miércoles, 27 de julio de 2016

Una cena muy original, de Fernando Pessoa

1.
Hola. Hoy estoy en crítico de ediciones hincha pelotas, están avisados. Ahí va: Este es un libro muy chiquito de Interzona, forma parte de una colección que se llama Zona de Tesoros. Lamentablemente, ni en el libro, ni en la página de Internet de la editorial hay una descripción de la colección: ameritaría, porque en este caso por ejemplo hay una serie de referencias a tener en cuenta (símbolos para palabra ilegible, añadida por el editor, y espacio en el original) pero me falta la explicación de por qué tenemos palabras ilegibles. ¿Son cuentos inéditos de Pessoa? ¿Son tesoros porque son manuscritos poco publicados, o qué onda? Por otro lado, el libro tiene dos cuentos. El primero es el del título. El segundo es "La puerta", y aparece firmado por Alexander Search. Yo creo saber, porque alguna vez leí en algún lado, que Pessoa escribía con muchos seudónimos según géneros literarios. Creo. Pero no lo sé, y en la edición no aclara en ningún lado si Search es Pessoa o qué onda. (Confirmado: es. Gracias Wikipedia). La edición está hermosa, es una chetada, pero le falta información. Viendo los títulos de la colección deducimos que está dedicada a autores del siglo XIX o de comienzos del XX o clásicos, asumo que siempre textos breves, pero no sabemos qué otro criterio de edición siguieron los muchachos de Interzona (y/o de la editorial Verdehalago que coedita). ¿Qué pesado que estoy no?

2.
"Una cena muy original" es un cuento en dos capítulos. Está escrito al estilo de Poe, podríamos decir. Es bien decimonónico todo lo que cuenta y todo lo que pasa. Es un cuento de horror, podríamos decir. Tiene un sustrato racista tipo positivista tipo siglo XIX tipo nah. Los negros son perversos por naturaleza y debemos temerles. El remate de la historia es obvio desde casi el comienzo, pero bueno, no pasa nada. Está escrito divinamente.

3.
"La puerta", por su parte, es un cuento de horror psicológico, más decimonónico aún (no sé cuándo fueron escritos los dos cuentos eh, capaz en el XX), en este caso a la Guy de Maupassant. No está bueno, pero por lo menos no es racista.

sábado, 16 de julio de 2016

El azul es un color cálido, de Julie Maroh

1.
La novela gráfica francesa del año 2010 en que se basa bastante literalmente la película también francesa de 2013 La vida de Adèle. Si vieron la película, ya saben: es una historia de amor, entre dos chicas, una adolescente que descubre que le gustan las mujeres y una estudiante universitaria con el pelo azul. Se aman profundamente, luego tienen idas y vueltas, en fin, una historia de amor. El comienzo de la acción transcurre en Lille, durante los años '90: luego una hermosa elípsis nos traslada a años más recientes, y luego termina. El final de la película, recuerdo, era bello y sencillo y posible. El final de la historieta es una vergüenza.


2.
Los autores toman decisiones, y esas decisiones pueden ser ideológicas. En el melodrama, la heroína (porque generalmente es una mujer) transgrede una norma en plan de ser feliz, pero al final, irremediablemente, el melodrama la castiga por su transgresión. Como en la tragedia pero sin dioses. El azul es un color cálido es un melodrama dibujado: tiene un claro mensaje contra la homofobia y por la libertad de pensar y de desear lo que a unx se le cante, y al mismo tiempo tiene sin embargo un final reaccionario, en el sentido en que es reaccionario el final en los melodramas, que no lo tiene la película.
AHORA TE CUENTO EL FINAL SPOILER ALERT:

viernes, 15 de julio de 2016

Christine, de Stephen King

1.
Este me lo robé de la instalación que había en el MAMBA, esa misma que se cayó encima de una mujer embarazada y que el gobierno porteño trató de ocultar. No creo que se haya caído por mi culpa igual.

2.
La edición esta que leí yo es del '84, un año después de la original en inglés, y la traducción es de César Aira. ¿Zarpado, no? Igual no sé qué le suma al libro que la traducción haya sido de Aira. Me parece que debía ser un trabajo más que tenía el hombre en esos años y que lo hacía cumpliendo con ser correcto, nada más. Incluso tuve la oportunidad de corroborar, el otro día, que en donde Aira puso "chupa-caca", en el original en inglés dice "kaka-sucker".

3.
Todavía estoy entrando en esto de Stephen King pero podría plantear la hipótesis preliminar de que hay por lo menos dos épocas: lo viejo o clásico (70s, 80s)  y lo más nuevo o moderno (90s para acá). Hasta ahora leí Pet Sematary (clásico) y La historia de Lisey (moderno), y éste, Christine, que estaría con los clásicos también, y no veo los patrones. Necesitaría leer otro moderno para decirles, pero me parece que en los clásicos hay más profusión de sangre. Lo que sí puedo decir desde ya es que en ningún caso podés saber si el o los protagonistas se van a cagar muriendo o no, lo cuál es muy importante. 

4.
Sinopsis: Dennis Guilder cuenta en primera persona la historia de su amigo Arnie Cunningham, el perdedor del secundario, en su último año de escuela. Resulta que Arnie, con granos y una tendencia a ser golpeado por los bullyies del colegio de Libertyville, se compra en el verano un auto de los 50s que parece un muy mal negocio. Se lo vende un viejo perverso, que parece estar estafándolo. Obviamente, hay algo raro en todo el asunto. Y el auto se llama Christine. ¿Es nada más y nada menos que una historia de un auto embrujado? SÍ. ¿Es eso acaso algo malo? PARA NADA. ¿Stephen King lo hace de nuevo? SÍ. Si bien al principio me pareció que no podía llegar a mucho con una premisa tan básica como un auto embrujado, el tipo usa la idea para ramificarla para todos lados, con recovecos realmente oscuros e inesperados acerca del por qué y el cómo del fenómeno paranormal. Hay unos cuantos giros inesperadísimos.

5.
La versión cinematográfica es de John Carpenter y me la estoy bajando. Parece bastante falopa.


miércoles, 22 de junio de 2016

Zama, de Antonio Di Benedetto

1.
Diez aleschonfelds para Zama (1956) de Antonio Di Benedetto. Son 240 páginas el ejemplar de la edición vieja de Alianza (1990) que es la que me tocó en suerte leer. En la tapa, escrachado con birome, dice "Piridium 1 c/6 horas" junto al nombre del autor y "961-9207", debajo de la colección. Un número de teléfono obviamente, sin el 4, es decir anterior al 24 de enero de 1999. Me lo prestó Rosalba, capaz lo escribió ella en su infancia temprana.

2.
Alguien habrá hecho ya, espero, una clasificación de los escritores según las variables éxito/fracaso reconocimiento/rechazo trascendencia/olvido, y la habrá expresado en una tabla: Di Benedetto ha de encontrarse entonces entre los que fueron exitosos y reconocidos (si agregamos intesidades a la clasificación diremos que medianamente), luego olvidados, y luego (ahora, en los últimos años) recuperados por la crítica y el mercado. Se reeditaron varios de sus libros, salieron los cuentos completos y ya hay dos películas estrenadas sobre novelas de Di Benedetto (Los Suicidas de Villegas y Aballay de Spiner). Por si esto fuera poco, está por salir en algún momento la adaptación que hizo de Zama la salteña Lucrecia Martel. Sin embargo, no encuentro entrada sobre esta novela en Wikipedia: elocuente signo. Me pregunto por qué habrá sido olvidado: capaz por pajuerano, los circuitos, vaya uno a saber. Antonio Di Benedetto nació en Mendoza en 1922 y murió tres meses después de que yo naciera, en 1986. Tuvo una vida bien cagada a palos, medio como Zama, y eso que la novela es de sus años mozos.

