de los distintos autores. Es un laburo muy bien hecho. Hay chistes de diarios pero también tapas de revistas, afiches y algunas cosas más (dibujos de prisioneros que nunca fueron publicados, por ejemplo, o captures de dibujos animados). En la tapa hay un Hitler amarillo y violeta con los ojos como esvásticas y en la contratapa un personaje de historieta (el oficial piloto Prune) que usaban los yanquis en sus cursos de instrucción para nuevos pilotos de la Fuerza Aérea.
4. Si bien es discutible el recorte, como siempre frente a todo historiador, (en este caso la bomba atómica tiene un tratamiento muy acotado, una carilla sola), el libro está muy bien. Muy bien diez. Comprenmeló que yo lo leí prestado y lo quiero tener.
5. Los afiches son impresionantes. Resulta que en esa época de blanco y negro (el cine, los diarios y casi todas las revistas), los afiches o carteles eran una forma corriente de propaganda en color. Miren algunos que aparecen en el libro. El primero es un cartel italiano de un tal Gino Boccasile, año 1942: el negro representa a los yanquis bárbaros que saquean el arte italiano.

Los dos que siguen son del grupo soviético Kukryniksi. El primero es de cuando Hitler invade la URSS, rompiendo un tratado que había de no agresión (el pacto Ribbentrop-Mólotov). Lo que el duende Hitler de la imagen rompe es ese tratado. El cartel dice "Haremos pedazos y borraremos al enemigo sin piedad" y es de 1941. El segundo es de 1942 y dice "Los Tres Grandes apretarán el nudo del enemigo".


Y acá otros tres del fascista Gino Boccasile que no están en el libro pero encontré ahora. Son muy impresionantes. Un judío yanqui malvado y comunista, el imperio fascista bajando el pulgar a Londres y un cartel de reclutamiento para la artillería antiaérea. Nótese el avión yanqui cayendo en picada de fondo.


2. Este libro es un libro de historia, específicamente sobre los años de la WW2, específicamente sobre los acontecimientos bélicos y de política internacional de la guerra, que cuenta toda la historia a través de los chistes y otros recursos gráficos aparecidos en diarios y revistas de la época y principalmente de los países implicados. En resumen. Y está buenísimo. Sobre todo para mí que me gustan muchos este tipo de cosas.
3. Está dividido en capítulos y cada uno es un año de la guerra, y recorre los eventos principales de cada etapa cronológicamente mostrando cómo lo retrataron y casi siempre parodiaron diferentes ilustradores y humoristas de diferentes países y de los dos bandos. Además de los propios chistes en sus versiones originales, los epígrafes explican el contexto, analizan los propios dibujos y hasta dan información biográfica de los distintos autores. Es un laburo muy bien hecho. Hay chistes de diarios pero también tapas de revistas, afiches y algunas cosas más (dibujos de prisioneros que nunca fueron publicados, por ejemplo, o captures de dibujos animados). En la tapa hay un Hitler amarillo y violeta con los ojos como esvásticas y en la contratapa un personaje de historieta (el oficial piloto Prune) que usaban los yanquis en sus cursos de instrucción para nuevos pilotos de la Fuerza Aérea.
4. Si bien es discutible el recorte, como siempre frente a todo historiador, (en este caso la bomba atómica tiene un tratamiento muy acotado, una carilla sola), el libro está muy bien. Muy bien diez. Comprenmeló que yo lo leí prestado y lo quiero tener.
5. Los afiches son impresionantes. Resulta que en esa época de blanco y negro (el cine, los diarios y casi todas las revistas), los afiches o carteles eran una forma corriente de propaganda en color. Miren algunos que aparecen en el libro. El primero es un cartel italiano de un tal Gino Boccasile, año 1942: el negro representa a los yanquis bárbaros que saquean el arte italiano.

Los dos que siguen son del grupo soviético Kukryniksi. El primero es de cuando Hitler invade la URSS, rompiendo un tratado que había de no agresión (el pacto Ribbentrop-Mólotov). Lo que el duende Hitler de la imagen rompe es ese tratado. El cartel dice "Haremos pedazos y borraremos al enemigo sin piedad" y es de 1941. El segundo es de 1942 y dice "Los Tres Grandes apretarán el nudo del enemigo".


Y acá otros tres del fascista Gino Boccasile que no están en el libro pero encontré ahora. Son muy impresionantes. Un judío yanqui malvado y comunista, el imperio fascista bajando el pulgar a Londres y un cartel de reclutamiento para la artillería antiaérea. Nótese el avión yanqui cayendo en picada de fondo.


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libro para cuando uno hace caca,
Mark Bryant
jueves, 15 de marzo de 2012
Eva Perón, de Copi
1.
Una vez lo miré con deseo en la Feria del Libro. No sabía quién era Copi pero sonaba prometedor. Después leí La guerra de las mariquitas y escribí esta reseña genial.
2.
ACÁ COPIO LO QUE DICE EN EL LIBRO SOBRE EL ESTRENO DE EVA PERÓN.
3.
Me gustó mucho. Lo leí en un rato. La edición de Adriana Hidalgo tiene una letra enorme. Es genial que el personaje de Perón casi no hable; mucho mejor hubiera sido que no hablara nunca de todos modos. ¡Ah! es una obra de teatro. Y fue escrita en francés originariamente. Los personajes son: Eva Perón, la madre, la enfermera, Perón y un tipo o un transexual (me imagino que un transexual, aunque nada en el texto lo denote) que se llama Ibiza. La situación: todos ellos están encerrados en la casa de Perón, esperando que Eva se muera, mientras afuera se agolpa el pueblo peronista. Ibiza parece ser el verdadero poder detrás del poder, de una manera bizarra y muy copiana, a juzgar por el único otro libro de Copi que leí.
4.
Toda la pieza es extremadamente antiperonista, ultragorila diríase, con Perón y Evita en los roles de dictadores inescrupulosos y egomaníacos que les endilgó la Fusiladora. Todo muy coherente con el trasfondo de la vida de Copi y su familia que en la vida real se exilió del país durante el gobierno de Perón. Sin embargo, el grado de bizarro que tiene la obra le quita buena parte de su peso como crítica política real. Máxime cuando en un momento Evita pregunta si el que la va a embalsamar es el mismo que embalsamó a Stalin: en el mundo real Stalin murió varios meses después que esa mujer. Obvio que no importa, esto es literatura, digo nomás.
5.
Si en la puesta que se hizo de Eva Perón en 1970 el final fue como está escrito, debe haber sido impresionante.
Una vez lo miré con deseo en la Feria del Libro. No sabía quién era Copi pero sonaba prometedor. Después leí La guerra de las mariquitas y escribí esta reseña genial.
2.
ACÁ COPIO LO QUE DICE EN EL LIBRO SOBRE EL ESTRENO DE EVA PERÓN.
1970: El 2 de marzo se estrena Eva Perón en el teatro de l'Épée de Bois, con el Grupo TSE, puesta en escena de Alfredo Arias, escenografía de Roberto Plate, vestuario de Juan Stoppani y las actuaciones de Facundo Bo, Marucha Bo, Philippe Bruneau, Jean-Claude Drouot y Michèle Moreti. Los críticos armaron un escándalo, en particular el del diario Le Figaro que la llamó "pesadilla carnavalesca" y "mascarada macabra". La piesa tiene un enorme éxito y sufre un atentado terrorista durante una representación. No hay heridos pero el teatro queda muy dañado. La obra sigue en cartel aunque con custodia policial. Desde entonces, Copi tuvo prohibida su entrada a la Argentina hasta 1984.
3.
Me gustó mucho. Lo leí en un rato. La edición de Adriana Hidalgo tiene una letra enorme. Es genial que el personaje de Perón casi no hable; mucho mejor hubiera sido que no hablara nunca de todos modos. ¡Ah! es una obra de teatro. Y fue escrita en francés originariamente. Los personajes son: Eva Perón, la madre, la enfermera, Perón y un tipo o un transexual (me imagino que un transexual, aunque nada en el texto lo denote) que se llama Ibiza. La situación: todos ellos están encerrados en la casa de Perón, esperando que Eva se muera, mientras afuera se agolpa el pueblo peronista. Ibiza parece ser el verdadero poder detrás del poder, de una manera bizarra y muy copiana, a juzgar por el único otro libro de Copi que leí.
4.
Toda la pieza es extremadamente antiperonista, ultragorila diríase, con Perón y Evita en los roles de dictadores inescrupulosos y egomaníacos que les endilgó la Fusiladora. Todo muy coherente con el trasfondo de la vida de Copi y su familia que en la vida real se exilió del país durante el gobierno de Perón. Sin embargo, el grado de bizarro que tiene la obra le quita buena parte de su peso como crítica política real. Máxime cuando en un momento Evita pregunta si el que la va a embalsamar es el mismo que embalsamó a Stalin: en el mundo real Stalin murió varios meses después que esa mujer. Obvio que no importa, esto es literatura, digo nomás.
5.
Si en la puesta que se hizo de Eva Perón en 1970 el final fue como está escrito, debe haber sido impresionante.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Fueye, de Jorge González
1.
Hitchcock le cuenta a François Trouffaut en El cine según Hitchcock (Alianza, varias ediciones) que para él sus películas ya estaban terminadas en la etapa del storyboard. Que lo que venía después lo aburría sobremanera, porque los storys de sus películas eran tan minuciosos y completos que todo lo que tenía que hacer era seguirlos al pie de la letra. En ese sentido, si alguien decidiera hacer de Fueye una película, y tomara la historieta tal cual es como su storyboard, flor de película tendría entre manos. Alcanza con imaginarse las primeras tres viñetas del libro como si fueran los primeros tres planos de esa superproducción: abrumadores. Si ya son abrumadores en el libro… Podés tenerlo en tu regazo y estar mirando para abajo, pero el tercer cuadro a doble página se siente igual que si uno estuviera sentado en la primera fila del cine Gaumont, mirando para arriba… Pensándolo bien, eso se llama empatía: los que miran para arriba son los personajes de esas viñetas, italianos en un puerto en 1916 tratando de abarcar con los ojos el transatlántico en el que se van a pasar los próximos tres meses de sus vidas.
2.