3.
Zama es una novela en tres partes que se trata en principio de un hombre que espera, en las postrimerías de la época colonial y en el Virreinato del Río de la Plata, un ascenso. Está escrita en un registro increíble, existencialista e históricamente informado al mismo tiempo, un quilombo. El tercer párrafo de todos, por ejemplo, dice así:
Con su pequeña ola y sus remolinos sin salida, iba y venía, con precisión, un mono muerto, todavía completo y no descompuesto. El agua, ante el bosque, fue siempre una invitación al viaje, que él no hizo hasta no ser mono, sino cadáver de mono. El agua quería llevárselo y lo llevaba, pero se le enredó entre los palos del muelle decrépito y ahí estaba él, por irse y no, y ahí estábamos.
 Ahí estábamos, por irnos y no.
De la trama como siempre prefiero no adelantar nada, pero es notable cómo ésta cambia bastante a lo largo de la novela, incluso de género literario, de temática, y que incluso tenga micro cuentos entre sus líneas principales (como el del detenido y la mujer con un ala de murciélago, o el de Manuel Fernández y su libro), pero que a la vez sea una autopista hacia un final estratégico, premio aparte. Ai repit: diez aleschonfelds.

martes, 21 de junio de 2016

Un año sin amor: diario del sida, de Pablo Pérez

1.
¿Se acuerdan de los '90s? Pero de los de verdad, no de la imagen fetichizada de los '90s que manejamos en los nuevos años '10. Este libro, que es un diario, transcurre en 1996, entre febrero y el último día del año, y su edición es de 1998. Es de los '90s DE VERDAD. No hay paddle ni chombas y creo que no hay champán. Hay muchos contestadores telefónicos, anuncios clasificados en revistas, cassettes. Un año sin amor: diario del sida, es lo que escribió Pablo Pérez el año que empezó a usar los famosos cócteles retrovirales para tratar su enfermedad, un año en el que pesaba 51 kilos, tosía mucho, no tenía fuerzas y pensaba que se iba a morir, pero en el que seguía tratando de hacer su vida, muy atravesada por lo que es el mundo hoy llamado BDSM (por Bondage y Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo). El libro empieza con un spoiler en el prólogo de Roberto Jacoby: tiene final feliz. O sea, Pablo no se murió. De hecho cualquiera que lea la Soy de Página/12 sabe que Pablo Pérez escribe regularmente en esa revista. También filmó un cortometraje de título atractivo que estuvo en un BAFICI: El Mendigo Chupapija, y que es la adaptación cinematográfica de un cuento del mismo título, que está editado como libro por Mansalva y que no está en Internet (el corto tampoco lo encontré).

2.
Como libro, Un año sin amor tiene sus momentos atractivos (me gustó mucho la reflexión sobre cómo redactar un aviso para buscar, en definitiva, amor) y sus momentos amesetados, porque no deja de ser un diario, real. Se torna repetitivo, no tiene una direccionalidad clara, algunos de los conflictos se diluyen en la nada, como sucede en la vida misma. El saldo es positivo, de todas maneras. El fuerte de los diarios personales (como La novela luminosa de Levrero por ejemplo, o El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, de Bukowski, los dos diarios que se me vienen a la cabeza en este momento) es la empatía que podés generar con un tipo que te cuenta su vida, sus preocupaciones anodinas, o se las cuenta a sí mismo en realidad. Hubo sólo un año en el que tuve un diario, durante un viaje largo que hice, y una cosa que me llamaba mucho la atención es que no lograba sacarme de encima la escritura para un otro: aunque sólo lo iba a leer yo (y a la fecha, creo que sólo lo leyó una persona más) igual trataba de ser ingenioso, de escribir bien. Llamativo.

3.
Once años ha, la cineasta argentia Anahí Berneri adaptó este libro al cine en la película Un año sin amor (2005), con Juan Minujín en el papel del protagonista. Está completa en youtube (aunque en 240p). Una película con escenas gay explícitas, recuerdo lo mucho que me impactó, pero no recuerdo ya si la película es buena. Calculo que sí. Debería volver a verla.

martes, 31 de mayo de 2016

Bésame de nuevo forastero, de Pedro Lemebel

1.
Releyendo mis reseñas anteriores de Lemebel descubro que Pedrito fue uno de mis primeros acercamientos a Chile. En esa reseña de 2009 digo que:
Tengo miedo torero es mi primer libro chileno si no contamos a Antonio Skarmeta y su obra de oximorónico título, que puede ser que lo haya leído para la escuela. Lo primero con lo que uno se encuentra es con un mar de a priori incomprensible lunfardo chileno.
(Soy increíble, me cito a mi mismo). De un tiempo a esta parte viajé a Chile dos veces, una durante un mes, de mochilero (y con Manuel Embalse hicimos una película de eso, La cámara sucia, vean el trailer y gusten de nosotros en Facebook) y la otra para filmar un documental sobre Álvaro Saieh y su diario de derechas La Tercera; escucho más que nada música chilena (Javiera Mena, Los Prisioneros, Alex Anwandter...) y leí mucho Bolaño, además de a Fuguet y a algunos chilenos más. Vi varias películas chilenas que me volaron la cabeza como La once, o El club de Pablo Larraín. En fin: Ya no me resulta incomprensible el habla chilena, wn. Me volví un completo chilenófilo.

2.
Aunque sigo sin entender mucho del mapa de Santiago, haber estado ahí me llevó a leer Bésame de nuevo forastero de otra manera. Por ejemplo, tengo una imagen clara de Lemebel cruzando el puente sobre el Mapocho una y otra vez para ver a los obreros laburando debajo en "El flaco Miguel", o de la Alameda al amanecer, cuando Pedro se encuentra por primera vez con el chico hip-hop en "Eres mío niña".  También hay un cuento situado en Buenos Aires ("Hotel Boquitas Pintadas"), en el que actúan (además de Pedrito, planta permanente de su narrativa) Lohana Berkins y Fernando Peña (que hace de villana), uno en la ciudad chilena de Calama, y otro ubicado en locaciones peruanas , un cuento mochilero.

3.
Bésame de nuevo forastero es un libro de cuentos, editado por Eloísa Cartonera. Asumo que es una selección, porque no encuentro el mismo título editado por las casas editoriales grandes que lo suelen editar (Seix Barral y Anagrama), ni figura en su obra en wikipedia. Lo que encuentro es un cuento o poema suyo con ese título, pero que no figura en esta selección curiosamente. Buscando un poco más encuentro una linda reseña de Carlos Gradin, no tengo nada que agregar, léanla y cállenme. (Mentí, quiero agregar dos cosas: que después de lo poco que me gustó Loco afán, recuperé mi amor por Lemebel con este libro, y que Carlos Gradin es el creador de esta genialidad que debe verse/leerese con el sonido ON: http://www.peronismo.net46.net/ ).

lunes, 9 de mayo de 2016

Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez

1.
Hace un par de años cursé Historia Argentina III (o sea, siglo XX) y tuve a un profesor de teórico práctico de esos que son divertidos porque les cabe el chisme histórico, "tal jugaba con tal al polo y por eso lo nombró su segundo en el Escuadrón tal, y después cuando fue presidente blablabla...". Me encantan esos profesores. Bueno, en su momento leí por recomendación suya La novela de Perón, de la que gocé como un cerdo peronista bibliófilo e historiador. Me acuerdo que en esa clase, llegados al año '52 del devenir de nuestra historia patria, el profesor entró en detalle en relación con el embalsamamiento de Evita por parte del doctor Ara, a expensas del General, y yo me pregunté por qué Perón habría decidido hacer eso. Los motivos son aprehensibles: el deseo de generar un culto a Eva, una forma de la recordación; pero no explican cómo Perón obvió el hecho de que en Argentina no solemos embalsamar a la gente, es raro, es medio asqueroso. La Argentina de los '50s no era la Rusia de los '20s en que se embalsama a Lenin, por ejemplo. ¿A nadie le pareció perturbador que en vez de darle cristiana sepultura a Evita, se la embalsamara? Digo, a los propios peronistas de la época misma, ¿no les habrá parecido medio fuera de lugar? El profesor no supo responderme.

2.
Santa Evita (1995) es una novela de ficción basada en hechos reales, en la que el escritor y periodista Tomás Eloy Martínez (1934-2010) narra, desde distintos puntos de vista (la propia Eva, el doctor Ara, el coronel responsable de esconder el cuerpo después del golpe, la madre de Eva, el propio Tomás Eloy, entre otros) la historia de María Eva Duarte de Perón en sus últimos momentos, y más luego la de sus restos fúnebres, que como es de público conocimiento tuvieron un devenir movidito que incluyó el embalsamamiento, los traslados continuos de camposanto a los que los sometieron los milicos después del golpe del '55, viajes interocéanicos, épocas de desaparición, reaparición, profanación, generándose un mito que se vio plasmado hace ya tiempo en el cuento de Rodolfo Walsh de 1966 "Esa mujer" (el cuento y su autor son parte del relato en Santa Evita) y hace poco en la película de módico éxito (a mí me gustó mucho, y eso que la vi en un avión: es que está Denis Lavant!) Eva no duerme.

3.
El libro es un golazo, se lee super rápido para sus casi 400 páginas (varias menos que La novela de Perón) porque es lo que se suele llamar "atrapante", tiene grandes momentos poéticos, personajes interesantes y los hechos en los que se basa que son increíbles. Tan increíbles que me resultó muy difícil darme cuenta qué parte es ficción pura y qué parte no. Por ejemplo: en determinado momento Tomás Eloy narra algunos relatos de personas que durante la enfermedad de Evita hicieron promesas religiosas (caminar varias provincias, permanecer de pie por días, esas cosas) para buscar la curación de la señora: los relatos son completamente inverosímiles, casi imposibles, y sin embargo resulta que están recogidos de la prensa de la época (que no significa que hayan ocurrido, pero tampoco salen de la imaginación de Martínez). Esa incomodidad entre la realidad histórica y la ficción histórica fue parte de mi goce estético, espero que sea del de ustedes también, buenas noches.

jueves, 21 de abril de 2016

La historia de Lisey, de Stephen King

1.
Segundo libro de Stephen que leo (pero trigesimocuarto en su catarata de títulos), La historia de Lisey (2006) es un socotroco de 600 páginas que se lee en modo droga, compulsivamente, como imagino que todos los libros de él. El señor este sí que conoce los vericuetos del oficio. Va de una viuda joven, doña Lisa Debusher, viuda de Scott Landon, escritor de best sellers de terror que se hizo millonario y se murió, dejándole los millones a ella. Con gran maestría (este va a ser el eje de esta reseña: qué bien que escribe este tipo, cómo maneja los tiempos, cómo maneja al lector), King cuenta la historia de Lisey, que comienza dos años después de la muerte de Scott, cuando un académico de una Universidad viene a pedirle agresivamente que revise los papeles de su marido en busca de novelas ineditas y cosas así, el mismo día que la hermana mayor de ella tiene un episodio de automutilación. De ahí en más, Lisey va tratando de hacerse cargo de los dos problemas, que empeoran con el correr de las páginas, mientras revive en flashbacks alucinatorios episodios de su vida pasada con Scott, que parece haber dejado todo listo antes de su muerte para ayudar a Lisey desde el más allá. Es inevitable pensar que hay un paralelismo entre Landon y King, lo cual habla muy mal o muy bien de la autoestima de King (porque Landon es una especie de superhéroe, un ser infalible aquejado por sus monstruos interiores, en el que todo lo malo es culpa de su infancia, o de sus genes: King como un ser puro), lo que permite leer muchos párrafos en los que Landon habla de la escritura como opiniones reales de King. En particular, es interesante el momento en que Landon (o sea King) plantea su visión de la literatura: no hay que escribir para los críticos, sino para los lectores, que leen en el avión, en el baño, en las salas de espera o los domingos en sus casas. Ayer vi el documental Hitchcock/Truffaut (Kent Jones, 2015), sobre el libro de Truffaut en el que entrevistó a Hitchcock (El cine según Hitchcock, recomendadísimo, un clásico en las escuelas de cine) buscando otorgarle el lugar de autor que la crítica internacional le vedaba por considerarlo tan solo un "entretenedor". Hitchcock dice en ese documental (y en el libro) algo parecido con respecto al cine: los directores tienden a olvidarse de los espectadores, cuando para él lo único importante era conseguir generar en el público sentimientos, emociones. Dice Hitchcock que con Psicosis consiguió que ya fuera vista en Japón, en Estados Unidos o en Finlandia, todos los públicos iban a gritar en el mismo momento. Bueno, eso, Hitchcock, King.

2.
Una falla en el libro tal vez sea el hecho que desde el comienzo del tercer acto ya no temés por la vida de ninguno de tus personajes principales. Scott es una especie de fantasma superhéroe que habita el incosciente de Lisey, y Lisey además es una heroína de cuidado, por lo que ya nada parece que le vaya a salir mal. Cuando iba por esa parte y tuve ese pensamiento, me acordé de Cementerio de animales, el otro libro que leí de King, en el que las cosas se desencadenan para el lado del horror de un modo bastante violento, y pensé que a lo mejor me equivocaba y al final había una sorpresa tipo Boda Roja, pero sólo fue ese recuerdo el que me hizo dudar un momento. La estructura clásica vence, diluyendo un poco la fuerza de la novela. Igual King es un maestro y hasta me emocioné un poquito -lágrima- con nuestros dos héroes indestructibles (el muerto y la viva) al final de la carta que éste le deja debajo del árbol de la campana (no espoilié nada).

3.
Parece que King dice que esta es su novela que más le gusta. A mí me gustó Pet Semetary.

martes, 5 de abril de 2016

Iosi, el espía arrepentido, de Miriam Lewin y Horacio Lutzky

1.
Resulta que en los años '80, a alguien en la Policía Federal le pareció que era necesario infiltrar la comunidad judía argentina para descubrir y desbaratar la conspiración por la cual la judería internacional pensaba apropiarse de la Patagonia a través del llamado Plan Andinia. O sea, en fecha tan avanzada como 1985, había gente con poder en la PF que creía en una historia de corte antisemita tan berreta como la del Plan Andinia, tanto como para infiltrar un agente. Esto son hechos reales, y si fuera sólo eso ya sería interesante de por sí. Pero la historia de Iosi, o José Pérez, supuestamente nombre real del infiltrado, no se queda en eso solo. Tiene una serie de giros inesperados. Primero: Iosi sigue infiltrado hasta bien avanzada la década del '90. Estuvo infiltrado tantos años que pasó a ser un miembro activo e importante de la comunidad: fue jefe de Bitajón (seguridad) de Tzavta, el centro comunitario del judaísmo humanista y del movimiento juvenil sionista más a la izquierda del espectro, Hashomer Atzair, y hasta fue miembro en un momento de la mesa de la Organización Sionista Argentina. Incluso se casó con una chica judía. Básicamente, si le creemos (porque ese es el problema principal del libro, la fuente es Iosi y Iosi se pinta como un hombre honesto porque cómo habría de ser de otra manera), se volvió judío. Aparecen en el libro los nombres de varias personas, padres de amigos míos, que en los noventa tenían algún rol en alguna institución comunitaria. Segundo: Iosi cree que su trabajo fue la base del atentado a la AMIA de 1994, y quizás también del de la Embajada de Israel de 1992. Por lo que cuenta, y porque no tiene por qué mentir sobre algo que lo incrimina de ese modo, no me quedan dudas de que así fue. La complicidad de la Policía Federal en el atentado a la AMIA y sobretodo en el encubrimiento posterior (y actual) son tan claras y flagrantes, y están tan impunes, que me da bronca cuando amplios sectores de la sociedad argentina y de la comunidad judía en particular -todos ellos fieles espectadores de la Televisión argentina- ponen el grito en el cielo por una pelotudez tan grande como la del memorándum de entendimiento con Irán. Acá iba a entrar en tema Nisman pero para qué. Lo único que voy a decir sobre Nisman es esto: Iosi intentó que se hiciera pública su historia mucho tiempo, para que la publicidad le sirviera de escudo contra sus enemigos (que, Iosi está seguro, lo piensan matar porque sabe demasiado, como se suele decir). Pero necesitaba que estuvieran dadas ciertas condiciones de seguridad. Finalmente un periodista inescrupuloso filtró la noticia: "hubo un espía infiltrado en la comunidad judía, dice haber sido cómplice del atentado". Y a Iosi no le quedó otra que declarar frente a Nisman, para entrar a las apuradas en el programa de testigos protegidos del Ministerio de Justicia. Nisman no estaba ese día en la fiscalía, y contra reglamento, Iosi declaró frente a dos secretarias y un grabador (en la documentación judicial dice lo contrario). Acto seguido, lo escondieron. Tiempo después, muere Nisman. El libro entonces es una herramienta más de Iosi para tratar de preservar su vida, cuando el hombre que supuestamente lo estaba protegiendo desapareció. Eso también me resulta sumamente interesante, como lector, como consumidor de literatura.