Me pasó que tuve Fueye sin abrir, casi sin ojear siquiera durante varios días. Salió de la librería y llegó a mi escritorio y se quedó quieto ahí, esperando su momento. Yo no tenía referencias previas ni del libro ni del autor, aunque sí de la editorial (La Editorial Común, que como se habrán enterado por diversos medios, es un emprendimiento relativamente reciente de Ricardo Liniers Siri y Angie Erhart del Campo para editar en el país novelas gráficas de autores que a ellos les gustan) y también sabía lo del premio (Internacional de Novela Gráfica Fnac-Sins entido) pero eso tampoco me decía mucho. Cuando finalmente me decidí y me senté a leer Fueye, a mí alrededor bien puede que hayan pasado al galope una horda de hunos vociferantes sin que yo me haya enterado. Esas abrumadoras tres primeras viñetas (sí, insisto con ellas) son el señuelo perfecto para todo lo que viene después. Cuando logré cerrar el libro para volver a mis obligaciones 1916 había quedado atrás y ya era 1968 en Buenos Aires, en la página 100. El olor a tinta debe haber colaborado en la hipnosis. (Aquellos que disfrutan del olor a libro nuevo, preparensé).
3.
Voy a prescindir de adelantos sinópticos, es mejor si lo descubren por ustedes mismos. Sólo doy algunas nociones para aquellos que no pueden sin ellas: es una historia con inmigrantes, malevos, anarquistas, bandoneones, corrupción, orgías, infancia, travestis, cárceles, oficinas, amores desgraciados… que transcurre en las décadas del ’10, del ’30, del ’60… Y también es otra historia, una contemporánea, aunque también porteña, también con inmigrantes y también con bandoneones.
4.
Hablando de bandoneones, esto: así como en el bandoneón se oye a la vez lo que se toca y cómo se lo toca (cuando suenan a la vez las notas y el claqueteo de la botonera), en Fueye González nos muestra lo que dibuja y cómo lo dibuja: las diferentes etapas del dibujo se superponen sin taparse entre sí, agregando sentido en la presencia simultánea. Y hablando de bandoneones, también esto: el disco Fueye, del bandoneonísta Marcelo Mercadante (más doppelgänger que banda sonora del libro). Se lo puede bajar de la página web del músico, bajo licencia creative commons. Les recomiendo perentoriamente que no se pierdan ninguno de los dos.
5.
Esta reseña la hice para y fue publicada primero en la página de Libros del Pasaje.
Hitchcock le cuenta a François Trouffaut en El cine según Hitchcock (Alianza, varias ediciones) que para él sus películas ya estaban terminadas en la etapa del storyboard. Que lo que venía después lo aburría sobremanera, porque los storys de sus películas eran tan minuciosos y completos que todo lo que tenía que hacer era seguirlos al pie de la letra. En ese sentido, si alguien decidiera hacer de Fueye una película, y tomara la historieta tal cual es como su storyboard, flor de película tendría entre manos. Alcanza con imaginarse las primeras tres viñetas del libro como si fueran los primeros tres planos de esa superproducción: abrumadores. Si ya son abrumadores en el libro… Podés tenerlo en tu regazo y estar mirando para abajo, pero el tercer cuadro a doble página se siente igual que si uno estuviera sentado en la primera fila del cine Gaumont, mirando para arriba… Pensándolo bien, eso se llama empatía: los que miran para arriba son los personajes de esas viñetas, italianos en un puerto en 1916 tratando de abarcar con los ojos el transatlántico en el que se van a pasar los próximos tres meses de sus vidas.
2.
Me pasó que tuve Fueye sin abrir, casi sin ojear siquiera durante varios días. Salió de la librería y llegó a mi escritorio y se quedó quieto ahí, esperando su momento. Yo no tenía referencias previas ni del libro ni del autor, aunque sí de la editorial (La Editorial Común, que como se habrán enterado por diversos medios, es un emprendimiento relativamente reciente de Ricardo Liniers Siri y Angie Erhart del Campo para editar en el país novelas gráficas de autores que a ellos les gustan) y también sabía lo del premio (Internacional de Novela Gráfica Fnac-Sins entido) pero eso tampoco me decía mucho. Cuando finalmente me decidí y me senté a leer Fueye, a mí alrededor bien puede que hayan pasado al galope una horda de hunos vociferantes sin que yo me haya enterado. Esas abrumadoras tres primeras viñetas (sí, insisto con ellas) son el señuelo perfecto para todo lo que viene después. Cuando logré cerrar el libro para volver a mis obligaciones 1916 había quedado atrás y ya era 1968 en Buenos Aires, en la página 100. El olor a tinta debe haber colaborado en la hipnosis. (Aquellos que disfrutan del olor a libro nuevo, preparensé).
3.
Voy a prescindir de adelantos sinópticos, es mejor si lo descubren por ustedes mismos. Sólo doy algunas nociones para aquellos que no pueden sin ellas: es una historia con inmigrantes, malevos, anarquistas, bandoneones, corrupción, orgías, infancia, travestis, cárceles, oficinas, amores desgraciados… que transcurre en las décadas del ’10, del ’30, del ’60… Y también es otra historia, una contemporánea, aunque también porteña, también con inmigrantes y también con bandoneones.
4.
Hablando de bandoneones, esto: así como en el bandoneón se oye a la vez lo que se toca y cómo se lo toca (cuando suenan a la vez las notas y el claqueteo de la botonera), en Fueye González nos muestra lo que dibuja y cómo lo dibuja: las diferentes etapas del dibujo se superponen sin taparse entre sí, agregando sentido en la presencia simultánea. Y hablando de bandoneones, también esto: el disco Fueye, del bandoneonísta Marcelo Mercadante (más doppelgänger que banda sonora del libro). Se lo puede bajar de la página web del músico, bajo licencia creative commons. Les recomiendo perentoriamente que no se pierdan ninguno de los dos.
5.
Esta reseña la hice para y fue publicada primero en la página de Libros del Pasaje.
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Jorge González,
Libros del Pasaje
domingo, 11 de marzo de 2012
La soledad del lector, de David Markson
1.
Al principio pensás que lo que tenés entre manos es algo así como una versión más culta de la Enciclopedia de datos inútiles de Homero Alsina Thevenet. Que Picasso esto, que Emily Dickinson aquello, que Camille Claudel pasó los últimos treinta años de su vida en un manicomio. También pensás que cada vez que el autor pone “el Lector” se refiere a vos, el lector. Pero no: en ambas cosas estás equivocado. El libro que estás leyendo es una novela, aunque compuesta de “referencias y alusiones intelectuales, y “sin casi nada de novela”. Y “el Lector” no sos vos: es el autor. Ya nos lo había advertido el epígrafe de Borges: “Ante todo me considero lector”.
2.
Y cuando te das cuenta de esas dos cosas, te surge un nuevo pensamiento: “estoy ante una novela difícil, sesuda, tengo que pensar, tengo que prestar atención”. (“Tengo un relato. Pero tendrás que esforzarte para encontrarlo”, nos azuza el escritor, el Lector). Te volviste a equivocar: nada más alejado de la realidad. La soledad del lector de David Markson no sólo no es un libro “difícil” sino que es uno de esos libros que se lee como viene, sin esfuerzo, en cualquier circunstancia, sin poder parar y que de pronto se terminó. “Hipnótico”, lo llama Kurt Vonnegut en la contratapa.
4.
David Markson nació en 1927 en Nueva York y murió ahora, en 2010. En la década del cincuenta supo ser amigo de la pomada (Kerouac, Dylan Thomas) y hasta se carteó profusamente con Malcom Lowry, mientras escribía por encargo westerns y novelas policiales (Epitaph for a Tramp [1959], Epitaph for a Dead Beat [1961] y The Ballad of Dingus Magee [1965]). La fama le llega tarde, en 1988, con la publicación de su novela Wittgenstein’s Mistress. La soledad del lector [Reader’s Block] es de 1996, y da inicio a la serie que se completa con This Is Not a Novel [2001], Vanishing Point [2004] y The Last Novel [2007] que efectivamente es su última novela.
5.
Anecdotario de la historia del arte universal, lista de antisemitas, de suicidas y de obsesos y a la vez novela sorprendente, La soledad del lector es además una muy buena puerta de entrada a la obra de este escritor que según David Foster Wallace representa “el punto más alto que podemos encontrar en la ficción experimental de los Estados Unidos”.
6.
Esta reseña la escribí para el blog de Libros del Pasaje y también salió en el blog de la editorial La Bestia Equilátera. Quiero agregarle que: a) es re judío. Después de casi cada referencia holocáustica viene una onda koolot valeivaa. b) Aparecen mencionados sólo dos personajes de nacionalidad argentina y uno es Borges. Nunca se me hubiera ocurrido que el otro fuera a ser el que es. c) Aparece citado el comienzo de Pedro Páramo. d) El libro es re ñoño, mal. O sea, bien, re bien. Pero sólo se puede disfrutar con un espíritu ñoño.
Al principio pensás que lo que tenés entre manos es algo así como una versión más culta de la Enciclopedia de datos inútiles de Homero Alsina Thevenet. Que Picasso esto, que Emily Dickinson aquello, que Camille Claudel pasó los últimos treinta años de su vida en un manicomio. También pensás que cada vez que el autor pone “el Lector” se refiere a vos, el lector. Pero no: en ambas cosas estás equivocado. El libro que estás leyendo es una novela, aunque compuesta de “referencias y alusiones intelectuales, y “sin casi nada de novela”. Y “el Lector” no sos vos: es el autor. Ya nos lo había advertido el epígrafe de Borges: “Ante todo me considero lector”.
2.
Y cuando te das cuenta de esas dos cosas, te surge un nuevo pensamiento: “estoy ante una novela difícil, sesuda, tengo que pensar, tengo que prestar atención”. (“Tengo un relato. Pero tendrás que esforzarte para encontrarlo”, nos azuza el escritor, el Lector). Te volviste a equivocar: nada más alejado de la realidad. La soledad del lector de David Markson no sólo no es un libro “difícil” sino que es uno de esos libros que se lee como viene, sin esfuerzo, en cualquier circunstancia, sin poder parar y que de pronto se terminó. “Hipnótico”, lo llama Kurt Vonnegut en la contratapa.
4.
David Markson nació en 1927 en Nueva York y murió ahora, en 2010. En la década del cincuenta supo ser amigo de la pomada (Kerouac, Dylan Thomas) y hasta se carteó profusamente con Malcom Lowry, mientras escribía por encargo westerns y novelas policiales (Epitaph for a Tramp [1959], Epitaph for a Dead Beat [1961] y The Ballad of Dingus Magee [1965]). La fama le llega tarde, en 1988, con la publicación de su novela Wittgenstein’s Mistress. La soledad del lector [Reader’s Block] es de 1996, y da inicio a la serie que se completa con This Is Not a Novel [2001], Vanishing Point [2004] y The Last Novel [2007] que efectivamente es su última novela.
5.
Anecdotario de la historia del arte universal, lista de antisemitas, de suicidas y de obsesos y a la vez novela sorprendente, La soledad del lector es además una muy buena puerta de entrada a la obra de este escritor que según David Foster Wallace representa “el punto más alto que podemos encontrar en la ficción experimental de los Estados Unidos”.
6.
Esta reseña la escribí para el blog de Libros del Pasaje y también salió en el blog de la editorial La Bestia Equilátera. Quiero agregarle que: a) es re judío. Después de casi cada referencia holocáustica viene una onda koolot valeivaa. b) Aparecen mencionados sólo dos personajes de nacionalidad argentina y uno es Borges. Nunca se me hubiera ocurrido que el otro fuera a ser el que es. c) Aparece citado el comienzo de Pedro Páramo. d) El libro es re ñoño, mal. O sea, bien, re bien. Pero sólo se puede disfrutar con un espíritu ñoño.
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martes, 6 de marzo de 2012
Un hombre sin cabeza, de Etgar Keret
1.
2.
Etgar Keret, para quienes todavía no lo conocen, es EL escritor israelí vivo y todavía joven más capo por lejos. Nació en Israel en el '67 y sacó su primer libro en el '92. Escribe más que nada cuentos cortos (que podrían ser amigos, sin salvar tanto las distancias, de los de Un tal Lucas de Cortázar y La máquina de pensar en Gladys de Levrero), aunque también guiones de televisión, cine y cómics. Tiene una novela breve, Pizzería Kamikaze, que quiero leer. Y además hace pocos años estrenó una película, Meduzot [2007] (sí, es el hebreo para medusas), junto con su mujer Shira Geffen, que no es su ópera prima pero sí la primera en salir de Israel, en llegar hasta acá y en ganar la Camera D'or del Festival de Cannes.
3.
Vaya uno a saber por qué, la edición de la obra de Keret fuera de Israel es un quilombo: para cada nuevo idioma han hecho compilaciones diferentes de los cuentos que están en sus libros originales en hebreo. En castellano, ese sería el caso de La chica sobre la nevera (Siruela, 188 p.), que tiene cuentos de Gaaguei LeKissinger [1994] pero también de otros libros publicados con posterioridad. Un hombre sin cabeza, sin embargo, es la excepción a la regla, o el comienzo de una nueva era de ediciones bien cuidadas. Es la edición en español, íntegra, de Anihu (Aní-hú), a la que en vez de dejarle su título traducido ("Yosoyel", por lejos el más extenso) le pusieron el nombre de otro cuento que también está en el libro y que también está muy bien.
4.
Si intentemos una clasificación posible de la literatura de Keret, que se aplique a los cuentos de Un hombre sin cabeza, nos sale así:
a) Cuentos con chicos que se enfrentan al mundo adulto con sus armas de niño y que por lo general resultan extrañamente victoriosos. ("A Tuvia le pegan un tiro", "Satisfacción", "Ojos brillantes", el del título).
b) Cuentos con una buena cuota de fantástico en la onda de los cuentos fantásticos de Bukowski. ("El gordito", "Tu hombre", "La botella").
c) Cuentos donde se muestra -mejor que en ningún otro autor, desde la perspectiva de este reseñista- cómo es vivir en un país como Israel que está en conflicto permanente, casi por definición, diríamos. ("Los pechos de una chica de dieciocho" es el ejemplo perfecto y uno de los mejores relatos del libro. Otro ejemplo, "Rabin ha muerto", al que quizás le falta una nota al pie que explique el título a los menos informados sobre política israelí).
d) Cuentos absurdos. (Como el del tipo en el avión al que la nena del asiento de al lado le insiste para que se encuentre con la azafata en el baño, mientras puede que la propia nena sea en realidad un enano que además hace de camello. Y no les conté nada).
e) Cuentos inclasificables. (Como "Halibut", que en castellano sería "Mero" y que es mi favorito del libro)
5.
La edición es re linda y te da ganas de acariciarla.
Supongamos que yo ahora estoy muerto, o que abro una lavandería de autoservicio, la primera de Israel.Así empieza el cuento “Suciedad”, el noveno de los treinta y cuatro cuentos cortos y muy cortos que componen Un hombre sin cabeza. Es el mismo que yo traduje como "Mugre", cuando leí un libro con casi los mismos cuentos que tiene éste pero en inglés. Mi traducción me gusta más porque la hice yo. Igual debe estar mejor la de "Suciedad", porque la mía es del inglés y no del hebreo. Es notable como casi ninguna frase estaba traducida idéntica en las dos versiones.
2.
Etgar Keret, para quienes todavía no lo conocen, es EL escritor israelí vivo y todavía joven más capo por lejos. Nació en Israel en el '67 y sacó su primer libro en el '92. Escribe más que nada cuentos cortos (que podrían ser amigos, sin salvar tanto las distancias, de los de Un tal Lucas de Cortázar y La máquina de pensar en Gladys de Levrero), aunque también guiones de televisión, cine y cómics. Tiene una novela breve, Pizzería Kamikaze, que quiero leer. Y además hace pocos años estrenó una película, Meduzot [2007] (sí, es el hebreo para medusas), junto con su mujer Shira Geffen, que no es su ópera prima pero sí la primera en salir de Israel, en llegar hasta acá y en ganar la Camera D'or del Festival de Cannes.
3.
Vaya uno a saber por qué, la edición de la obra de Keret fuera de Israel es un quilombo: para cada nuevo idioma han hecho compilaciones diferentes de los cuentos que están en sus libros originales en hebreo. En castellano, ese sería el caso de La chica sobre la nevera (Siruela, 188 p.), que tiene cuentos de Gaaguei LeKissinger [1994] pero también de otros libros publicados con posterioridad. Un hombre sin cabeza, sin embargo, es la excepción a la regla, o el comienzo de una nueva era de ediciones bien cuidadas. Es la edición en español, íntegra, de Anihu (Aní-hú), a la que en vez de dejarle su título traducido ("Yosoyel", por lejos el más extenso) le pusieron el nombre de otro cuento que también está en el libro y que también está muy bien.
4.
Si intentemos una clasificación posible de la literatura de Keret, que se aplique a los cuentos de Un hombre sin cabeza, nos sale así:
a) Cuentos con chicos que se enfrentan al mundo adulto con sus armas de niño y que por lo general resultan extrañamente victoriosos. ("A Tuvia le pegan un tiro", "Satisfacción", "Ojos brillantes", el del título).
b) Cuentos con una buena cuota de fantástico en la onda de los cuentos fantásticos de Bukowski. ("El gordito", "Tu hombre", "La botella").
c) Cuentos donde se muestra -mejor que en ningún otro autor, desde la perspectiva de este reseñista- cómo es vivir en un país como Israel que está en conflicto permanente, casi por definición, diríamos. ("Los pechos de una chica de dieciocho" es el ejemplo perfecto y uno de los mejores relatos del libro. Otro ejemplo, "Rabin ha muerto", al que quizás le falta una nota al pie que explique el título a los menos informados sobre política israelí).
d) Cuentos absurdos. (Como el del tipo en el avión al que la nena del asiento de al lado le insiste para que se encuentre con la azafata en el baño, mientras puede que la propia nena sea en realidad un enano que además hace de camello. Y no les conté nada).
e) Cuentos inclasificables. (Como "Halibut", que en castellano sería "Mero" y que es mi favorito del libro)
5.
La edición es re linda y te da ganas de acariciarla.
6.
Esta es una versión de la reseña que escribí para el blog de Libros del Pasaje. http://www.librosdelpasaje.com.ar/2012/03/un-hombre-sin-cabeza.html
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Etgar Keret,
libro para cuando uno hace caca,
Libros del Pasaje
lunes, 20 de febrero de 2012
Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter Stockton Thompson
1. "Me sentía como una monstruosa reencarnación de Horatio Alger", dice al final del libro. Recién ahora me fijo quién es Horatio Alger, al que Thompson menciona todo el tiempo (las cosas son "muy Horatio Alger") y resulta que ya en otra ocasión lo había buscado. Alger es el escritor que en el siglo XIX se encargó de instalar en los americanos la idea de que un pobre con esfuerzo y trabajo duro puede llegar a ser un hombre feliz de clase media. El llamado mito de Horatio Alger es la versión decimonónica del Sueño Americano.
2. Miedo y asco en Las Vegas no es sólamente un libro sobre drogas: es más bien un libro sobre (contra) el Sueño Americano, con drogas. Eso sí: las drogas tapan el tema principal casi todo el tiempo. Quizás si lo leés en inglés, o si sos yanqui, o si le prestás mucha atención, no te pase lo que a mí, pero si bien noté que había cierta profundidad no pude ni intenté evitar leer la novela como una serie de anécdotas drogonas superficiales en tono de parodia. Probablemente tendría que haber leído a Hunter Thompson en la época en que era joven y leía a Kerouac y a Burroughs, me hubiera gustado mucho más. El tema de los flashes en los libros ya no me resulta atractivo.
3. Otro motivo por el que quizás no lo haya pasado tan bien es que, hasta bien avanzada la lectura, la película es igual al libro. Eso nos hablará muy bien del capo de Terry Gilliam, que pudo adaptar así de fielmente un texto así de difícil, pero bueno, cuando la lees ya sabés todo lo que va a pasar.
4. Una parte está mejor en la película que en el libro: la de Lucy, la loca que pinta a Barbara Streisand. Acá es una parte más, quizás un poquito más densa. En la película me la acuerdo angustiante y desagradable: es decir mucho más potente.
5. Thompson dedica el libro a Bob Dylan por esta canción:
2. Miedo y asco en Las Vegas no es sólamente un libro sobre drogas: es más bien un libro sobre (contra) el Sueño Americano, con drogas. Eso sí: las drogas tapan el tema principal casi todo el tiempo. Quizás si lo leés en inglés, o si sos yanqui, o si le prestás mucha atención, no te pase lo que a mí, pero si bien noté que había cierta profundidad no pude ni intenté evitar leer la novela como una serie de anécdotas drogonas superficiales en tono de parodia. Probablemente tendría que haber leído a Hunter Thompson en la época en que era joven y leía a Kerouac y a Burroughs, me hubiera gustado mucho más. El tema de los flashes en los libros ya no me resulta atractivo.
3. Otro motivo por el que quizás no lo haya pasado tan bien es que, hasta bien avanzada la lectura, la película es igual al libro. Eso nos hablará muy bien del capo de Terry Gilliam, que pudo adaptar así de fielmente un texto así de difícil, pero bueno, cuando la lees ya sabés todo lo que va a pasar.
4. Una parte está mejor en la película que en el libro: la de Lucy, la loca que pinta a Barbara Streisand. Acá es una parte más, quizás un poquito más densa. En la película me la acuerdo angustiante y desagradable: es decir mucho más potente.