2.
El libro está suficientemente bien escrito, busca crear suspensos propios del género de espías, y tiene una estructura medio Juego de tronos de que en partes distintas la narración se cuenta desde puntos de vista y primera persona de tres personajes distintos: Iosi, Lutzy y Lewin (o sea, el espía y los autores). Garpa especialmente si sos judío y tenés más de veinticinco años: el libro vuelve una y otra vez (en la trama de la infiltración) a lugares y personas que tienen que ver con mi infancia, cuando Iosi estaba entre nosotros (¿lo habré visto alguna vez?). Pero si no también.

jueves, 31 de marzo de 2016

Sumisión, de Michel Houellebecq

1.
El último libro del hombre con el apellido más divertido de tipear del mundo tiene en la tapa (de la edición de Anagrama) una foto de la torre Eiffel sobre la que flota el símbolo islámico de la luna y la estrella. El libro salió el mismo día del atentando a la revista Charlie Hebdo, primer episodio de la actual serie de atentados terroristas que están teniendo lugar en Europa, y entonces el timming le jugó a favor en las ventas y estuvo primero en las listas de Amazon un montón de tiempo. También hizo que el gobierno francés le pusiera una custodia permanente. Y también hizo que la gente hablara mucho del libro sin haberlo leído, lo que produce indefectiblemente una interpretación corrida de la que resulta de la lectura, porque la gente tiende a simplificar y a exagerar. Che, estoy re en sociólogo trucho en esta reseña, me encanta.

2.
Dato curioso no casual: la edición de Charlie Hebdo anterior al atentado tiene en tapa una caricatura de Houellebecq en relación con este libro.


3.
En Sumisión, un profesor de literatura de la Sorbona (redoble de tambores...) está deprimido (¡sorpresa!). MEANWHILE, estamos en el año 2022, y en Francia la ineptitud de los partidos tradicionales hace ascender la estrella de un nuevo partido islamista moderado, como la única alternativa a la primera presidencia de Marine Le Pen. Ganan los islamistas, y como la tapa del libro lo indica, Francia se convierte en un Estado islámico. Nuestro deprimido profesor deberá enfrentarse a las nuevas condiciones societales: jubilarse o convertirse.

4.
Los medios se dedicaron a vender al libro y al autor como islamófobos, aún antes de que éste saliera. Que Houellebecq es o era islamófobo se condice con unas declaraciones suyas de 2001. Cito de Wikipedia: "afirmó que «la religión más idiota del mundo es el Islam» y que «cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies»". Pero Sumisión, la novela, no creo que sea islamófoba en absoluto. Por el contrario, es un nuevo caso (de esos que me encantan, por extraños y por honestos) de reivindicación del pensamiento pre-Ilustrado o reaccionario o medieval, contra el pensamiento secularizado y desencantado de la Ilustración. Como también hacía muy explícitamente el escritor idishe norteamericano muerto premio Novel capo Bashevis Singer; como hace -un poco más en pose- Lars Von Trier en Anticristo y en Melancolía; como hace muy pasteurizadamente mi amigo personal M. Night Shyamalan en todas sus películas pero más especialmente en las que tienen una temática religiosa, como Praying with anger o como la más mala Señales

5.
En Sumisión, la conversión francesa al Islam, o más bien la vuelta de la sociedad a la religión, cualquiera que esta sea, resulta ser una solución viable para una serie de problemas (o cosas que Houellebecq ve como problemas) de la sociedad francesa. Incluso reivindica cosas del Islam como religión de Estado que a mí me parecen espantosas pero a Houellebecq, que es bastante facho -aunque no tanto como para que no lo quiera-, no. Como por ejemplo, el espantoso rol de la mujer. Si el libro es misógino o no, hubiera sido un debate mucho más provechoso (por ejemplo esta reseña le pega -muy fuerte- por eso). Por otro lado, recién leí dos muy buenas entrevistas a Michel. Una se la hace Gonzalo Garcés para El País de España, y es linda. La otra se la hace un tal Sylvain Bourmeau, para El País, pero acá está levantada también por La Nazión, de nuestro pays. Y en ésta última, el Michel de 2015 contradice o rectifica al Michel de 2001:
al final el Corán resulta ser mucho mejor de lo que yo pensaba, ahora que lo he releído -o, más bien, leído. La conclusión más obvia es que los yihadistas son malos musulmanes. Obviamente, como con todo texto religioso, hay espacio para la interpretación, pero una lectura honesta llegará a la conclusión de que, en general, no se aprueba la guerra santa de agresión, y que solo el rezo es válido. Así que se podría decir que he cambiado de opinión.
Para aclarar, por si algún rezagado no entendió: No es Houellebecq sea islamista o pro-islámico: es que Houellebecq es anti-Ilustrado, lo dice explícitamente en las entrevistas; y también que es un crítico acérrimo del Estado francés actual.

6.
Houellebecq en parte es el mejor porque sus libros son novelas sobre personajes pero en casi todos los casos son en igual medida novelas sobre las sociedades (siempre la francesa, pero también a veces la europea o aún la global). Y son novelas con hechos, con travesía, no meros frescos posmodernos o juegos con la escritura que en este momento me parece que me tienen cansado o decepcionado o algo así. No es algo que haya sentido siempre, me está pasando ahora, seguramente influido por la materia de guión que cursé recientemente: me están pareciendo superiores las historias donde importa lo que pasa, lo narrado. Me asombra y gratifica más (y me parece más de capo) un giro sorprendente de la narración, o un encadenamiento de hechos orginales en su propuesta, que ninguna otra cosa de escritor capo. Houellebecq escribe sobre personajes y sus vidas, pero también sobre sociedades y sus (H/h)istorias, que son como las vidas de las sociedades, y lo que siempre me deja de cara son esos giros (a parte de que también hace bien todo lo demás: la prosa, el vocabulario, los conceptos vertidos constantes dentro de los diálogos y etc.). Por otra parte, también me encanta en Houellebecq que sea uno de los pocos que sitúa sus novelas en el futuro inmediato, o que las comienza en el presente de la escritura y las hace llegar hasta el futuro inmediato (nuestro futuro, el de los lectores). Lo viene haciendo desde Las partículas elementales, lo hizo en El mapa y el territorio y lo vuelve a hacer en Sumisión. Creo que también en su novela que me falta leer, La posibilidad de una isla, proximamente en Resistirse es fútil.

domingo, 27 de marzo de 2016

Un beso de Dick, de Fernando Molano Vargas

1.
El título no remite a Philip K. Dick. Tampoco hace referencia al órgano sexual masculino.

2.
Leí esta novela juvenil colombiana gay y ochentosa (o principiosdelosnoventosa) de una sentada, en unas horas, un día de vacaciones. La pasé bien, me resultó entretenida, me calenté un poco, me reí una vez (suelo reírme mucho, pero no fue el caso), está bien escrita pero no me pareció nada del otro mundo. La contratapa dice algo así como "los mejores diálogos de la literatura latinoamericana". Un poco hiperbólico el comentario. Supongo que para 1992 debió ser bastante revulsiva la novela, que tiene el gran mérito de no volver escabroso algo que no tiene por qué serlo, como es el amor entre dos chicos que van al colegio. El asunto del "amor prohibido" aparece más bien tarde en la novela, y eso me parece bien. Parece que en Colombia ocupa el lugar de novela de culto, y un rápido googleo comprueba que hay versiones teatrales, varias reseñas y muchos links para descargarla en formato digital. Está editada en Argentina por Blatt & Ríos.