5. Thompson dedica el libro a Bob Dylan por esta canción:
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Hunter S. Thompson
domingo, 12 de febrero de 2012
Trabajo y cultura afro en la Argentina, de la Subsecretaría de Relaciones Laborales
1. Un día del año pasado el ministro Carlos Tomada se dio cuenta de que decir "trabajo en negro" quedaba mal, y el término se cambió al de trabajo informal o ilegal en los documentos oficiales. Pero además de eso, Tomada decidió promover la organización de una jornada de debate, con académicos y miembros de organizaciones afroargentinas. La jornada estuvo a cargo del Subsecretario de Relaciones Laborales Álvaro Ruiz, y del amigo de todos los estudiantes de Puán, el Doctor Don Huguito 678 Trinchero. Y sí, la jornada se hizo en Puán. Después, Álvaro Ruiz editó parte de la jornada en forma de libro, y yo la leí en un avión por esto de que por motivos ocupacionales tengo que informarme sobre los afros. Las estrellas del índice son probablemente los ministros Tomada, que abre, y Alberto Sileoni, que cierra. Pero además figuran, para alegría de los puanners que leemos este libro por motivos ocupacionales, el amigo Trinchero y la Mgt Marisa Pineau (siempre es un incentivo, cuando nos enfrentamos a una lectura que en principio parece tan árida, encontrar un personaje conocido en el índice, aunque sea UN motivo de semicuriosidad). Contra todo pronóstico, la lectura fue amena, rápida y por momentos divertida.
2. Carlos Tomada es un buen orador, yo lo vi una vez hablando frente a pibes de secundaria acerca del 2001 y a pesar de que enfrentaba un público mayoritariamente hijo de gorilas, logró cautivarlos. Acá habla de lo que decíamos en el punto 1: resulta que la expresión "trabajo en negro" se usa sólo en Argentina: ni en Uruguay existe. Tomada también dice que en la Argentina la idea de libertad "pretendió ser sustituida por la palabra libertad, hermosa palabra también (...) pero todos sabemos que si no hay igualdad en una sociedad, la libertad no es efectiva".
3. A Hugo Trinchero sólo lo vi en la tele, y eso que es el decano de Filosofía y Letras. Dicen que se parece a Mr. Sheffield. En el libro su elocución dura carilla y media. Hace una crítica a La Nación, una chupada de medias al gobierno y no mucho más. Citemos: "Esta es una Facultad de puertas abiertas, una Facultad que quiere colocarse en sintonía con el proyecto nacional y popular..."
4. La primera mesa de la jornada se llama "Del trabajo esclavo al reconocimiento de la ley". Hablan algunos afroargentinos, miembros de la Asociación Misibamba de Merlo, y algunos académicos. Los de Misibamba hacen más que nada un recuento de anécdotas y la justa reivindicación de su existencia. Porque no estamos diciendo lo más importante, y es que la jornada implica una visibilización oficial de los que oficialmente siempre habían sido invisibilizados. Los remito a la reseña de Buenos Aires Negra. Después pasa algo muy gracioso que es que habla la "Mgt en Ciencias Sociales" Liliana Crespi, agradece a Marisa Pineau el que le haya dado el lugar para participar, y se hace un choclo. Confunde trabajo en negro, trabajo informal, trabajo ilegal y trabajo esclavo, cláramente no entiende la diferencia entre el actual trabajo en negro y el actual trabajo forzado o esclavo -por lo menos en el rato que dura su exposición- y bueno, debe haber sido bárbaro estar ahí. Da un poco de pena, debe haber quedado mal. Y al final un tipo Enrique Manson, historiador y kirchnerista por lo que veo en una gugleada, aguijonea al público con lo de que la esclavitud en la Argentina no fue tan grave (pero sin terminar de decirlo).
5. Este panel debe haber estado interesante. "Invisibilización de los negros y construcción histórico social de una Argentina blanca y europea en el siglo XX". Lamentablemente, los editores no desgrabaron las preguntas del público y la parte de los debates. La primera expositora se llama Karina Bidaseca (doctora), claramente feminista, y es la primera del libro en empezar a vomitar apellidos de teóricos. Aníbal Quijano, Wallerstein, Zizek, Bhabha, Fanon, Césaire, Sartre, obviamente Said y sigue. En dos carillas eh. Y después, cuenta las conclusiones de una encuesta: única parte que me gustó y que aporta.
6. Le sigue un señor Lic. Norberto Pablo Cirio, de la Asociación Misibamba. De pronto, después de leer 47 páginas, leo algo inteligente, es decir, un poco más elaborado. "Si contratar fuerza de trabajo o vender mercancía 'en negro' implica, en esencia, evadir impuestos, entonces podemos entender tal accionar como una variante del contrabando (...), no había diferencia existencial entre comerciar bebidas o ganado (...) y negros". Para Cirio, trabajar "en negro" no se refiere a trabajar como un esclavo, sino a trabajar para un contrabandista, por decirlo así. "Considero, en esta evaluación diagnóstica, que la locución adverbial "en negro" está menos vinculada al esclavizado que al esclavócrata, pues nace de la visión hegemónica, blanca, de la institución de la esclavitud en tanto inescrupulosa fuente de riqueza". Me pareció ingenioso.
7. Alejandro Frigerio (http://alejandrofrigerio.blogspot.com) también dice algo muy inteligente. ¿Vieron que la gente que dice "negro de mierda" después dice que no está siendo racista, y después dice cosas como "esos son negros de alma" o cosas así? Frigerio relaciona el tópico del "cabecita negra" con el tema de la invisibilización: "hay un sistema que permite simultáneamente la ilusión de una blanquedad generalizada (...) y que a la vez marginaliza e invisibiliza a quienes no son considerados suficientemente blancos". Y, por si fuera poco, "no todos los 'negros cabeza' son afrodescendientes, pero muchos sí lo son". A mí me parece que el planteo es impecable. De lo mismo hablan Fidel Nadal (afroargentino) y otros en este video.
8. Y el último de la mesa también dice algo interesante. Federico Pita se llama, presidente de la Diafar (Diáspora Africana en la Argentina). Transcribo algunas frases: "Sobrevino la fiebre y se acabaron los negros en la Argentina. Parece una clase de virus que atacaba nada más que a negros, ¿no?"; "...Sarmiento (...) creó nada más y nada menos que el sistema estadístico del país, basándose en sus ideas racistas y llevándolas a la práctica"; "...crearon categorías ficticias como 'trigueño' (...) ¿cuál es la raza trigueña?". Por poco no putea el señor, pero tiene razón. También rebate la idea instalada de que los negros murieron en las guerras: las mujeres negras y los hijos pequeños no fueron a las guerras.
9. Tercer panel: huellas del trabajo esclavo en la Argentina del siglo XXI. Luciano Beccaria presenta una investigación de la UBA en la que participó, sobre talleres textiles clandestinos y su relación con los medios, la discriminación y la emigración. Menciona el caso del taller que se incendió en Caballito, habla de la "bolivianización" de la noticia por los medios: cuando los periodistas simplifican la historia reduciéndola a parámetros ya conocidos (esclavitud) y a sujetos "ajenos" a la colectividad (bolivianos), y bueno, más cosas. La Mgt Marisa Pineau habla de la definición de esclavitud. Nengumbi Celestin Sukama, del CONAFRO, habla un poco de todo y del momento político. Álvaro Ruiz habla del momento político. Y la Dra. Alicia Ruiz dice que la igualdad se organiza a partir de las diferencias.
10. El cierre a cargo de Alberto Sileoni está bueno. Debe ser buen orador, nunca lo vi. Esta buena esta frase: "La escuela debe hacer saber a los chicos y a las chicas desde el nivel inicial que es un extraordinario acto de necedad perderse la riqueza que nos da uno que es diferente a nosotros; es un acto de necedad imposible de repetir (...) Es la misión de una sociedad justa también". Fin. Después hay apéndices ilegibles.
2. Carlos Tomada es un buen orador, yo lo vi una vez hablando frente a pibes de secundaria acerca del 2001 y a pesar de que enfrentaba un público mayoritariamente hijo de gorilas, logró cautivarlos. Acá habla de lo que decíamos en el punto 1: resulta que la expresión "trabajo en negro" se usa sólo en Argentina: ni en Uruguay existe. Tomada también dice que en la Argentina la idea de libertad "pretendió ser sustituida por la palabra libertad, hermosa palabra también (...) pero todos sabemos que si no hay igualdad en una sociedad, la libertad no es efectiva".
3. A Hugo Trinchero sólo lo vi en la tele, y eso que es el decano de Filosofía y Letras. Dicen que se parece a Mr. Sheffield. En el libro su elocución dura carilla y media. Hace una crítica a La Nación, una chupada de medias al gobierno y no mucho más. Citemos: "Esta es una Facultad de puertas abiertas, una Facultad que quiere colocarse en sintonía con el proyecto nacional y popular..."
4. La primera mesa de la jornada se llama "Del trabajo esclavo al reconocimiento de la ley". Hablan algunos afroargentinos, miembros de la Asociación Misibamba de Merlo, y algunos académicos. Los de Misibamba hacen más que nada un recuento de anécdotas y la justa reivindicación de su existencia. Porque no estamos diciendo lo más importante, y es que la jornada implica una visibilización oficial de los que oficialmente siempre habían sido invisibilizados. Los remito a la reseña de Buenos Aires Negra. Después pasa algo muy gracioso que es que habla la "Mgt en Ciencias Sociales" Liliana Crespi, agradece a Marisa Pineau el que le haya dado el lugar para participar, y se hace un choclo. Confunde trabajo en negro, trabajo informal, trabajo ilegal y trabajo esclavo, cláramente no entiende la diferencia entre el actual trabajo en negro y el actual trabajo forzado o esclavo -por lo menos en el rato que dura su exposición- y bueno, debe haber sido bárbaro estar ahí. Da un poco de pena, debe haber quedado mal. Y al final un tipo Enrique Manson, historiador y kirchnerista por lo que veo en una gugleada, aguijonea al público con lo de que la esclavitud en la Argentina no fue tan grave (pero sin terminar de decirlo).
5. Este panel debe haber estado interesante. "Invisibilización de los negros y construcción histórico social de una Argentina blanca y europea en el siglo XX". Lamentablemente, los editores no desgrabaron las preguntas del público y la parte de los debates. La primera expositora se llama Karina Bidaseca (doctora), claramente feminista, y es la primera del libro en empezar a vomitar apellidos de teóricos. Aníbal Quijano, Wallerstein, Zizek, Bhabha, Fanon, Césaire, Sartre, obviamente Said y sigue. En dos carillas eh. Y después, cuenta las conclusiones de una encuesta: única parte que me gustó y que aporta.
6. Le sigue un señor Lic. Norberto Pablo Cirio, de la Asociación Misibamba. De pronto, después de leer 47 páginas, leo algo inteligente, es decir, un poco más elaborado. "Si contratar fuerza de trabajo o vender mercancía 'en negro' implica, en esencia, evadir impuestos, entonces podemos entender tal accionar como una variante del contrabando (...), no había diferencia existencial entre comerciar bebidas o ganado (...) y negros". Para Cirio, trabajar "en negro" no se refiere a trabajar como un esclavo, sino a trabajar para un contrabandista, por decirlo así. "Considero, en esta evaluación diagnóstica, que la locución adverbial "en negro" está menos vinculada al esclavizado que al esclavócrata, pues nace de la visión hegemónica, blanca, de la institución de la esclavitud en tanto inescrupulosa fuente de riqueza". Me pareció ingenioso.
7. Alejandro Frigerio (http://alejandrofrigerio.blogspot.com) también dice algo muy inteligente. ¿Vieron que la gente que dice "negro de mierda" después dice que no está siendo racista, y después dice cosas como "esos son negros de alma" o cosas así? Frigerio relaciona el tópico del "cabecita negra" con el tema de la invisibilización: "hay un sistema que permite simultáneamente la ilusión de una blanquedad generalizada (...) y que a la vez marginaliza e invisibiliza a quienes no son considerados suficientemente blancos". Y, por si fuera poco, "no todos los 'negros cabeza' son afrodescendientes, pero muchos sí lo son". A mí me parece que el planteo es impecable. De lo mismo hablan Fidel Nadal (afroargentino) y otros en este video.
8. Y el último de la mesa también dice algo interesante. Federico Pita se llama, presidente de la Diafar (Diáspora Africana en la Argentina). Transcribo algunas frases: "Sobrevino la fiebre y se acabaron los negros en la Argentina. Parece una clase de virus que atacaba nada más que a negros, ¿no?"; "...Sarmiento (...) creó nada más y nada menos que el sistema estadístico del país, basándose en sus ideas racistas y llevándolas a la práctica"; "...crearon categorías ficticias como 'trigueño' (...) ¿cuál es la raza trigueña?". Por poco no putea el señor, pero tiene razón. También rebate la idea instalada de que los negros murieron en las guerras: las mujeres negras y los hijos pequeños no fueron a las guerras.
9. Tercer panel: huellas del trabajo esclavo en la Argentina del siglo XXI. Luciano Beccaria presenta una investigación de la UBA en la que participó, sobre talleres textiles clandestinos y su relación con los medios, la discriminación y la emigración. Menciona el caso del taller que se incendió en Caballito, habla de la "bolivianización" de la noticia por los medios: cuando los periodistas simplifican la historia reduciéndola a parámetros ya conocidos (esclavitud) y a sujetos "ajenos" a la colectividad (bolivianos), y bueno, más cosas. La Mgt Marisa Pineau habla de la definición de esclavitud. Nengumbi Celestin Sukama, del CONAFRO, habla un poco de todo y del momento político. Álvaro Ruiz habla del momento político. Y la Dra. Alicia Ruiz dice que la igualdad se organiza a partir de las diferencias.
10. El cierre a cargo de Alberto Sileoni está bueno. Debe ser buen orador, nunca lo vi. Esta buena esta frase: "La escuela debe hacer saber a los chicos y a las chicas desde el nivel inicial que es un extraordinario acto de necedad perderse la riqueza que nos da uno que es diferente a nosotros; es un acto de necedad imposible de repetir (...) Es la misión de una sociedad justa también". Fin. Después hay apéndices ilegibles.
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sábado, 11 de febrero de 2012
El jugador, de Fiódor Dostoievski
1. Vamos que escribo éste y destrabo un montón de reseñas que ya tengo escritas hace mil pero no puedo publicar.
2. Es que, ¿qué puedo decir de Fiódor? Que es un capo ya lo sabemos, el más capo. Que tiene punch, que termina los capítulos con un suspense del que J. K. Rowling debe haberlo aprendido todo. Que es divertido, contra la opinión popular. Que es popular. Y también todo lo demás que alguna vez haya dicho sobre él.
3. De la novela puedo decir que la leí en tres días. En Madrid. Y que mi edición es de la hermosa colección tapa dura corazón contento de Club Bruguera, la que yo colecciono, valga la válgala.
4. Una familia artistocrática rusa en una ciudad de veraneo a orillas del Rihn. No tienen un peso, tienen que aparentar, esperan impacientemente un telegrama de Rusia que confirme la muerte de la abuela testamentaria. El General, padre de la familia, es el más desesperado: si no recupera su status pierde el amor de su buscona, interpretada por la gran mademoiselle Blanche. El protagónico es del maestro, contratado por la familia para la educación de los niños, enamorado de la madre de sus educandos, nietos del General. No cobra hace meses por la situación, pero se queda por su amor enfermizo y masoquista. Olvidé decir algo central: la ciudad se llama Ruletenburgo, y está plagada de casinos, de los que todos, pero sobretodo el maestro, deben mantenerse alejados. Adivinen: ¿el maestro va al casino?
5. A la mitad de la novela pasa algo tan brillante que te dan ganas de viajar al pasado y darle a Fiódor un Oscar a Mejor Guión, un Nóbel de Química, un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de mi Corazón.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Buenos Aires Negra, de Daniel Schávelzon
1. Primero hay que decir que no lo leí por placer, sino por informarme, y que sin embargo, salvo algunas partes más arqueológicas, no la pasé tan mal. El libro se llama Buenos Aires Negra: Arqueología histórica de una ciudad silenciada, y como su nombre lo indica, habla de los afrodescendientes (los esclavos africanos y sus hijos y nietos y generaciones subsiguientes) en Argentina y en particular en Buenos Aires. El autor es arqueólogo (como Indiana Jones pero sin látigo: yo cuando era chico quería ser arqueólogo) y el cariz de todo el libro es arqueológico. Se habla de dónde, cuándo y cómo vivieron los negros en Buenos Aires a partir de hallazgos en excavasiones. La parte más interesante es la del principio, en la que repasa y rebate lo que nos contaron en la escuela y es opinión popular: que los negros en Argentina no existen más porque los mató la guerra de la Independencia, la del Paraguay y después en San Telmo la peste amarilla. Lo cierto es que los negros (o los afrodescendientes o afroargentinos, como es políticamente correcto llamarles) no desaparecieron. Lo cierto también es que sí disminuyó mucho su número en el siglo XX respecto del siglo XIX cuando eran, al comienzo, un tercio de la población. Lo que pasó se llama invisibilización: los afrodescendientes fueron invisibilizados por un discurso europeizante -el que todos conocemos, el de Civilización o Barbarie y la revista Billiken- que dura hasta hoy. Respecto de la disminución de la población afro, Schávelzon dice que lo que pasó fue "un lento suicidio colectivo que implicó reducir al mínimo la reproducción biológica". En su opinión, fue una forma de resistencia. La idea es interesante, y obviamente la desarrolla más de lo que lo estamos haciendo ahora, pero para más información lean el libro (o busquen en internet, no debe ser Schávelzon el único con esta hipótesis).
2. A lo largo de esta primera parte del libro, Schávelzon va demostrando con distintas fuentes (pinturas, escritos) la fuerte presencia y la marcada autonomía cultural de los afrodescendientes todo a lo largo del siglo XIX: habla de religión propia, de ceremonias, de lugares de reunión, de naciones. Luego sí, el libro se vuelve arqueológico y el autor habla del descubrimiento arqueológico de la cultura afro en la Argentina. Esa parte no deja de estar bien escrita, aún para neófitos, pero tampoco deja de ser un poco demasiado específica para un libro de divulgación. Igual está bien, a otro le puede gustar más que a mí. En los dos últimos capítulos, el libro vuelve a reflexionar acerca de la emancipación y la "extinción" de los afros, en un final emotivo con poesía y todo.
3. Viene con fotos, eso está bueno. Algunos de los objetos hallados que describe no se entendería sin ellas.
2. A lo largo de esta primera parte del libro, Schávelzon va demostrando con distintas fuentes (pinturas, escritos) la fuerte presencia y la marcada autonomía cultural de los afrodescendientes todo a lo largo del siglo XIX: habla de religión propia, de ceremonias, de lugares de reunión, de naciones. Luego sí, el libro se vuelve arqueológico y el autor habla del descubrimiento arqueológico de la cultura afro en la Argentina. Esa parte no deja de estar bien escrita, aún para neófitos, pero tampoco deja de ser un poco demasiado específica para un libro de divulgación. Igual está bien, a otro le puede gustar más que a mí. En los dos últimos capítulos, el libro vuelve a reflexionar acerca de la emancipación y la "extinción" de los afros, en un final emotivo con poesía y todo.
3. Viene con fotos, eso está bueno. Algunos de los objetos hallados que describe no se entendería sin ellas.
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martes, 7 de febrero de 2012
El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad
1. José Conrad en realidad se llamaba Józef Teodor Konrad Korzeniowski y era polaco. El libro lo empecé en Polonia. ¡Ja! ¡Qué falsh! Me caigo y me levanto. Para una biografía, wikipedia, o el prólogo de Pablo Ingberg en la edición de Losada que leí yo, que también es el traductor y también se llama exactamente igual que un pibe que yo conozco y ustedes no.
2. El corazón de las tinieblas es el libro en el que se basa F. F. Coppola para hacer Apocalypse Now, probablemente una de las mejores películas del universo. Pero en vez de suceder durante la guerra de Vietnam, ocurre y acontece y tiene lugar y pasa en el Estado Libre del Congo, nombre que llevaba este país en la época en que era propiedad personal (y no dominio colonial) de uno de los reyes más hijos de puta del mundo, Leopoldo II de Bélgica. O sea en algún momento entre 1885 y 1908. Y Kurtz, en vez de ser Marlon Brando, es un agente de la empresa extractiva de oro que opera ahí, entrando por el río hacia el corazón del continente. Al protagonista lo contratan como capitán del barco fluvial que tiene que llevarle provisiones a Kurtz, con el que perdieron contacto hace como un año. Suele decirse y no digo lo contrario, que El corazón de las tinieblas es un libro de denuncia contra los males del colonialismo y que está basado en la experiencia personal del autor cuando de romántico nomás se mandó a marino.