sábado, 26 de marzo de 2016

Operación Shylock, de Philip Roth

1.
Las bibliotecas de los padres, ¿qué tema, no? Ah re stand up. Pero bueno, hablemos de las bibliotecas de los padres. Cuando somos jóvenes lectores voraces, tienen libros que nos atraen, libros que nos rechazan, y libros que nuestros padres nos conminan a leer. Yo, lector omnívoro, leí todos los que pude, pero es casi una regla de la naturaleza que no se pueden leer todos los libros de una biblioteca. Principalmente porque además están los libros de las otras bibliotecas de los demás, los prestados, los que nos regalan, los que compramos usados o nuevos, bueno, muchos libros rivales que se interponen entre nosotros y la concreción de la lectura total de una biblioteca X, en este caso la de nuestros padres. No es que la de mi casa patermaterna tuviera todos libros buenos. Está por ejemplo ese del secreto de la Coca Cola, grande y rojo, no sé si lo tienen, que nunca quise leer. Y La Tercera Ola, y libros así espantosos también. Sí quise y nunca logré leer toda la sección de ciencia ficción. Y la sección judía, que no es que quise leerla toda pero como idea me atrae (no así como acto). RAMAS RAMAS ME FUI POR LAS RAMAS. Operación Shylock estuvo ahí siempre, y nunca me plantié leerlo. No es que no conociera a Philip Roth: de bastante chico leí -conminado por mi padre, este libro pertenece a ese tipo de libro- El lamento de Portnoy, la más famosa novela del autor judío norteamericano del que estamos hablando. De El lamento sólo me queda la imagen del tipo (¿sería Portnoy?) que le pedía a una mujer (¿una prostituta?) que se acuclillara sobre una mesa ratona de vidrio y cagara, mientras él yacía debajo y veía la caca posarse en la mesa a la altura de su pecho. Debería volver a leerlo, todos ustedes deberían leerlo, yo lo tengo en una edición de Grijalbo del '69, verde con letras violetas y naranjas, primera en español que pegué no sé en dónde. También está editado en la colección de Bruguera que yo busco capturar como si de pokemones se tratara, es uno de los dos libros editados bajo el número 32 (el otro es El trueno entre las hojas, de Augusto Roa Bastos) y también es uno de los únicos dos que me faltan para completar la colección (el otro es En el camino de Kerouac, número 55, letras en el lomo creo que naranjas, éste me interesa más porque con éste tendría los números del 1 al 100). Si algún lector tiene o encuentra uno de los mencionados me avisa eh. ¿Qué estaba diciendo? Ah, sí, Philip Roth. 

2.
Philip Roth nació en 1933 en Nueva Jersey, tiene 83 años y debe ser un viejo de mierda probablemente. BUSCO IMAGEN 2016. Ah no, se ve re simpático:


Tiene muchísimos libros publicados, no sólo novelas, y muchísimas entrevistas para prensa con otros escritores y cosas así. Operación Shylock: una confesión, tal su nombre completo, es su novela número 19, y comienza cuando al propio Philip Roth le encargan viajar a Jerusalén para entrevistar al escritor israelí Aharon Appelfeld. Roth acaba de pasar por el peor episodio psicológico de su vida, una depresión descomunal que lo llevó a pensar en el suicidio y que resultó provocada por el consumo de una pastilla para dormir, el Halcion, y cuando está a días de emprender el viaje en avión recibe una llamada de su amigo Appelfeld, quien le notifica que en la Tierra Prometida ya hay un Philip Roth, o alguien haciéndose pasar por Philip Roth para hablar en diarios y televisión sobre una nueva ideología, el Diasporismo. COMIENZO DE LA CLASE DE HISTORIA JUDÍA: En el judaísmo, y en particular en el marco del sionismo, se llama diáspora al estado de no-presencia de los judíos en la Tierra de Israel, así como a todos los territorios del mundo que no son Israel. La diáspora comenzó en el año 70 d.C., con la destrucción del Segundo Templo y la expulsión de los judíos por parte del general y futuro emperador romano Tito, y se consolidó con la expulsión de una cantidad aún mayor de judíos en 135 d.C., tras la derrota de la rebelión judía liderada por Bar Kojba. Esta expulsión dispersó a los judíos por los territorios del Imperio Romano, dando origen a la división entre sefaradíes y askenazíes. Se llama askenazíes a los judíos de origen europeo. Para el sionismo, los judíos deben abandonar la diáspora, y "volver" a la Tierra de Israel. FIN DE LA CLASE DE HISTORIA JUDÍA, volvamos a la novela. El otro Philip Roth, el que está en Jerusalén mientras el primer Philip Roth sigue en Connecticut, dice en los medios israelíes que los judíos tienen que abandonar Israel y volver a Europa. Que rodeados de enemigos, en Israel corren más peligro que en la Alemania nazi. Y que los europeos van a estar chochos de recibir a los descendientes de los judíos masacrados o exiliados de los territorios ocupados por los nazis. "¿Sabe lo que va a ocurrir en la estación de ferrocarril de Varsovia, cuando llegue el primer tren cargado de judíos? Acudirá una muchedumbre a recibirlos. Habrá júbilo. Habrá lágrimas. Gritarán: '¡Nuestros judíos vuelven a casa! ¡Nuestros judíos vuelven a casa!' El especáculo será televisado al mundo entero", dice el segundo Philip Roth. Entonces Philip Roth decide viajar a Jerusalén y desenmascarar a Philip Roth. En el medio se va a encontrar con Appelfeld, va a presenciar el juicio de John Demjanjuk, va a ser secuestrado por el Ejército de Defensa de Israel y por la Organización de Liberación de Palestina, va a leer los diarios de Leon Klinghoffer, va a desear a la mujer de su prójimo y unas cuantas cosas más. Hay MUCHOS personajes que hablan MUCHO, hay muchos momentos de reírse para afuera, hay ideas brillantes (como la del diasporismo) y mucha metaliteratura y por si no se nota, me pareció un 10.

3.
Nunca terminé lo que decía al principio: éste libro no lo toqué hasta que no lo leyó mi hermano. Teníamos un libro que era un 10, ahí nomás al alcance de la mano, y tardamos 30 años, o bien para ser justos digamos por lo menos 12 años desde el momento en que ya lo hubiera podido disfrutar como ahora. ¿Cuál es la moraleja? No hay moraleja, porque no hay tiempo para leer todos los libros del universo. En Cumpleaños, de César Aira, César Aira hace una reflexión sobre el particular pero para enterarse los remito a la reseña de Cumpleaños, de César Aira, que todavía no escribí porque es lo último que leí, estamos a mediados de agosto y este libro de Roth lo debería haber reseñado por lo menos a fin de marzo, porque lo terminé de leer en la fecha que indica el posteo, así de atrasados estamos en el staff de RESISTIRSE-ES-FUTIL. ¡Chau, hasta la próxima! ¡Adiós! ¡Vuelvan pronto!

viernes, 4 de marzo de 2016

El príncipe, de Nicolás Maquiavelo

1.
Este blog está estancado hace cuatro meses entre otras cosas por la fiaca que me da hacer esta reseña. Pero bueno, a por ello:

2.
El príncipe es un libro florentino de 1513, y lo escribió el famoso y nunca bien ponderado Niccolò di Bernardo dei Macchiavelli, también conocido por su nombre castellanizado, Nicolás Maquiavelo (1469-1527). En Florencia gobernaban los Medici, que en ese momento tenían bocha de poder porque por primera vez un papa era Medici también, León X. Maquiavelo había sido asesor político de los Medici pero éstos lo habían encarcelado, acusado de conspirar contra ellos, y el libro, dedicado a Lorenzo II de Medici, hijo de Pedro de Medici, sobrino del papa León X y nieto de Lorenzo el Magnífico, es un intento de congraciarse con sus ex-mecenas y volver al redil. Un autor, Viroli, dice que en el escritorio de Lorenzo II debían haber un montón de tratados como éste que le llegaban de otros competidores de Maquiavelo, en donde le decían cómo debía gobernar.

3.
Maquiavelo se centra en el tema de cómo mantenerse en el poder en una situación de ilegitimidad, o cómo pasar de una situación de ilegitimidad a una de legitimidad. La gente lo suele relacionar con el concepto de que "el fin justifica los medios", cuando esa frase no está en ningún lado del libro, pero algo de eso hay. Varias veces aclara que es mejor ser temido que amado, porque "Puesto que los hombres aman según su voluntad, y temen según la voluntad del príncipe, un príncipe sabio debe depender sólo de lo que es suyo y no de lo que es de otros". Pensaba hacer un resumen de cada capítulo pero por suerte descubrí que la entrada de Wikipedia es exactamente eso, así que leanlo de ahí.

4.
Al ser un best seller de todos los tiempos hay miles de ediciones y traducciones, una más trucha que la otra. También es muy popular la edición con supuestos comentarios de Napoleón, que son más apócrifos que la pindonga, ni los lean. Son todos comentarios tipo "ah, sí, yo hice eso pero mejor". Una pavada. Las ediciones baratas suelen estar traducidas como el hoyo, así que si lo tienen que leer peguen una de una editorial más o menos seria, os los recomiendo.

lunes, 29 de febrero de 2016

Budapeste, de Chico Buarque


Fui a Brasil y me compré 7 (siete) libros de autores brasileros en su idioma original. Como sé que si no los leo ahora -con el idioma presente-, no los leo más, estoy atravesando la Campaña de Conquista Brasilera (porque Resistirse es Fútil, todos serán absorbidos). Este es el libro 3 de 7.

1.
Este libro es increíble increíble increíble excelente excelente excelente. Un 10. Sé que está en castellano, editado por Siruela, seguramente muy caro, y no puedo asegurar que sea igual de bueno en español que en el original portugués porque mucha de su excelencia se sostiene en la forma en que está escrito. El amigo Francisco Buarque de Holanda, alias Chico, hace algo muy fantabuloso con las elipsis en el texto, metiéndolas en medio de párrafos o en el paso de uno al otro sin resaltarlas, deslizándolas más bien. La novela está en primera persona, en un preterito imperfecto que es casi presente continuo, y por eso cuando después de una frase entendés que hubo una elipsis en el tiempo de la historia siempre es una sorpresa bien puesta; del mismo modo los diálogos aparecen entremezclados con el discurso general que es el de José Costa (o Zsozse Kósta), el protagonista; incluso hay libros dentro del libro, y en todos los casos la transición entre capas es imperceptible y muy prolija. Es eso que yo no sé hacer y me encantaría, una de las habilidades más específicas de un escritor tipo artesano.

2.
La novela narra la historia de un escritor fantasma (ghostwriter) carioca -o sea alguien que escribe cosas que salen firmadas por otros, políticos, periodistas, escritores- quien por un vuelo cancelado pasa un día en Budapest, Hungría, y a partir de una serie de eventos inesperados -y de comportamientos anómalos- termina creandose una segunda vida en Budapest, en húngaro. En algunas cosas recuerda al escritor en portugués más importante y conocido del mundo, José Saramago, que además aparece en la solapa entre los que recomiendan el libro en estos términos tan elogiosos que parece joda -pero no es-: "Chico Buarque se atrevió a mucho, escribió cruzando un absimo sobre un alambre y llegó al otro lado. Al lado donde se encuentran los trabajos ejecutados con maestría, la del lenguaje, la de la construcción narrativa, la del simple hacer. No creo engañarme diciendo que algo nuevo aconteció en Brasil con este libro".

3.
¿No hace falta aclarar quién es Chico Buarque no? Nada más el mejor músico de MPB de todos. Si no lo conocen escuchen este tema.

4.
Dos citas. Una:
Cheguei ao Danubio tao depressa que olhei meus pes, para me assegurar de andar com eles e nao com o pensamento.
La otra:
Nao me aborrecia caminhar assim num mapa, talvez porque sempre tive a vaga sensação de ser eu tambem o mapa de uma pessoa.
Fucking Chico Buarque, lo hiciste de nuevo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Sangue bom, de Patati, Francisco Solano Lopez y Allan Alex


Fui a Brasil y me compré 7 (siete) libros de autores brasileros en su idioma original. Como sé que si no los leo ahora -con el idioma presente-, no los leo más, estoy atravesando la Campaña de Conquista Brasilera (porque Resistirse es Fútil, todos serán absorbidos). Este es el libro 2 de 7.

1.
Este parecía que iba a ser el más fácil de leer, por ser cómic y por ser breve, pero no. Sangue bom (cuyo primer capítulo ganó un premio brasilero en 1993, y que se publicó como historia completa en 2003 según creo) (data no menor la del año 2003, mismo de la primera novela de Férrez, de la novela Cidade de Deus y de la asunción de Lula, coincidencias que uno de los comentaristas de Manual Práctico del Odio hace notar en su texto) es una historia en cinco episodios sobre una favela de Río de Janeiro y sobre sus habitantes, quienes se organizan siguiendo a un hombre cuya familia fue masacrada por equivocación y toman el poder en el barrio de manos del crimen organizado. Desde el principio, los diálogos utilizan un lenguaje favelado de hace más de veinte años, por lo que debí leer cada página un par de veces para terminar de sacar por contexto el significado de la mayoría de las palabras. Fue arduo. Pero como con todo, cuando le agarrás la mano empezás a fluir. 

2.
Los dibujos, excelentes, son del prócer argentino Francisco Solano López. Hay sexo y sangre y paisajes cariocas, personajes contradictorios y una crisis comunitaria, y debería tener más menciones en internet, pero en 2013 salió una telenovela brasilera con el mismo título y es todo lo que sale cuando googleás. Lo único que encontré es una breve reseña del propio Carlos Patati de su relación con Solano López, que vivió en Río en los '80s y '90s tras su exilio por la dictadura. No dice mucho sobre el contenido del libro: sólo una frase que Solano López le dijo a Allan Alex (quien hasta entonces dibujaba los guiones de Patati y que hizo la finalización artística de esta historieta): "Se trata de dibujar no sólo las curvas, sino los volúmenes de los personajes (...) No alcanzaba con que el lector viera que un personaje femenino estaba fuerte; tenía que ver que estaba muy fuerte!" ["Era preciso que o leitor visse não só que a personagem era gostosa, mas como era gostosa!"]. Parece que Solano López se dedicaba a producir encargos europeos o trabajos para Argentina desde su estudio brasilero, y que Sangue bom es el único libro con guión brasilero que publicó en Brasil (no así en Europa). La nota completa está acá.

3.
Re da para que este libro se publique en Argentina. No entiendo cómo no se hizo aún. También re da para que se publique por episodios en la Fierro. Sasturain, si estás ahí, oíme una cosa, te re conviene. En Brasil se compra en cualquier lado: yo lo encontré en Fnac.

http://blogdosquadrinhos.blog.uol.com.br/images/sanguebomcapa.jpg


sábado, 6 de febrero de 2016

Sobre garotos que beijam garotos, de Enrique Coimbra


Fui a Brasil y me compré 7 (siete) libros de autores brasileros en su idioma original. Como sé que si no los leo ahora -con el idioma presente-, no los leo más, estoy atravesando la Campaña de Conquista Brasilera (porque Resistirse es Fútil, todos serán absorbidos). Este es el libro 1 de 7.

1.
Lo elegí por la tapa, ¿ta? Fui al Fnac, a la sección de literatura brasilera, y como para comprar un libro de un autor que no conociera me tenía que guiar por algún otro criterio elegí el que tenía los colores de la bandera gay en el lomo. Bueno, la pegué, alto libro.

2.
Es (A.) Fácil de leer, escrito recontra coloquial, porque (B.) su prosa corresponde al mundo de la Internet 2.0, los blogs y ahora también los (C.) youtubers. Resulta que Enrique Coimbra es un youtuber brasilero autodenominado Enrique Sem H, o sea un tipo que vive de grabar videos en su habitación opinando sobre diversos temas, en general sentimentales en el caso de Enrique. Por suerte vi y escuché a Enrique Sem H después de haber terminado el libro. No me gusta cuando los escritores -o los actores que interpretan a los personajes en las películas- ocupan la imagen del personaje en mi cabeza. Enrique es mucho más lindo que el personaje que escribió. No lo busquen ahora: lean el libro y después lo ven.