3. Está muy bueno y hay mucho más para agregar pero eso no significa que yo lo vaya a hacer, ¿no?
2. El corazón de las tinieblas es el libro en el que se basa F. F. Coppola para hacer Apocalypse Now, probablemente una de las mejores películas del universo. Pero en vez de suceder durante la guerra de Vietnam, ocurre y acontece y tiene lugar y pasa en el Estado Libre del Congo, nombre que llevaba este país en la época en que era propiedad personal (y no dominio colonial) de uno de los reyes más hijos de puta del mundo, Leopoldo II de Bélgica. O sea en algún momento entre 1885 y 1908. Y Kurtz, en vez de ser Marlon Brando, es un agente de la empresa extractiva de oro que opera ahí, entrando por el río hacia el corazón del continente. Al protagonista lo contratan como capitán del barco fluvial que tiene que llevarle provisiones a Kurtz, con el que perdieron contacto hace como un año. Suele decirse y no digo lo contrario, que El corazón de las tinieblas es un libro de denuncia contra los males del colonialismo y que está basado en la experiencia personal del autor cuando de romántico nomás se mandó a marino.
3. Está muy bueno y hay mucho más para agregar pero eso no significa que yo lo vaya a hacer, ¿no?
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Joseph Conrad
viernes, 27 de enero de 2012
El caballero inexistente, de Italo Calvino
1. Por un lado, la editorial No te tomes tan enserio, que es lo más, sacó este libro, que es lo más. Es la editorial de los libros chiquitos que te entran en el bolsillo y de la que ya hablamos cuando reseñamos Una novelita lumpen, Silencio y no me acuerdo si alguna más. Además de ser chiquitos (14x10), son asequibles, y en este caso es una gran ventaja porque las ediciones nuevas de Calvino en librerías son de Siruela y están exageradamente sobrepreciadas. La editorial no tiene página de interné, no sé por qué. Sus libros (Bukowski -late-, Bolaño -late-, Lispector -late-, Calvino -late-, Kawabata -late-, Holst -nola- y Perec -nola-) se consiguen en las FLIA y en el Slam! y también en el ciclo Sucede, todos los domingos en Casa Brandon.
2. Por otro lado, con El caballero inexistente completé la lectura de la trilogía de Calvino (de libros autónomos entre sí) que se forma con El barón rampante y El vizconde demediado. Y me hice fan de Calvino maaaal ah re fan así wachi wawa y entonces en mi viaje me compré usados otros dos, Si una noche de invierno un viajero y La jornada de un escrutador, que leeré muy eventualmente.
3. Entre las filas del rey Carlomagno de los francos, siglo X d.C., se encuentra Agilulfo Emo Bertrandino de los Guldivernos y de los Otros de Cobentraz y Sura, caballero de Selimpia Citerior y de Fez, que no existe: es una armadura blanca y vacía. Sin embargo, dice Agilulfo, "muchas cosas consigo hacerlas mejor que quien existe, y sin los acostumbrados defectos de grosería, aproximación, incoherencia, mal olor". También está Rambaldo de Rosellón, que para vengar a su padre en el campo de batalla deberá superar la burocracia, Gurdulú, que se confunde y cree que él es todo lo que existe (los patos, el rey, el océano), sor Teodora, que escribe esta historia encerrada y suponiendo. Y varios más. Hay uno que es medio emo, y que busca a su padre, la Orden de los Templarios (toda). Por un malentendido, como en las novelas de caballeros, todos deberán viajar por el mundo para demostrar su valía y afirmar su legítimo derecho e identidad. Y pasan muchas cosas increíbles. Alta novela, muy grosa (y graciosa). Leanlá, asnos.
2. Por otro lado, con El caballero inexistente completé la lectura de la trilogía de Calvino (de libros autónomos entre sí) que se forma con El barón rampante y El vizconde demediado. Y me hice fan de Calvino maaaal ah re fan así wachi wawa y entonces en mi viaje me compré usados otros dos, Si una noche de invierno un viajero y La jornada de un escrutador, que leeré muy eventualmente.
3. Entre las filas del rey Carlomagno de los francos, siglo X d.C., se encuentra Agilulfo Emo Bertrandino de los Guldivernos y de los Otros de Cobentraz y Sura, caballero de Selimpia Citerior y de Fez, que no existe: es una armadura blanca y vacía. Sin embargo, dice Agilulfo, "muchas cosas consigo hacerlas mejor que quien existe, y sin los acostumbrados defectos de grosería, aproximación, incoherencia, mal olor". También está Rambaldo de Rosellón, que para vengar a su padre en el campo de batalla deberá superar la burocracia, Gurdulú, que se confunde y cree que él es todo lo que existe (los patos, el rey, el océano), sor Teodora, que escribe esta historia encerrada y suponiendo. Y varios más. Hay uno que es medio emo, y que busca a su padre, la Orden de los Templarios (toda). Por un malentendido, como en las novelas de caballeros, todos deberán viajar por el mundo para demostrar su valía y afirmar su legítimo derecho e identidad. Y pasan muchas cosas increíbles. Alta novela, muy grosa (y graciosa). Leanlá, asnos.
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Italo Calvino
domingo, 22 de enero de 2012
Sobre la historia natural de la destruccion, de Winfried Georg Maximilian Sebald
1.
2.
3. Nosotros por estos lares, los argentinos por lo menos aunque me atrevería a decir que todos los que nos informamos a través del cine estadounidense y occidental en general, no estamos muy enterados de las atrocidades de la guerra aérea yanqui en el mundo. Incluso conocemos el dato de la bomba atómica, que según wikipedia mató 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, y no solemos ponerlo en perspectiva. Como si por respeto a las víctimas del genocidio nazi no se debieran mencionar las de los yanquis e ingleses. Y no lo hacemos a propósito eh. El caso de los bombardeos sobre Alemania es peor porque casi no los conocemos. Yo me enteré de la barbaridad que fue el ataque a Dresde recién cuando leí Matadero Cinco, de Kurt Vunnegut, que como creo haber dicho ya, es un libro que es muy importante que lean todos ustedes, y además es brillante y hasta es divertido.
4. Sobre la historia natural de la destrucción es en realidad un conferencia que da Sebald una vez en la que se supone que va a tratar de literatura. Cosa que hace, cómo que no. Habla de literatura alemana de pos guerra y de cómo los bombardeos no aparecen en ella. Habla después, de la memoria. De cómo hay que "olvidarse" de algunas cosas para poder seguir cuerdos. Es un libro interesantísimo, y eso que no conozco a casi ninguno de los autores que nombra y si los conozco es de nombre nomás. Muy recomendado para el que quiera conocer del tema.
5. La parte en la que habla del zoológico de Berlín después del bombardeo es impresionante.
Es dificil hacerse hoy una idea medianamente adecuada de las dimensiones que alcanzó la destrucción de las ciudades alemanas en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, y más difícil aún refexionar sobre los horrores que acompañaron a esa devastación (...) de fuentes oficiales se desprende que sólo la Royal Air Force [británica] arrojó un millón de toneladas de bombas sobre el territorio enemigo, que de las 131 ciudades atacadas, en parte sólo una vez y en parte repetidas veces, algunas quedaron totalmente arrasadas, que unos 600.000 civiles fueron víctimas de la guerra aérea en Alemania, que tres millones y medio de viviendas fueron destruidas, que al terminar la guerra había siete millones y medio de personas sin hogar (...) ...pero qué significaba realmente todo ello no lo sabemos.
2.
En pleno verano de 1943, durante un largo período de calor, la Royal Air Force apoyada por la Octava Flota Aérea de los Estados Unidos, realizó una serie de ataques aéreos contra Hamburgo. El objetivo de esa empresa, llamada "Operation Gomorrah", era la aniquilación y reducción a cenizas más completa posible de la ciudad. En el raid de la noche del 28 de julio, que comenzó a la una de la madrugada, se descargaron diez toneladas de bombas explosivas e incendiarias sobre la zona residencial densamente poblada situada al oeste del Elba, (...). Siguiendo un método ya experimentado, todas las ventanas y puertas quedaron rotas y arrancadas de sus marcos mediante bombas explosivas de cuatro mil libras; luego, con bombas incendiarias ligeras, se prendió fuego a los tejados, mientras bombas incendiarias de hasta quince kilos penetraban hasta las plantas más bajas. En pocos minutos, enormes fuegos ardían por todas partes en el área del ataque, de unos veinte kilómetros cuadrados, y se unieron tan rápidamente que, ya un cuarto de hora después de la caída de las primeras bombas, todo el espacio aéreo, hasta donde alcanzaba la vista, era un solo mar de llamas. Y al cabo de otros cinco minutos, a la una y veinte, se levantó una tormenta de fuego de una intensidad como nadie hubiera creído posible hasta entonces. El fuego, que ahora se alzaba dos mil metros hacia el cielo, atrajo con tanta violencia el oxígeno que las corrientes de aire alcanzaron una fuerza de huracán y retumbaron como poderosos órganos en los que se hubieran accionado todos los registros a la vez. Ese fuego duró tres horas. En su punto culminante, la tormenta se llevó frontones y tejados, hizo girar vigas y vallas publicitarias por el aire, arrancó árboles de cuajo y arrastró a personas convertidas en antorchas vivientes. (...) En algunos canales el agua ardía. (...) Nadie sabe realmente cuántos perdieron la vida aquella noche ni cuántos se volvieron locos antes de que la muerte los alcanzara.Y lo que sigue después, lo que cuenta de lo hallado al día siguiente, es mucho peor.
3. Nosotros por estos lares, los argentinos por lo menos aunque me atrevería a decir que todos los que nos informamos a través del cine estadounidense y occidental en general, no estamos muy enterados de las atrocidades de la guerra aérea yanqui en el mundo. Incluso conocemos el dato de la bomba atómica, que según wikipedia mató 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, y no solemos ponerlo en perspectiva. Como si por respeto a las víctimas del genocidio nazi no se debieran mencionar las de los yanquis e ingleses. Y no lo hacemos a propósito eh. El caso de los bombardeos sobre Alemania es peor porque casi no los conocemos. Yo me enteré de la barbaridad que fue el ataque a Dresde recién cuando leí Matadero Cinco, de Kurt Vunnegut, que como creo haber dicho ya, es un libro que es muy importante que lean todos ustedes, y además es brillante y hasta es divertido.
4. Sobre la historia natural de la destrucción es en realidad un conferencia que da Sebald una vez en la que se supone que va a tratar de literatura. Cosa que hace, cómo que no. Habla de literatura alemana de pos guerra y de cómo los bombardeos no aparecen en ella. Habla después, de la memoria. De cómo hay que "olvidarse" de algunas cosas para poder seguir cuerdos. Es un libro interesantísimo, y eso que no conozco a casi ninguno de los autores que nombra y si los conozco es de nombre nomás. Muy recomendado para el que quiera conocer del tema.