3.
Cuenta la historia de amor entre un pibe gay y un hetero, o heterocurioso, o heteromaraco, que es el novio de una amiga del protagonista. También cuenta la historia de amor entre el mismo protagonista y otro chico, esta vez gay, sacado no me acuerdo si de Tinder o de Grindr. Todo muy 2.0. El libro está notablemente bien escrito -para lo que el prejuicio indicaría de un youtuber, eso también-. Por lo menos tan bien escrito como otro libro que comparte tema y tono, el del gran escritor y terrible persona Jaime Bayly, La noche es virgen (un título mucho más poético pero menos comprometido que Sobre garotos que beijam garotos).Y la trama, muy sencilla, de encuentro y desencuentro, así nomás, incluso vuelven una y otra vez a los mismos escenarios, más o menos como en Bajar es lo peor ahora que lo pienso, consigue un ritmo muy adecuado para enredarlo a uno en la trama y los altibajos emocionales de los muchachoides de la novela, a solidarizarlo con sus sentimientos y desearles lo mejor. Así todo bien romántico bien siglo XIX bien televisión y bien internet. Me gustó mucho, la pasé bien, y la leí en un toque.




martes, 2 de febrero de 2016

El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq

1.
Hace años que no leía a Michel Houellebecq, que es uno de los más capos entre los contemporáneos más capos del mundo y también es el escritor con el apellido más divertido de tipear de todos. Escribe tan bien, tan alevosamente mejor que la mayoría y aparentemente con tanta cintura económica de lenguaje y energías que bueno, que le puedo decir señora, es un placer. Es tan bueno que no importa que sea de derecha (porque tampoco es TAN de derecha, a mí me resulta tolerable). Recientemente lo vi -le dije qué hacé cómo andá- en una película: El secuestro de Michel Houellebecq, en la que actúa de sí mismo. Mucho tienen que ver las tramas de este libro y de esa película, pero de eso no quiero decir más nada porque es MUCHO MEJOR enterarte mientras la leés. La película me hizo querer más a Houellebecq. Houellebecq Houellebecq Houellebecq.


2.
Hubo un motivo por el que no leí antes El mapa y el territorio: cuando salió, mis lectores amigos y conocidos la hicieron mierda, tanto los que la habían leído y como los que no. Se decía que había empeorado, que ya no estaba bueno, casi exactamente como se dice con las bandas cuando sacan el siguiente disco al que los hizo famosos -como Babasónicos con lo que siguió a Jessico, por ejemplo, o Árbol y Guau, o Los Tipitos y ese disco que salió después de Armando Camaleón, o Bersuit y La argentinidad al palo, o la carrera solista del Indio Solari, o etc. En muchos  casos el empeore es un hecho. En este caso era sólo mala onda. El mapa y el territorio es la primera novela de Michel después de su triada de libros increíbles: Ampliación del campo de batalla, Las partículas elementales y Plataforma. Antes salieron uno de ensayos -El mundo como supermercado-, varios de poesía, también esa novelita mala que es Lanzarote y que no sé por qué no se la mira mucho cuando se habla de la obra de Michel. Pero El mapa era la primera señora novela en mucho tiempo, y bueno, pasó eso. Si tuviera el poder de hacer un ranking diría que El mapa no es mejor que Ampliación ni que Las partículas pero sí que Plataforma

3.
No hay forma de hacer una breve sinopsis sin spoilers por el modo en que está escrita la novela, así que renuncio a hacerlo. Sólo diré que la cronología de la historia cubre la vida entera de su protagonista, el artista Jed Martin, desde su nacimiento, a fines del siglo XX, hasta su muerte, bien entrado el siglo XXI, es decir lo que por ahora para nosotros es el futuro. Como en Las partículas (y también en Las constelaciones oscuras de Pola Oloixarac) esto hace que poco a poco una novela en principio realista -como los cuadros de Jed Martin- se convierta en una de ciencia ficción, algo que me había maravillado de Las partículas y que encuentro que Houellebecq hace muy bien. Houellebecq -les dije que me gusta tipear su apellido- usa este recurso para bajar línea, dar su opinión sobre a dónde vamos a ir a parar si tal o cual cosa sigue así en nuestro mundo real, y si tengo razón, entonces el futuro bastante bueno de El mapa -en el que Francia se reacomoda exitosamente en la economía mundial cambiando sus producciones en consonancia con "lo que dicta el mercado"- subraya el caracter derechista de Michel, o capitalista, o de espíritu capitalista muy a la Max Weber. Por ahí leí que El mapa y el territorio es una crítica al capitalismo: me pareció lo contrario. El capitalismo funciona marcadamente bien en la novela, en la que de hecho está casi excluido el conflicto social. De todos modos, el capitalismo no es el único tema de la novela, que también baja línea sobre "el arte", claro está, y que también pone en juego prácticas manieristas que son aquellas de las que creo no debemos hablar para no espoilearle nada a La Gente.

4.
Ahora al toque, cuando termine la Campaña de Conquista Brasilera voy a leer Sumisión, en la que parece que Michel hace nuevamente uso del recurso de ir del presente al futuro próximo mediante el seguimiento de una historia de vida, esta vez para ser de derecha en otro sentido, mostrando los males de una Francia islamista. Estoy seguro de que estará bueno.

jueves, 28 de enero de 2016

Las constelaciones oscuras, de Pola Oloixarac

1.
Como quizás recuerden y probablemente no, cuando en su momento de éxito y prestigio cultural y editorial leí Las teorías salvajes (Entropía, 2008) de Pola Oloixarac, atraído por reseñas superlativas de publicaciones como la Revista Ñ y el suplemento ADN, me sentí digamos que engañado: la novela me había gustado mucho (la reseña, ahora que la leo, es más positiva de lo que recordaba) pero también me había parecido un bluff, por usar una palabra extranjera en cursiva, al uso y abuso de Pola: una de esas historias que detrás de litros de referencias populares o culturosas y de tramas enrevesadas cobijan nada. Eso fue lo que sentí en ese momento: tal vez no había entendido nada y debiera leerla de nuevo (en serio, no lo descarto). Cuestión que no hubiera leído el segundo libro de Pola Caraxiolo si no fuera por Mati, que me lo prestó sin que se lo pidiera, para que le dijera mi opinión, y por Rosalba, que lo trajo a estas vacaciones y lo leyó fascinada (aunque no gustó del final). Leí Las constelaciones oscuras muñido de todo mi prejuicio, putié en voz alta por la innecesariamente hermética cantidad de referencias histórico-político-filosóficas que Pola pretende que el lector maneje (o más bien, en su afán de demostrar su indudable inteligencia, siembra a pesar de los potenciales lectores no académicos que no van a entender un choto), amén de las palabras y frases en otros idiomas (llegando a la rídicula exageración de poner a cuento de nada una palabra en caracteres cirílicos), y además, seguro de que el final no iba a estar a la altura de lo que Pola venía urdiendo (todo el tiempo temí una decepción al estilo Lost), pero resulta que me gustó. Está muy buena la novela.

2.
La novela cruza dos historias: la de Niklas Bruun, botánico del siglo XIX, y la de Cassio Brandao da Silva, hacker del presente y del futuro inmediato. En ambas tramas juega fuerte la ciencia ficción, aunque en la de Niklas la cosa es más del orden de lo fantástico lovecraftiano. Cassio va a mi primaria, el Scholem Aleijem. Hay una cuota de humor, que está más que nada en la prosa de Pola, me reí más de una vez. Por otro lado esa misma prosa, que Pola se esfuerza en llevar a la extrañeza desde la inteligencia, la conduce en ocasiones a oraciones que solamente son gramaticalmente incorrectas, o por lo menos feas (y también falló el corrector un par de veces, como suele suceder con Mondadori). La trama -de Cassio-, por momentos difícil de seguir, es muy interesante y de a ratos buenísima en sus giros. Y el final me cabió: muy redondo. 

3.
Así como están El Aleph engordado y el Martín Fierro ordenado alfabéticamente de Katchadjian (de quien Pola habla en la nota más interesante y políticamente incorrecta del affaire K.), se podría hacer como poema la lista por orden de aparición de las referencias explícitas en Las constelaciones oscuras.

4.
¿Se reconocerá Pola como una progresista de derecha, o no se dirá siquiera progresista?