5. La parte en la que habla del zoológico de Berlín después del bombardeo es impresionante.
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colección Anagrama de Página12,
W. G. Sebald
sábado, 14 de enero de 2012
Ni sillas azules, de Sebastián Bruzzese
1. Se lee en dos horas.
2. Es la novela de un poeta. Además, es la primera novela de Sebastián Bruzzese, que antes de esto había publicado poesía y después publicó... ta difícil la pesquiza. Les puedo decir que en el Festipulenta vendían un libro de poesía suyo, presumo que nuevo.
3. Estoy por contar algo hippie, pido perdón de antemano: estábamos en San Marcos Sierras (lo dije) y entramos a la librería/negocio de semillitas a ver qué había. Entre mucha bosta y libro usado incomprable encontré éste y lo compramos. Dato curioso extra: el otro que compramos fue el de poesía de Bolaño, ese verde. El epígrafe de Ni sillas azules es un poema de Bolaño que está en ese libro que ahora no encuentro. El verde, sabén cuál les digo. Bueno, un flash.
4. Helena espera en un aeropuerto casi vacío, de noche. Tiene un libro de Clarice Lispector con su foto en la tapa y un tupper con sangüiches. Y mucha calentura. Y recuerda cosas. Ese sería el resumen, a mi entender. Para una reseña con palabras mejor buscadas, acá hay una. De todas maneras no estoy muy de acuerdo con el autor de esa reseña: él dice que en la novela no hay que buscar un conflicto, cuando el conflicto está clarísimo y reviste un índole SESUAL, como diría el Dr. Dyango. El chico, el exnovio, la examiga, la azafata, la mar en coche. Perdón por banalizarlos, señor Bruzzese, señor Petroni. El libro me gustó.
5. A Mariano también le gustó. Dijo:- Me gusta la noción de espacio y tiempo que maneja. Me gusta como se mueve [Helena]. Y que parecía una novela-poesía, una novela poema. A Delfi Campeón también. Delfi:- Me gustó bastante en principio, sobre todo las imágenes que describía, hablaban mucho más que las acciones. Me sentí un toque identificada con la protagonista, queriendo garcharse a todos y siendo vegetariana (risas). También me copó mucho que lo único que tenía que hacer ella era esperar en un lugar en el que todos estaban de paso, la hacía muy anónima y libre, aunque era obvio que se estaba escapando de todo lo que te contaba que ella era, según mi interpretación. Y Denu:- Me re gustó, es un buen libro para leer en un ratito libre. Está bueno que transcurra en un periodo corto de tiempo y que se trate de una persona que está sola y espera, en qué piensa, cómo ve a los que la rodean y cómo mata el tiempo... Es raro que finalmente no te cuenta demasiado de su vida, como que te va tirando alguna data pero no tanta como yo espero cuando leo un libro, de todos modos funciona bien así. En cuanto a cómo está escrito me gustó que cambiara de modalidad todo el tiempo, que a veces esté en primera persona y otras en tercera o como diálogo. Las partes sexuales [sesuales, digo yo] estaban muy bien transmitidas pero por ahí para lo que dura el libro ocupaban mucho. Es un libro de muy fácil lectura y llevadero. Espero te sirva, estoy algo quemada y no fue fácil hacer memoria de qué pensé cuando lo terminé (risas). Besos! Denu.
2. Es la novela de un poeta. Además, es la primera novela de Sebastián Bruzzese, que antes de esto había publicado poesía y después publicó... ta difícil la pesquiza. Les puedo decir que en el Festipulenta vendían un libro de poesía suyo, presumo que nuevo.
3. Estoy por contar algo hippie, pido perdón de antemano: estábamos en San Marcos Sierras (lo dije) y entramos a la librería/negocio de semillitas a ver qué había. Entre mucha bosta y libro usado incomprable encontré éste y lo compramos. Dato curioso extra: el otro que compramos fue el de poesía de Bolaño, ese verde. El epígrafe de Ni sillas azules es un poema de Bolaño que está en ese libro que ahora no encuentro. El verde, sabén cuál les digo. Bueno, un flash.
4. Helena espera en un aeropuerto casi vacío, de noche. Tiene un libro de Clarice Lispector con su foto en la tapa y un tupper con sangüiches. Y mucha calentura. Y recuerda cosas. Ese sería el resumen, a mi entender. Para una reseña con palabras mejor buscadas, acá hay una. De todas maneras no estoy muy de acuerdo con el autor de esa reseña: él dice que en la novela no hay que buscar un conflicto, cuando el conflicto está clarísimo y reviste un índole SESUAL, como diría el Dr. Dyango. El chico, el exnovio, la examiga, la azafata, la mar en coche. Perdón por banalizarlos, señor Bruzzese, señor Petroni. El libro me gustó.
5. A Mariano también le gustó. Dijo:- Me gusta la noción de espacio y tiempo que maneja. Me gusta como se mueve [Helena]. Y que parecía una novela-poesía, una novela poema. A Delfi Campeón también. Delfi:- Me gustó bastante en principio, sobre todo las imágenes que describía, hablaban mucho más que las acciones. Me sentí un toque identificada con la protagonista, queriendo garcharse a todos y siendo vegetariana (risas). También me copó mucho que lo único que tenía que hacer ella era esperar en un lugar en el que todos estaban de paso, la hacía muy anónima y libre, aunque era obvio que se estaba escapando de todo lo que te contaba que ella era, según mi interpretación. Y Denu:- Me re gustó, es un buen libro para leer en un ratito libre. Está bueno que transcurra en un periodo corto de tiempo y que se trate de una persona que está sola y espera, en qué piensa, cómo ve a los que la rodean y cómo mata el tiempo... Es raro que finalmente no te cuenta demasiado de su vida, como que te va tirando alguna data pero no tanta como yo espero cuando leo un libro, de todos modos funciona bien así. En cuanto a cómo está escrito me gustó que cambiara de modalidad todo el tiempo, que a veces esté en primera persona y otras en tercera o como diálogo. Las partes sexuales [sesuales, digo yo] estaban muy bien transmitidas pero por ahí para lo que dura el libro ocupaban mucho. Es un libro de muy fácil lectura y llevadero. Espero te sirva, estoy algo quemada y no fue fácil hacer memoria de qué pensé cuando lo terminé (risas). Besos! Denu.
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Sebastián Bruzzese
No es país para viejos, de Cormac McCarthy
1. Gracias Nacho Pattin por el regalo de navidad.
2. Lo presté, así que este post va un poco de memoria. Hace mucho tiempo que quería leer algo de Cormac McCarthy. Me daba curiosidad todo lo que se decía de él en reseñas y blogs, la historia de Oprah (resulta que McCarthy es medio ermitaño pero le dio una entrevista a Oprah, y además resulta que Oprah en su sección de libros no recomienda cosas tan oscuras y de golpe es fanática de McCarthy: la anécdota la leí en quichicientos lugares). Unos turistas abandonaron un ejemplar de The road en inglés y estaba juntando fuerza de voluntad para eso cuando apareció este otro, en castellano y recomendado, así que ta.
3. Si no vieron la película probablemente la experiencia de leerlo sea muy distinta de la que tuve yo. Por un lado, ya sabía lo que iba a pasar. Y por otro lado, los personajes tenían cara para mí, no las había decidido yo, y una de esas caras era de forma bastante irrevocable la de Javier Bardem. Para colmo yo esa película la vi de una de las peores maneras posibles: en un cine en España. O sea: doblada al castizo. La odié. Me daba cuenta de que la película debía ser buena, pero había como un filtro franquista entre ella y yo. (Recordemos que, y corríganme si me equivoco, las películas en España se doblan todas porque durante el franquismo era obligatorio, así como una medida nacionalista absurda, como cuando durante el gobierno de Galtieri no se podía pasar música en inglés en la radio). (Recordemos también que Bardem es español: o sea, tenía a Bardem actuando en inglés pero hablando en español con la voz de algún otro).
4. Lo que no sé -y me gutaría que alguien me diga- es si se entienden o no las situaciones de persecusión y de tiroteos que hay en el libro y que yo recordaba de la película en vez de imaginar. Dudo de que se entiendan, por lo menos en la traducción de Debolsillo.
5. Como sea, el libro está muy bueno. McCarthy escribe de una manera altamente yanqui: vieron cuando los autores describen acciones y nada más, nunca un sentimiento; bueno, así. Salvo en los monólogos del sherif, que son de lo mejor de la novela, por cierto. No les cuento la trama porque me hubiera gustado leerlo sin saber nada, como Denu, a la que el libro le pareció: [dejamos el espacio para cuando lo termine].
2. Lo presté, así que este post va un poco de memoria. Hace mucho tiempo que quería leer algo de Cormac McCarthy. Me daba curiosidad todo lo que se decía de él en reseñas y blogs, la historia de Oprah (resulta que McCarthy es medio ermitaño pero le dio una entrevista a Oprah, y además resulta que Oprah en su sección de libros no recomienda cosas tan oscuras y de golpe es fanática de McCarthy: la anécdota la leí en quichicientos lugares). Unos turistas abandonaron un ejemplar de The road en inglés y estaba juntando fuerza de voluntad para eso cuando apareció este otro, en castellano y recomendado, así que ta.
3. Si no vieron la película probablemente la experiencia de leerlo sea muy distinta de la que tuve yo. Por un lado, ya sabía lo que iba a pasar. Y por otro lado, los personajes tenían cara para mí, no las había decidido yo, y una de esas caras era de forma bastante irrevocable la de Javier Bardem. Para colmo yo esa película la vi de una de las peores maneras posibles: en un cine en España. O sea: doblada al castizo. La odié. Me daba cuenta de que la película debía ser buena, pero había como un filtro franquista entre ella y yo. (Recordemos que, y corríganme si me equivoco, las películas en España se doblan todas porque durante el franquismo era obligatorio, así como una medida nacionalista absurda, como cuando durante el gobierno de Galtieri no se podía pasar música en inglés en la radio). (Recordemos también que Bardem es español: o sea, tenía a Bardem actuando en inglés pero hablando en español con la voz de algún otro).
4. Lo que no sé -y me gutaría que alguien me diga- es si se entienden o no las situaciones de persecusión y de tiroteos que hay en el libro y que yo recordaba de la película en vez de imaginar. Dudo de que se entiendan, por lo menos en la traducción de Debolsillo.
5. Como sea, el libro está muy bueno. McCarthy escribe de una manera altamente yanqui: vieron cuando los autores describen acciones y nada más, nunca un sentimiento; bueno, así. Salvo en los monólogos del sherif, que son de lo mejor de la novela, por cierto. No les cuento la trama porque me hubiera gustado leerlo sin saber nada, como Denu, a la que el libro le pareció: [dejamos el espacio para cuando lo termine].
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Cormac McCarthy
sábado, 7 de enero de 2012
La foto del coronel, de Eugène Ionesco
1. Encontré este libro en la biblioteca de mi abuela, en el cuarto de los libros discriminados. Si alguien lo leyó fue por lo menos treinta años atrás. La edición es de Losada, 1967. La tapa es fea pero la portada es linda y en dos colores.
2. Son cuentos de Ionesco, refamoso dramaturgo del absurdo que todo estudiante de teatro tuvo que haber oido mencionar y que yo conocí cuando Alan Lerch le regaló o prestó a Joni el libro que tiene El rey se muere y otras obras, probablemente el libro de Ionesco más fácil de conseguir en Buenos Aires.
3. Como dramaturgo Ionesco es genial. Como cuentista, es pasable. Dos de los cuentos del tomito este son versiones originales en prosa de posteriores obras de teatro ("El peatón del aire", de un tipo que vuela, en plan onírico y absurdo, y "Rinoceronte", en el que la población de una ciudad se va convirtiendo en rinocerontes). El cuento del título y el primero del índice ("Oriflama") son los más interesantes: los que más zafan de la metáfora obvia y un poco grasa. Otro de los cuentos se llama "El cieno" y es un bodrio.
4. Al final del libro y a modo de yapa hay unos fragmentos de un diario de Ionesco del año '39 que escribió durante su visita a un pueblo en Rumania en el que había vivido de chico. Es lo único que realmente vale la pena del libro. Algunas partes son muy emocionantes. La melancolía por la juventud perdida se mezcla con el clima de nazismo e intolerancia que percibe Ionesco y que transmite muy bien. Cuando lo leía me acordé de algo que pensé hace mucho: es raro, pero cuando escribís un diario, aunque pienses que no se lo vas a mostrar a nadie, es muy difícil evitar estilizarlo todo. Es más: a lo mejor uno poetice más de lo normal, justamente porque no se lo pensás mostrar a nadie. Y claro, lo otro es que uno escribe dirigiéndose a un alguien. Un párrafo del diario de Ionesco dice esto y nada más:
2. Son cuentos de Ionesco, refamoso dramaturgo del absurdo que todo estudiante de teatro tuvo que haber oido mencionar y que yo conocí cuando Alan Lerch le regaló o prestó a Joni el libro que tiene El rey se muere y otras obras, probablemente el libro de Ionesco más fácil de conseguir en Buenos Aires.
3. Como dramaturgo Ionesco es genial. Como cuentista, es pasable. Dos de los cuentos del tomito este son versiones originales en prosa de posteriores obras de teatro ("El peatón del aire", de un tipo que vuela, en plan onírico y absurdo, y "Rinoceronte", en el que la población de una ciudad se va convirtiendo en rinocerontes). El cuento del título y el primero del índice ("Oriflama") son los más interesantes: los que más zafan de la metáfora obvia y un poco grasa. Otro de los cuentos se llama "El cieno" y es un bodrio.
4. Al final del libro y a modo de yapa hay unos fragmentos de un diario de Ionesco del año '39 que escribió durante su visita a un pueblo en Rumania en el que había vivido de chico. Es lo único que realmente vale la pena del libro. Algunas partes son muy emocionantes. La melancolía por la juventud perdida se mezcla con el clima de nazismo e intolerancia que percibe Ionesco y que transmite muy bien. Cuando lo leía me acordé de algo que pensé hace mucho: es raro, pero cuando escribís un diario, aunque pienses que no se lo vas a mostrar a nadie, es muy difícil evitar estilizarlo todo. Es más: a lo mejor uno poetice más de lo normal, justamente porque no se lo pensás mostrar a nadie. Y claro, lo otro es que uno escribe dirigiéndose a un alguien. Un párrafo del diario de Ionesco dice esto y nada más:
Estoy poseído por el demonio de la literatura. Pero no, pero no, no hay que avergonzarse de ello.
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Eugène Ionesco
lunes, 2 de enero de 2012
Ceremonia secreta, de Marco Denevi
1. Libro muy corto (95 p.) que leen los chicos en el colegio de este autor mejor conocido por Rosaura a las 10. Se trata de una viuda amargada que de pronto se ve llevada por la curiosidad y sigue a una loca hasta una mansión en la que le confieren el papel de dueña y señora. A lo largo del libro se van develando los misteriores, como suele ocurrir.
2. Se destacan dos cosas: el vocabulario y el humor. Me llamó mucho la atención cómo el vocabulario que usa es tan rico que hay miles de palabras que no se repiten nunca. Impávidos, carozo, orografía de golosinas, inexorable herrumbre, sardónica sonrisita, espulgado, urticantes intimaciones, macramé. Así, pasando de páginas, apuesto a que todas esas no se repiten, y así miles más. Podrá no gustar, pero es mucho más elaborado y difícil escribir así que un Casas, por decir uno contemporáneo. Y el humor, eso, es gracioso. Por la trama se parece a la literatura de Puig. No sé si se conocían, ni siquiera si son de la misma generación (creo que Puig es más reciente).
3. El final es peor que el principio, pero de todos modos es un lindo libro. Recomiéndolo.
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Marco Denevi
domingo, 1 de enero de 2012
Remanente de invierno y otras obras, de Rafael Spregelburd
1. En lo que va del 2012 llevo leídos tres libros que en realidad pertenecen a la aún inmensa remesa de libros empezados y nunca terminados que pesan en mi conciencia y reposan junto a mi lecho. Éste, y los dos que siguen más arriba.
2. Rafael Spregelburd es un dramaturgo, director, actor y teórico argentino. Y es todo eso posta. Ah, y traductor. En este último rol ya lo halagamos merecidísimamente cuando reseñamos el libro de Sarah Kane y pronto lo volveremos a hacer cuando leamos el de Berkoff que nos espera. También lo vimos cuando entrevistó, tras la larguísima e insporortable función, al director y a protagonista de Hamlet, esa puesta de mierda alemana que vino al FIBA. Como teórico lo leímos ahí en el libro de Kane y también lo podemos ver acá (tarda un poco en llegar a donde quiere ir pero vale la pena. Y disculpenlo por el vestuario, todo no se puede). Como actor lo vimos en El hombre de al lado y lo vimos en Todo, obra suya propia donde las mejores partes eran aquellas en las que él no actuaba (en particular, toda la primera parte). Y bueno, ahora leímos estas seis piezas suyas, ordenadas cronológicamente, de las cuales pasaremos a opinar descarada, infundada y casi siempre favorablemente en el punto 3 y subsiguientes.
2. Rafael Spregelburd es un dramaturgo, director, actor y teórico argentino. Y es todo eso posta. Ah, y traductor. En este último rol ya lo halagamos merecidísimamente cuando reseñamos el libro de Sarah Kane y pronto lo volveremos a hacer cuando leamos el de Berkoff que nos espera. También lo vimos cuando entrevistó, tras la larguísima e insporortable función, al director y a protagonista de Hamlet, esa puesta de mierda alemana que vino al FIBA. Como teórico lo leímos ahí en el libro de Kane y también lo podemos ver acá (tarda un poco en llegar a donde quiere ir pero vale la pena. Y disculpenlo por el vestuario, todo no se puede). Como actor lo vimos en El hombre de al lado y lo vimos en Todo, obra suya propia donde las mejores partes eran aquellas en las que él no actuaba (en particular, toda la primera parte). Y bueno, ahora leímos estas seis piezas suyas, ordenadas cronológicamente, de las cuales pasaremos a opinar descarada, infundada y casi siempre favorablemente en el punto 3 y subsiguientes.
3. Remanente de invierno es una masa. Fue estrenada en Buenos Aires en 1995, cuando nosotros estabamos en 3º grado con el moré Ariel. Se trata del topo Gigio y de conductores de un programa de concursos que salen de la televisión y se cojen a los espectadores y de una nena que no usa las preposiciones correctamente y de un plomero y un electricista que se instalan en casa de la gente y me hicieron acordar a los técnicos de Brazil y también de una heladera fugitiva. Más específicamente y sin dejarme influenciar por los paratextos, se trata de la gente pelotudizada frente a la TV, años antes de Bailando por un sueño.
4. Canciones alegres de niños de la patria es una obrita corta y que mucho no me dijo, razón por la cual suspendí la lectura del libro pongamoslé en abril de 2011 y la retomé recién ahorita.
5. Y entonces leí Cuadro de asfixia. Ta buena. Tiene que ver con Farenheit 451 de Bradbury, es como una adaptación libre, como una historia que ocurre en el mundo de Farenheit. Me sigue gustando más la del punto 3.
6. Raspando la cruz. Tremenda obra que debe haber estado buenísimo ver. Hay nazis y después todo se desordena.
7. Satánica. Un monólogo.
8. Un momento argentino. Muy buena. Pieza corta armada por encargo de una fundación británica que debía hablar de los derechos humanos en el contexto de diciembre del 2001.
9. Tanto esta última como las otras obras del compilado están rodeadas de notas, aclaraciones epílogos. Sobre Un momento argentino dice Spregelburd en el prólogo de Dubatti: "Esta obra tiene para mí el raro mérito de ser mucho más breve que todo lo que he tenido que escribir sobre ella. Ojalá me ocurriera más frecuentemente". Justamente, si bien las obras me gustaron, lo que más interesante me resultó de Remanente de invierno y otras obras son todos estos paratextos. Algunos son de otros autores: textos preparados para repartir en la función, o en el caso de Raspando... un capítulo de un libro de Umberto Eco, pero más que nada son notas del propio Spregelburd, aclaraciones que le parecieron necesarias para el lector de estas obras que no fueron específicamente pensadas para ser leídas. La voz de Spregelburd está tan presente a lo largo de todo el libro que incluso en el prólogo de Dubatti la mitad de su extensión se compone de la transcripción directa de respuestas de Spregelburd en una entrevista. Y está bien, porque la tiene clara.
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Rafael Spregelburd,
teatro
domingo, 25 de diciembre de 2011
Océano mar, de Alessandro Baricco
1. Me lo prestó Magdalulu.
2. Es re lindo (y lulu). No les quiero contar nada. Está lleno de buenas ideas, como para hacer muchas novelas buenas pero Baricco no es amarrete y te las tira todas juntas. Y está escrito del carajo (o sea muy bien). Se los recomiendo para este veranito.
3. ¡Feliz año nuevo! Les desea el staff de RESISTIRSE ES FUTIL.
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Alessandro Baricco
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