5.
Hay una página en la que, para no perder la costumbre, Pola trata a Perón de nazi:
Argentina había sido la última nación en retirar el apoyo al Reich; a diferencia de Brasil, que había apostado a los Aliados, poniendo campos de concentración para japoneses en su territorio, Argentina había jugado sus fichas al nazismo hasta el final. El año 1945, inicio clásico de la era del Antropoceno, cuando los primeros escorzos nucleares entraron en juego para cambiar la faz de la Tierra, encuentra a la Argentina del lado del mal supremo, mientras Brasil afianza su amorío diplomático con Estados Unidos, la nueva patrulla mundial (...). (P. 42)
Después explica lo de los científicos nazis que recibió Argentina y que trabajaron por ejemplo en la creación del primer avión nacional, el Pulqui, y mete una nota al pie, la única de todo el libro, para mencionar a Karl Vaernet, el médico que hizo experimentos con humanos en campos de concentración nazis buscando "curar" la homosexualidad, y que tras la guerra se escondió en nuestro país bajo un nombre falso y recibió un sueldo del Ministerio de Salud de la Nación, aparentemente por hacer nada, una suerte de ñoqui nazi del peronismo, según lo demuestra la investigación expuesta en el documental El Triángulo Rosa y la cura Nazi para la homosexualidad, de Esteban Jasper y Nacho Steimberg. Pola se cuida de mencionar el tema del ñoquismo de Vaernet, como para que parezca que Perón pidió experimentos nazis. Respecto a la cita arriba expuesta, huelga decir que cuando se busca conservar una objetividad fáctica no debe utilizarse la expresión "mal supremo": además de eso, Argentina no dio nunca su apoyo explícito al nazismo, lo más que hizo -además de importar nazis después de la guerra, igual que lo hizo Estados Unidos- fue abstenerse de apoyar explícitamente a los Aliados (lo que le valió el cierre de ciertas importaciones estadounidenses a la Argentina, como ser el fílmico), lo que no parece justificar la frase de las fichas jugadas hasta el final. En fin, la discusión de siempre.

6.
Evidentemente, además de querer ser la próxima Betty Sarlo (deseo por otro lado completamente válido), Pola quiere ser Houellebecq. Las constelaciones oscuras es de alguna manera la misma novela, versión de Pola, que Las partículas elementales (lo cual está muy bien).

7.
Último agregado. A posteriori de escrita esta reseña -pero a priori de publicada- me informan por la cucaracha que Pola es una de las firmantes de la carta de intelectuales a favor de la candidatura de Mauricio Macri a la presidencia de este, nuestro confuso -por decir poco- país. La carta y los firmantes acá. Cuántos desconocidos en la carta, ¿no?. Otra pregunta: ¿Esmeralda Mitre de Loperfido es una intelectual? No estaba enterado.

miércoles, 27 de enero de 2016

El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura

1.
Después de leer y gustar tanto de Herejes, quise leer el hit de Padura, el libro por el que se había hecho mundialmente conocido, que es este, El hombre que amaba a los perros, presentado en todos los medios que hablan de libros como "una biografía novelada de Trotski". En verdad esa definición no es del todo exacta, aunque se acerca bastante a la realidad. El hombre que amaba a los perros cuenta tres historias, en montaje paralelo. Por un lado, cuenta la vida de Trotski en el exilio, desde que le llega a su reclusión en Siberia la orden de abandonar la Unión Soviética el 20 de enero de 1929, hasta su asesinato en México en 1940. Por el otro, cuenta la vida y obra del hombre que mató a Trotski, el español -o catalán- Jaime Ramón Mercader del Río, esta sí desde más o menos el vamos -desde la Guerra Civil Española en realidad, pero con suficientes flashbacks como para que conozcamos su infancia y juventud- hasta su muerte en La Habana en 1978. Y por último, pero no menos importante, cuenta la historia ficticia de Iván, escritor cubano que vive las glorias y miserias (más de estas segundas que de las primeras) de la Revolución Cubana, y que es quien en la diégesis está escribiendo el libro que uno tiene en sus manos, la historia de Ramón Mercader y de cómo su vida chocó con la de León Trotski en una casa de la ciudad de México. Todo esto que acabo de mencionar, en un coso de 765 páginas.

2.
Al igual que en Herejes, Padura, juega con lo histórico y lo ficticio, y al igual que en Herejes, me gustó más lo ficticio, que en este caso es la historia de Iván y su caída en desgracia frente al régimen revolucionario por haber escrito un cuento fuera de los cánones revolucionariamente aceptables. La historia de Ivan (que se parece un poco a la que cuenta Milan Kundera en La broma) sirve como vehículo para hablar de Cuba, más aún que la del detective Mario Conde en Herejes. Creo que, aunque es claramente un maestro en el género de la novela histórica, Padura escribe más cómodo cuando no está atado a hechos concretos de los que tiene que dar cuenta. Tanto la trama trotskista como la de Mercader se hacen pesadas en un punto. Con Trotski pasa que como móvil dramático, su lucha intelectual contra su propio exilio y contra el régimen estalinista no dan mucha intriga. Se repite todo el tiempo el patrón ánimo-desánimo: desánimo ante cada nuevo golpe exitoso del estalinismo contra Trotski o su familia o sus seguidores o contra la oposición interna en la URSS; ánimo porque sí, porque Trotski es vigoroso y siempre se recupera, hasta que hay una nueva noticia funesta sobre la URSS o sobre los trotskistas o sobre su exilio -que lo llevó a recorrer varios países de Asia, Europa y América-, y vuelta a empezar. La historia de Mercader está narrada de manera mucho más atrapante, como una novela de espías (que lo fue), con giros inesperados y todo, porque se sigue siempre al personaje de Mercader, que nunca sabía más que lo sus jefes necesitaban que supiera. El hecho de que Mercader fuera un soldado convencido -y según Padura, engañado- del estalinismo , o sea un villano que se cree justiciero, le da un espesor psicológico que también suma (Trotski, en cambio, es como el héroe caído, no tiene demasiadas contradicciones y hasta se remuerde por los crímenes de guerra cometidos durante la Revolución Rusa). De todos modos, el tener que dar cuenta de tanta información histórica por momentos vuelve densa también la sección de Mercader, y en especial todo lo que le ocurre después de cumplir su misión y hasta su muerte, que ocupa como cien páginas del final del libro, se me hizo sumamente pesado. No obstante todo lo cual, la novela es muy ágil en relación con la cantidad de data que maneja.

3.
Cuando Trotski llega a México y aparece la Khalo, a quien todos estabamos esperando, es genial. Parece que Diego Rivera era un canalla, me vengo a enterar por Padura. También me enteré que André Bretón era trotskista. 

4.
No paré de sentir pena por los personajes. Por Trotski, por Ivan, y también por Mercader. Hasta por Caridad sentí lástima. Pero sobre todo por Sylvia Ageloff, la verdadera víctima de toda la historia. Pobre Sylvia. Le re cagaron la cabeza seguro.

miércoles, 13 de enero de 2016

El Tercer Reich, de Roberto Bolaño

1.
Como decía en la reseña de La hora de la estrella, hay escritores que mejoran con cada libro. Bolaño es uno de ellos. Y El Tercer Reich es una novela de 1989, así que, en mi opinión, es una novela menor, como lo es la colindante La pista de hielo. Es como si en cada libro estuviera entrenando para el próximo: en El Tercer Reich hay cosas de La pista de hielo, por ejemplo, y como siempre también de Los detectives salvajes y de 2666 (el mundo de los juegos de estrategia y sus convenciones se parece al de los críticos literarios y las suyas, por ejemplo). 

2.
Claro está que como Bolaño es uno de los más capos del mundo, decir que la novela es menor no significa decir que no es increíble. Porque es increíble. Tiene unos climas y unas imágenes alucinantes. Está el inolvidable personaje del Quemado. Y como todo lo que el tipo escribe, no lo pude dejar de leer nada. Eso sí, las primeras novelas son más convencionales, con personajes protagónicos que crecen y aprender a vivir y esas cosas. El protagonista de El Tercer Reich es Udo Berger, que es un poco como el Hans Castorp de La montaña mágica, sólo que unos años mayor, y exitoso en su rubro. Udo llega desde su Alemania natal al hotel Del Mar en España, que es un poco como el Sanatorio Internacional Berghof en Suiza de La montaña mágica. Y como Hans, por motivos que no revelaremos Udo se va a quedar bastante más tiempo del estipulado en el hotel. Los paralelismos siguen: podríamos decir por ejemplo que el marido de Frau Else es un poco como el gran Pieter Peeperkorn, el hombre postrado y poderoso. Pero eso se me acaba de ocurrir, capaz es mucho. En fin, está buenísima. Léanla.